Salatul fatih

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Oh Allah bendice a nuestro Maestro Muḥammad, el que abre lo que está cerrado y sella lo que le ha precedido, aquel que hace triunfar a la Verdad por la Verdad, el guía hacia el camino recto, y a su familia, conforme a lo que merece su categoría y su inmenso alcance

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viernes, 21 de agosto de 2026

Corán, Torá y Evangelio: Varias Revelaciones y un Solo Dios

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo


Corán, Torá y Evangelio: Multipactismo

 

Un solo Dios, Tres Revelaciones


Corán, Torah y Evangelio. ¿Cómo entender desde el Sagrado Corán a las Revelaciones anteriores? ¿Subsisten tres caminos? ¿La Torah y el Evangelio perdieron su valor de salvación y de guía? ¿Fueron invalidados o derogados, como se dice, por el Corán?

Regresemos al origen. Empecemos así con un ejercicio sencillo pero fundamental: leer juntas algunas aleyas del Sagrado Corán que normalmente escuchamos por separado. Dejemos primero que hablen unas al lado de otras.

«Ciertamente, los creyentes, los judíos, los cristianos y los sabeos, quienes crean en Allah, en el Último Día y obren rectamente, tendrán su recompensa junto a su Señor; no tendrán temor ni se entristecerán».
Corán 2:62

La misma promesa aparece nuevamente, mucho más adelante:

«Ciertamente, los creyentes, los judíos, los sabeos y los cristianos: quienes crean en Allah, en el Último Día y obren rectamente, no tendrán temor ni se entristecerán».
Corán 5:69

Y cuando judíos y cristianos disputan acerca de quién posee la salvación, el Corán recoge sus pretensiones:

«Dicen: “Nadie entrará en el Jardín a menos que sea judío o cristiano”. Ésos son sus deseos. Di: “Presentad vuestra prueba, si sois veraces”».
Corán 2:111

Pero la respuesta de Allah resulta especialmente digna de atención. No responde estableciendo simplemente un tercer monopolio comunitario:

«¡Al contrario! Quien entregue su rostro a Allah y obre con excelencia tendrá su recompensa junto a su Señor; no tendrá temor ni se entristecerá».
Corán 2:112

El Corán tampoco habla de toda la Gente de la Escritura como si constituyera una sola realidad espiritual:

«No todos son iguales. Entre la Gente de la Escritura hay una comunidad recta que recita las aleyas de Allah durante la noche y se postra. Creen en Allah y en el Último Día, ordenan lo reconocido como bueno, prohíben lo reprobable y se apresuran en las buenas obras. Ésos están entre los rectos. Y cualquier bien que hagan no les será negado».
Corán 3:113-115

Y encontramos todavía una afirmación más explícita:

«Entre la Gente de la Escritura hay quienes creen en Allah, en lo que os fue revelado a vosotros y en lo que les fue revelado a ellos, humildes ante Allah, sin vender las aleyas de Allah por un precio miserable. Ésos tendrán su recompensa junto a su Señor».
Corán 3:199

Reparemos en algo. El Corán habla de “gente de la escritura”, no de musulmanes. De hecho, esta aleya (3:199) adquiere particular relieve cuando reflexionamos en que fue descendida a propósito del Negus, el rey cristiano abisinio que cobijó al primer grupo de emigrantes musulmanes, dándoles seguridad y permitiéndoles practicar el Islam.

El Negus escuchó la recitación de la sura Maryan del Corán y reconoció que estaba ante un Libro de Dios. Pero aunque fue un protector para los musulmanes que emigraron a su reino, y reconoció al Corán y al Mensajero como auténtico Mensajero de Dios, el Negus siguió practicando el cristianismo hasta su fallecimiento. Cuando falleció, el Profeta Muhammad, ṣallallāhu ʿalayhi wa-sallam, realizó a distancia la oración fúnebre por él.

