miércoles, 4 de enero de 2012

Haqiqat-ul-Islam: La Realidad Interna del Islam

En el Nombre de Dios,
el  Misericordioso, el Compasivo




En la Carta 50 del segundo volumen de sus Maktubat, Hadrat Imam ar-Rabbani Ahmad al-Faruqi as-Sirhindi (qs) escribe:

El Islam posee una superficie y una esencia real interna. La superficie del Islam es en primer lugar la creencia y luego la obediencia a las órdenes y prohibiciones de Allahu ta’ala. El Nafs al-ammara (el ego que ordena el mal y conduce al error) de una persona que ha llegado a la superficie del Islam se encuentra en negación y desobediencia. La creencia (Iman) de esta persona se encuentra en la superficie de la Fe. El salat que realiza es la apariencia del salat. Su ayuno, y toda clase de adoración (‘ibadat) también se encuentran en ese nivel. La razón es que la base de la existencia del hombre es el Nafs al-ammara. Cuando él dice “Yo”, se refiere a su Nafs. Por lo tanto, su Nafs no ha logrado el Iman, no posee la creencia. 

¿Podrían ser reales y correctas la creencia y la adoración de estas personas? Puesto que Allahu ta’ala es muy Misericordioso, Él acepta el logro de la fachada. Él anuncia la buena noticia que hará ingresar al Paraíso a aquellos con los que Él está complacido. Es una gran misericordia de Su parte aceptar la creencia del corazón sin imponer la condición de que el Nafs también deba creer. 

Sin embargo, está la superficie y también la esencia real de las bendiciones del Paraíso. 

Aquellos que han llegado a la superficie del Islam en este mundo, obtendrán una parte de lo que es la fachada del Paraíso, y aquellos que han alcanzado la realidad del Islam en este mundo, obtendrán la realidad del Paraíso. Ambos, el que llega a la fachada y el que alcanza la realidad del Islam, comerán los mismos frutos del Paraíso, pero cada uno obtendrá un sabor diferente. 

Las benditas esposas de Rasulullah (asws) estarán con él en el Paraíso y comerán los mismos frutos, pero el sabor que obtendrán será diferente. Si no fuera diferente, entonces esas benditas esposas podrían ser necesariamente más elevadas que todos los seres humanos, y, puesto que una esposa estará con su marido en el Paraíso, la esposa de toda persona superior sería superior a él.

Aquel que alcanza la superficie del Islam, si lo obedece, será salvado en el Próximo Mundo. En otras palabras, habrá obtenido el estatus de la Wilaya (Intimidad con Allah, Santidad) inferior, esto es, el placer y el amor de Allahu ta’ala. El que ha sido honrado con este estatus es aquel que se puede unir al Camino del Tasawwuf (Sufismo) y lograr la Wilaya especial llamada “Wilayat Khassa”. Él conseguirá que su Nafs al-ammara se desarrolle hacia el Nafs al-mutma’ina (el ego sosegado). Debería saberse como certeza que, en orden de progresar en esta Wilaya, o en la realidad del Islam, la superficie del Islam no debe ser abandonada.

La frecuente repetición del Nombre de Allahu ta’ala (Dhikrullah) es lo que hace que uno progrese en el Camino del Tasawwuf. El Dhikr también es una ‘ibadat ordenada en la religión del Islam. Es un mandato y una orden tanto en ayats como en hadices. 

Es esencial apartarse de las prohibiciones del Islam para realizar progresos en el Camino del Tasawwuf. Realizar lo Fard (los actos de adoración ordenados en el Qur’an al-Kerim) nos capacita para progresar sobre este Camino. También es una orden del Islam deber buscar un Maestro conocedor del Tasawwuf y que sea capaz de guiar al Salik (Viajero espiritual). Dice la ayat 37 de la Surat al-Ma’ida: “Buscad la wasila (el medio) de acercaros a Él”.