Prosigamos. Cuando el Corán habla de la Torá, no la describe simplemente como un libro que alguna vez fue revelado y luego desapareció:

«Ciertamente, hicimos descender la Torá, en la que hay guía y luz. Mediante ella juzgaban a los judíos los profetas que se habían entregado a Allah, así como los rabinos y los doctores, pues se les había confiado la custodia de la Escritura de Allah y eran testigos de ella».
Corán 5:44

Y al hablar de Jesús, la paz sea con él, dice:

«Hicimos que Jesús hijo de María siguiera sus pasos, confirmando la Torá que tenía ante sí, y le dimos el Evangelio, en el que hay guía y luz, confirmando la Torá anterior a él, como guía y exhortación para quienes tienen conciencia de Allah».
Corán 5:46

Más sorprendente todavía es lo que sigue:

«Que la gente del Evangelio juzgue conforme a lo que Allah ha revelado en él».
Corán 5:47

Después llega el Corán, confirmando las Escrituras anteriores y ejerciendo autoridad. Pero la conclusión que sigue merece ser leída muy despacio:

«A cada uno de vosotros le hemos establecido una ley y un camino. Si Allah hubiera querido, habría hecho de vosotros una sola comunidad, pero quiso probaros mediante lo que os concedió. Competid, pues, en las buenas obras. A Allah retornaréis todos, y Él os informará acerca de aquello en lo que discrepabais».
Corán 5:48

Nada de esto significa que el Corán considere correctas todas las doctrinas existentes. El Corán critica expresamente determinadas concepciones cristianas acerca de Jesús y de la Trinidad (5:72-73), del mismo modo que critica errores, transgresiones y deformaciones entre judíos, cristianos y musulmanes.

Pluralidad de pactos no significa relativismo doctrinal. Precisamente por eso resulta tan importante no borrar ninguno de los dos registros del Libro: ni sus correcciones ni sus reconocimientos. Los judíos deben reconocer el honor y dignidad de María y de Jesús, la paz sea con ellos, así como los cristianos deben corregir los excesos en su culto y doctrinas. El Sagrado Corán los llama repetidamente a rectificaciones.

Pero frente a todas las aleyas anteriores, no existe ninguna que establezca que la Torá y el Evangelio, en su integridad, quedan desautorizados o revocados o dejados sin efecto, o que no se los pueda siquiera conocer en realidad. Todo lo contrario.

De hecho, las correcciones a las que son llamados los judíos no afectan el texto ni el contenido de la Torá, pues ninguno de esos errores se encuentran allí, sino en ciertos escritos y desarrollos posteriores en variantes del judaísmo rabínico.

Y los excesos de culto y doctrina del cristianismo que el Corán declara, no afectan tampoco a los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas), que son reconocidos como los más originales. Deben distinguirse esos textos de las cartas y doctrinas paulistas y de las doctrinas y cultos perfilados y surgidos con posterioridad inclusivo al propio Nuevo Testamento.

En este escenario, aparece el profeta Muhammad, ṣallallāhu ʿalayhi wa-sallam. 

Su misión sin duda no queda restringida a los árabes:

«Di: “¡Humanidad! Ciertamente, soy el Mensajero de Allah para todos vosotros” [...] Creed, pues, en Allah y en Su Mensajero, el Profeta iletrado, que cree en Allah y en Sus palabras, y seguidlo para que seáis guiados».
Corán 7:158

El versículo anterior ya había descrito a quienes:

«siguen al Mensajero, el Profeta iletrado, a quien encuentran escrito junto a ellos en la Torá y el Evangelio [...] Quienes creen en él, lo honran, lo auxilian y siguen la luz que fue descendida con él, ésos son los triunfadores».
Corán 7:157

Podríamos esperar que la secuencia terminara allí: Moisés, Jesús y, finalmente, Muhammad, ṣallallāhu ʿalayhi wa-sallam; las comunidades anteriores habrían cumplido su función y desaparecerían del horizonte religioso.

Pero la aleya inmediatamente siguiente dice:

«Y entre el pueblo de Moisés hay una comunidad que guía mediante la verdad y mediante ella establece justicia».
Corán 7:159

Y hay todavía algo más. El Corán describe a ciertos cristianos que, al reconocer la verdad de la revelación recibida por Muhammad, ṣallallāhu ʿalayhi wa-sallam, lloran por aquello que reconocen en ella:

«Encontrarás que los más cercanos en afecto a los creyentes son quienes dicen: “Somos cristianos” [...] Cuando escuchan lo que fue descendido al Mensajero, ves sus ojos desbordarse de lágrimas por la verdad que reconocen. Dicen: “Señor nuestro, creemos; inscríbenos entre los testigos” [...] Allah los recompensó por lo que dijeron con jardines bajo los cuales corren ríos».
Corán 5:82-85

Y finalmente, el propio Corán nos obliga a recordar que la diversidad humana no constituye simplemente un accidente que debamos eliminar:

«¡Humanidad! Os hemos creado de un varón y una mujer y os hemos hecho pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros. Ciertamente, el más noble de vosotros ante Allah es quien posee mayor conciencia de Él».
Corán 49:13

¿Qué ocurre si, antes de introducir todas nuestras categorías posteriores, dejamos simplemente estas aleyas juntas sobre la mesa?

Aparece una imagen: una única fuente divina; la Torá [el Pentateuco] como «guía y luz»; el Evangelio como «guía y luz»; el Corán confirmando y ejerciendo autoridad; el Profeta Muhammad como Mensajero para toda la humanidad; la obligación real de reconocerlo y seguir la luz que trae; y, al mismo tiempo, comunidades diferenciadas, «una ley y un camino» para cada una, miembros rectos de la Gente de la Escritura y, sorprendentemente, una comunidad mosaica que todavía es descrita —inmediatamente después de 7:158— como guiando mediante la verdad y estableciendo justicia.

Y hoy sabemos cosas que vuelven todavía más interesante este escenario.

Los Rollos del Mar Muerto nos permiten comparar manuscritos bíblicos anteriores y contemporáneos aproximadamente a la época de Jesús con la Biblia hebrea transmitida posteriormente.

Hay variantes entre los manuscritos, ciertamente, pero el alcance de las variaciones es muy frecuentemente inocuo, de detalles, o no contradictorios (lo mismo que en el caso de las recitaciones coránicas canónicas ente sí).

Fuera de ello, numerosos manuscritos de Qumrán son extraordinariamente próximos al posterior texto masorético de la Biblia judaica, y los manuscritos de las cuevas de refugiados del siglo II muestran ya una fuerte estabilización hacia ese texto.

Por tanto, no estamos ante una Torá antigua cuyo contenido esencial nos sea desconocido y otra completamente diferente aparecida muchos siglos después.

Podemos conocer con considerable precisión el Pentateuco [la Torá] que circulaba alrededor de la época de Jesús y compararlo con la Torá conservada hoy por el judaísmo.

Algo semejante, con una historia textual distinta, ocurre con los Evangelios (entiéndase, la transmisión dada a Jesús, la paz sea sobre él, que no es igual que todo el Nuevo Testamento, sino solo una parte de éste): la tradición manuscrita conserva variantes y no poseemos los autógrafos, pero los Evangelios canónicos -en particular los sinópticos, Mateo, Marcos y Luca, no Juan, que son los más cercanos a las ideas originales de la comunidad jesuítica primera- están ampliamente atestiguados mucho antes del siglo VII.

No es históricamente plausible imaginar que el contenido esencial de Mateo, Marcos o Lucas conocido por los cristianos cuando apareció el Islam fuese una obra radicalmente diferente de los Evangelios que podemos reconstruir hoy.

El panorama así se hace más interesante.

¿Qué significa entonces que el Corán confirme la Torá y el Evangelio «que están con ellos»? ¿Qué significa que ordene a la gente del Evangelio juzgar mediante lo revelado en él, que reconozca distintas leyes y caminos, y al mismo tiempo proclame a Muhammad Mensajero de toda la humanidad y ordene seguirlo?

¿Es posible que hayamos identificado demasiado rápidamente universalidad profética con uniformidad jurídica, y seguimiento con abandono necesario del pacto anterior?

Es aquí donde comienza el entendimiento multipactista. Una Fuente para varios Pactos simultáneos.