Ambas, la superficie y la esencia real del Islam, son necesarias para ganar la aprobación de Allahu ta’ala, porque todas las excelencias de la Wilaya pueden ser alcanzadas mediante la obediencia a la superficie del Islam. Y las excelencias de la profecía (nubuwwa) (en la medida en que puede recibir esas excelencias alguien que no es profeta) [nunca la profecía misma] son los frutos de la realidad del Islam.

El Camino que conduce a la Wilaya es el Tasawwuf (Sufismo Islámico). 

Es necesario quitar del corazón el amor por todo aquello que no sea Allahu ta’ala y progresar en el Camino del Tasawwuf. 

Si el corazón se abstrae de todo por la misericordia de Allah, resulta el Fana’ (extinción de los impulsos del ego) y el Sair-i ila’Allah (el Viaje hacia Allah) es completado. Entonces comienza el viaje llamado “Sair fi’illah” (el Viaje en Allah), al final del cual acontece el deseado estado de Baqa’ (permanencia en la Presencia Divina). De este modo se alcanza la realidad del Islam. 

La noble persona que alcanza este estado es llamada Wali, que significa la persona amada por Allahu ta’ala y con la que Él está complacido. En este grado, el Nafs al-ammara se vuelve mutma’ina (sosegado). El Nafs se deshace del Kufr y se entrega a sí mismo al Qada’ y al Qadar (el Designio y la Medida que la Divina Sabiduría emplea en el ámbito de la Manifestación) de Allahu ta’ala, y lo complace. Empieza a comprenderse a sí mismo. Se redime de las enfermedades de la arrogancia y la soberbia. 

Muchos de los grandes del Tasawwuf han dicho que el Nafs no podría liberarse de la desobediencia a Allahu ta’ala sino luego de haber conseguido el sosiego. 

Al retornar de una batalla, Rasulullah (asws) dijo: “Regresamos del pequeño Yihad, para comenzar el gran Yihad.” “Gran Yihad” ha sido interpretado como el Yihad contra el Nafs al-ammara. 

Este faqir (Imam Rabbani) no lo toma en ese sentido. Yo digo que no queda desobediencia ni maldad cuando el Nafs alcanza el sosiego. El Nafs también, como el corazón, lo olvida todo, no ve nada más que Allahu ta’ala. Se vuelve indiferente ante la posición, rango, propiedad y aun también a sus gustos dulces y amargos. Ha sido aplastado y se ha vuelto una especie de no-existencia. Se ha sacrificado a sí mismo por Allahu ta’ala. 

El “Gran Yihad” mencionado en el hadiz sharif probablemente es el yihad contra los deseos físicos y biológicos de las sustancias que constituyen el cuerpo. Ambos, shahwa, esto es, la lujuria o el deseo violento, y  ghadab, esto es, la ira, son pasiones materiales. Los animales no tienen Nafs, sin embargo, estas inclinaciones malignas también existen en ellos. Es debido a las propiedades de las sustancias en el cuerpo que esos animales poseen lujuria, ira e inclinaciones desordenadas (llamadas inclinaciones naturales o instintos). El ser humano debería realizar yihad contra esas inclinaciones. El sosiego del Nafs no rescata al hombre de esas maldades. El yihad contra ellas es muy benéfico. Ayuda a la purificación del cuerpo.

El Islam Real le toca a uno en suerte cuando el Nafs ha sido subyugado. Entonces se alcanza el real Islam. Toda clase de adoración realizada es real: salat, ayuno y hajj se encuentran en su valor real.

Como se ha visto, el Tasawwuf (el Camino) o la Haqqiqa (la realidad) es el pasaje entre la superficie y la parte interna del Islam. Aquel que no ha logrado la Wilayat Khassa no puede ser redimido de ser un Musulmán metafórico, sin poder lograr el Islam Real.

Aquel que ha alcanzado la realidad del Islam y ha sido honrado con el Islam Real, empieza a participar de las excelencias de la profecía. Se vuelve un objeto de las buenas nuevas declaradas en el hadiz: “Los Sabios son los herederos de los Profetas”. Las excelencias de la profecía son los frutos de la realidad del Islam, y las excelencias de la Wilaya son los frutos de la superficie del Islam. Las excelencias de la Wilaya son las apariencias de las excelencias de la profecía.

La diferencia entre la superficie y la realidad del Islam consecuentemente surge desde el Nafs, y la diferencia entre las excelencias de la Wilaya y las de la profecía proviene de las sustancias del cuerpo. 

En las excelencias de la Wilaya las sustancias obedecen lo que dictan sus propiedades físicas y biológicas. Energía extra origina exceso, y las sustancias apetecen alimento. Para obtener esas necesidades se cometen insolentes absurdos. En las excelencias de la profecía, esos absurdos llegan a un fin. 

En el hadiz sharif “Mi demonio se hizo Musulmán”, probablemente se ha expresado este estado de consciencia, ya que hay un demonio en el hombre como hay uno en su exterior. El exceso de energía desvía al hombre y lo hace arrogante, y este es el peor de los malos hábitos. Al deshacerse de sus demonios, el Nafs se vuelve Musulmán. 

En las excelencias de la profecía hay creencia tanto en el corazón como en el Nafs, y también regularidad y equilibrio en las sustancias presentes en el cuerpo. Luego de que se ha establecido el equilibrio entre la materia y la energía del cuerpo, el Nafs es subyugado completamente. Luego del sosiego no puede regresar a la maldad. Todas esas cualidades superiores se basan en el Islam. Un árbol no se puede mantener sin raíz, no importan cuan altas sean sus ramas ni cuanto frutos de, la obediencia a las órdenes y prohibiciones de Allahu ta’ala es esencial en toda excelencia.




El Imam Muhammad Ma’sum escribió en la carta 158 del segundo volumen de sus Maktubat:

Para alcanzar sa’ada (salvación) se deben realizar dos cosas. En primer lugar, el Batin, esto es, el corazón, debería ser rescatado del apego hacia las criaturas. En segundo lugar, el Zahir, esto es, el cuerpo, debería ser adornado mediante el seguimiento de los Ahkam al-Islamiyya (los Mandatos del Islam). Estas dos bendiciones son alcanzadas con facilidad en el sohbet (compañía, asociación, reunión con) de los Maestros de Tasawwuf. Es difícil alcanzarlas de otra manera. 

En orden de ser capaz de aferrarse al Islam, cumplir fácilmente con la ‘ibadat y mantenerse alejado de las prohibiciones, el Nafs debe volverse Fani’ (extinguirse a sí mismo). El Nafs ha sido creado feroz, desobediente y arrogante. Mientras no sea salvado de estas maldades, la realidad (Haqqiqa) del Islam no acontecerá. 

Antes de la extinción o el sosiego, se encuentra la superficie o la apariencia del Islam. Luego del sosiego del Nafs, acontece la Realidad del Islam. La diferencia entre la apariencia y la realidad es similar a la que hay entre la tierra y el cielo. 

Los seguidores de la apariencia logran la apariencia del Islam, mientras que los de la realidad alcanzan la Realidad del Islam. La creencia del Awam (legos, ignorantes) es llamada “Iman Mayazi” (creencia figurativa). Esta creencia puede corromperse y desaparecer. 

La creencia del Khawas (Sabios, Gente de la Realidad) está protegida de caer y de ser estropeada. Esta creencia real se encuentra indicada en la orden: “¡Oh creyentes! Creed en Allah y en Su Mensajero”, de la ayat 135 de la Surat an-Nisa.





Agradecemos a la dergah osmanli nakshibendi de Argentina por la traducción de estos precisos textos clásicos de dos grandes shaykhs de la Cadena Dorada Naqshbandi, gente líder de Ahlus Sunnah wal Yamaah.



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