Seguiremos profundizando en este aspecto en un escrito posterior, inshallah.


martes, 7 de enero de 2025

Los Atributos de Dios

En el Nombre de Dios, 
el Misericordioso, el Compasivo

 



LOS ATRIBUTOS DIVINOS 

¿Cuáles son los atributos de Allah? ¿En cuantos grupos se dividen?


"Los atributos divinos se dividen en dos: sifat dhatiyah (atributos esenciales) y sifat subutiyah (atributos positivos).
Sifat Dhatiyah (Atributos Esenciales):

1- Wujud (Existencia)
2- Qidam (Pre-eternidad),
3- Baqa (Eternidad),
4- Wahdaniyyah (Unidad, sin parejas),
5- Qiyam bi Nafsihi (Autoexistencia),
6- Mukhalafa lil-Hawadith (Sin parecido con las criaturas)
Los atributos esenciales de Dios pertenecen sólo a Él; no son característica de ningún otro ser. Por ejemplo, el atributo qidam no es cuestión de ningún otro ser. Los atributos esenciales no tienen relación con otros seres.
Existencia (Wujud):
Ese atributo expresa que Allah existe [necesariamente]. La existencia de Allah no depende de ningún otro ser; es Su atributo necesario. Es decir, Su existencia se basa en Su propio ser y es un atributo obligatorio de Su ser. Por lo tanto, el atributo de [ser el] “Ser Necesario” se utiliza para Allah. Algunos eruditos del Kalam llaman al atributo del wuyud el atributo personal.
Lo opuesto de la existencia, es decir, la no existencia (adam), no puede considerarse acerca de Allah.
Afirmar la no existencia de Allah implica negar el universo y los seres que lo habitan, porque es Él quien crea todo.
Qidam (Preeternidad):
Significa que Alá, el Altísimo, no tiene principio. Alá, el Altísimo, es pre-eterno. Siempre ha existido. No fue creado posteriormente.
Es imposible imaginar un momento en el que Alá no existiría. De hecho, es Él quien creó el tiempo y el lugar. Alá está libre de las condiciones del tiempo y el lugar. Él es el Señor pre-eterno de Majestad.
El huduth (origen en el tiempo), que es lo opuesto a la preeternidad, no está en cuestión para Allah, el Exaltado.
Baqa (Eternidad):
La existencia de Allah no tiene fin; Él está siempre presente.
Así como la existencia de Alá no tiene principio, tampoco tiene fin. Él es a la vez pre-eterno y eterno. De hecho, un ser que está definitivamente destinado a ser pre-eterno tiene que ser eterno.
El opuesto de baqa, es decir , fana, significa tener un fin. Para Allah, eso está fuera de discusión.
Mukhalafa lil-Hawadith (Sin parecido con las criaturas):
Significa la no semejanza de Alá con las criaturas que fueron creadas posteriormente.
Dios no se parece a ninguna de Sus criaturas en persona ni en términos de Sus atributos.
No importa lo que pensemos de Alá, Él es diferente de todo lo que podemos imaginar. Porque lo que podemos imaginar son cosas que fueron creadas posteriormente de la nada. Alá es un ser divino y bendito cuya existencia es obligatoria, preeterna y eterna, que no necesita de nada ni de nadie, que está libre de todas las deficiencias y que tiene todos los atributos de la perfección.
Sin duda, un ser tan elevado no se parece a los seres que no existían, sino que fueron creados más tarde y que volverán a desaparecer.
De hecho, Alá define Su personalidad de la siguiente manera en el Corán:
“No hay nada que se le asemeje, y Él es Quien oye y ve (todas las cosas)”. (Ash-Shura 11)
Nuestro Profeta afirma lo siguiente para confirmar ese significado:
“Allah es distinto de lo que viene a tu mente”.
Qiyam bi Nafsihi (Autoexistencia):
Significa que Alá continúa existiendo sin necesidad de otros seres o lugares.
Todos los seres se originaron después, por lo tanto, necesitan un Creador y un lugar. Sin embargo, la existencia de Dios, que es el Creador de todo, es una necesidad de Su personalidad; Él no depende de nada.
Si Alá hubiera necesitado de otro ser para existir, entonces habría sido una criatura y no habría sido el Creador de todo.
Sin embargo, Él es el Creador de todo. Todo lo que no sea Él es una criatura. El Creador nunca necesita a Sus criaturas.
Wahdaniyyah (Unidad):
Significa la unidad de Allah.
La unicidad es el atributo más importante de la perfección de Dios, pues este atributo expresa que Dios es uno en su personalidad, atributos y acciones y que no tiene socios en su soberanía y actividades.
Lo opuesto de ese atributo, taaddud (ser más de uno) y tasharruk (tener un compañero), no pueden pensarse acerca de Allah.
En el Islam, incluso en todas las religiones verdaderas, la creencia en la unicidad de Alá (tawhid) constituye la base de todas las creencias religiosas. Ninguna creencia o acción es válida a menos que uno tenga la creencia de la unicidad en su corazón. Por lo tanto, en primer lugar, el Islam presenta a la humanidad la creencia en la unicidad y llama a la humanidad a aceptar que Alá es uno ya liberarlo de cualquier asociado. El punto más importante en el que las religiones verdaderas se diferencian de las religiones erróneas es este punto porque las religiones erróneas también aceptan la existencia de Alá, pero se equivocan en lo que respeta a los atributos divinos, especialmente el atributo de la unicidad; le asocian asociados a Alá.
En este contexto, la verdad más importante después de aceptar la existencia de Alá es la creencia en la unidad. La creencia en Alá no tiene significado ni valor sin la creencia en la unidad.
Algunos de los versículos que mencionan la unicidad de Allah y la creencia del tawhid en el Corán son los siguientes:
“Di: Él es Dios, el Único y Verdadero”. (Al-Ikhlas, 1).
“¿Acaso existe otro Creador además de Dios que os dé sustento del cielo o de la tierra?” (Fatir, 3).
“No hay ningún dios junto a Él. Si hubiera muchos dioses, cada uno de ellos se habría apropiado de lo que había creado y algunos se habrían enseñoreado de otros . " (Al-Muminun, 91)
“Si en los cielos y en la tierra existieran otros dioses además de Alá, ¡habría habido destrucción en ambos!” (al-Anbiya, 22)
Sifat Subutiyah (atributos positivos):
1- Hayah (Allah está vivo.)
2- Ilm (Allah sabe todo pre-eternamente.)
3- Irada (Allah es libre de hacer lo que desee.)
4- Qudrah (Allah tiene poder sobre todo.)
5- Sam' (oír) (Allah todo lo oye.)
6- Basar (ver) (Allah todo lo ve.)
7- Kalam (Allah habla sin necesidad de ningún órgano o voz.)
8- Takwin (crear) (Allah crea de la nada.)
A diferencia de Sus atributos esenciales, los atributos positivos de Allah no son completamente diferentes de los de los demás seres y de los que están más allá de los seres en el reino de la visibilidad. Por ejemplo, el atributo de hayah [el estar vivo] también está presente en los seres humanos, aunque es diferente en términos de su contenido y naturaleza. Alá tiene voluntad; el hombre también la tiene. Sin embargo, existen diferencias entre estas dos voluntades. La voluntad de Alá es ilimitada y absoluta; la voluntad del hombre es limitada. La voluntad del hombre surgió como resultado de la voluntad de Alá. Todos los demás atributos positivos son compartidos por los ángeles, los genios y los seres humanos.
Hayah (Vida):
Significa que Allah Todopoderoso tiene vida y está calificado con el atributo de la vida.
Ese atributo, que es obligatorio para Dios Todopoderoso [es decir, que es resultado necesario de sus cualidades, por tanto de obligatoria formulación y creencia: no significa que Le estemos obligando a algo], no es como el que se origina de la combinación de materia y espíritu que se ve en las criaturas y es pre-eterno y post-eterno. Es la vida real que es el origen de todas las vidas.
El atributo de la vida está íntimamente relacionado con los atributos de la perfección como el Conocimiento, la Voluntad y el Poder. El ser que posee esos atributos debe tener vida porque un ser muerto no puede tener atributos como el conocimiento, la voluntad y el poder.
Por lo tanto, el atributo de la vida se define como un atributo preeterno que permite a Allah Todopoderoso ser calificado con atributos como el conocimiento, la voluntad y el poder.
El opuesto del atributo de la vida es la muerte. Es imposible para Allah.
Ilm (Conocimiento):
Significa que Alá lo sabe todo y Su conocimiento rodea todo.
El Creador que creó este mundo de la mejor manera y con el orden perfecto y que lo gobierna debe conocer las cosas que creó, incluso los detalles más sutiles. ¿Cómo puede crearse algo cuyo beneficio, necesidad y sabiduría no se conocen? Entonces, es necesario que el Creador primero conozca algo y luego lo cree de acuerdo con las necesidades del conocimiento para poder crearlo. Además, recompensar a las personas con la creencia y las buenas acciones y castigar a las personas que desobedecen y se extravían solo es posible mediante el conocimiento de los detalles de lo que esas personas hacen.
Lo opuesto al conocimiento es la ignorancia, la negligencia y el olvido. No se puede pensar en ellos acerca de Allah.
Iradah (voluntad):
Significa que Dios desea que algo suceda de tal manera y no de tal otra; significa que Él determina todo como Él quiere.
Alá tiene una voluntad perfecta. Él creó este universo de acuerdo con Su voluntad preeterna.
Todo lo que sucedió y sucederá en el universo sucedió o sucederá por voluntad de Dios. Todo lo que Él desea sucede, y todo lo que Él no desea, nunca sucede. En el Corán se afirma lo siguiente sobre este tema:
“Allah crea lo que quiere; cuando Él ha decretado un plan, sólo le dice: “Sé”, y es” (Aal-i-Imran, 47). En un hadiz, se afirma lo siguiente: “Todo lo que Allah quiso, sucedió; lo que Él no quiso, no sucedió”.
No hay otro atributo independiente que la voluntad, llamado deseo.
En efecto, la voluntad es sinónimo de deseo. De hecho, el deseo se utiliza como sinónimo de voluntad en el Corán y los hadices.
Qudrah (Poder):
Poder significa que Allah Todopoderoso hace cosas en los seres de acuerdo a Su voluntad y conocimiento; significa que Él tiene el poder de hacer y crear todo.
El universo que vemos y las bellezas y el orden infalible que tiene es la mayor prueba de que Alá tiene poder infinito y poder sobre todas las cosas.
Takwin (Creación):
Takwin significa inventar y crear. Takwin se define como crear algo de la nada, traerlo a la existencia.
Sam' (audición) y Basar (vista):
Quieren decir que Dios todo lo oye y todo lo ve.
Los conceptos como distancia-cercanía, secreto-apertura, oscuridad-luz no actúan como barreras para la audición y la vista de Allah.
Él escucha nuestros susurros y las oraciones que decimos en nuestro corazón y las responde conforme a su sabiduría.
Se menciona muchas veces en el Corán que Allah Todopoderoso es Sami' (el que todo lo oye) y Basir (el que todo lo ve).
Los opuestos de los atributos de la audición y la vista son la ceguera y la sortera, que son imposibles para Allah.
Kalam (Discurso):
Significa que Alá, el Exaltado, habla sin necesidad de letras ni voz.
Dios tiene el atributo de kalam, es decir, decir, hablar. Ese atributo es pre-eterno y post-eterno. Por eso, Dios también es llamado al-Mutakallim (el Orador). El Corán se llama Kalamullah, que significa la palabra de Dios.
Las revelaciones que Allah envió a Sus profetas, los libros divinos que les envió y las inspiraciones que envía a Sus criaturas son todas manifestaciones de Su atributo de kalam.
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Fuente (página web tradicional, bajo la exposición doctrinal maturidi sunni) [los corchetes son propios]: 
https://questionsonislam.com/article/what-are-allahs-attributes-how-many-groups-are-they-divided