Salatul fatih

Salatul fatih
Oh Allah bendice a nuestro Maestro Muḥammad, el que abre lo que está cerrado y sella lo que le ha precedido, aquel que hace triunfar a la Verdad por la Verdad, el guía hacia el camino recto, y a su familia, conforme a lo que merece su categoría y su inmenso alcance

Mostrando las entradas con la etiqueta Pseudo-sufismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Pseudo-sufismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de septiembre de 2026

Los problemas del mundo del sufismo: qué ocurrió mal

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo


 

LOS PROBLEMAS SERIOS DEL MUNDO DEL SUFISMO: QUÉ LE HA IDO MAL


Comparto estas palabras de aguda crítica interna, y a la vez de sensatez cruda pero necesaria, después de más de 25 años de haber estado vinculado a ṭarīqas sufíes, tras observar a lo largo de los años mucho del entorno “sufi” de nuestro tiempo.

Las comparto desde dentro del sufismo, no desde fuera de él; desde el amor por sus enseñanzas, por el dhikr [las ceremonias de recuerdo de Dios que se practican en las fraternidades sufíes], por los awliyā' de Allah [los íntimos o santos de Dios] y por todo lo extraordinario que he recibido durante esos años.

Precisamente por eso, y porque la experiencia también permite mirar ciertas cosas con mayor distancia, creo que vale la pena hablar con franqueza sobre la bay'ah [el pacto de lealtad a un maestro], los shuyūkh [los maestros espirutuales], las ṭarīqas [las hermandades sufíes] y algunas dinámicas humanas que pueden generarse alrededor de ellos.

Mi reflexión no conduce a recomendar dar o no dar bay'ah como regla general. Hay personas para quienes encontrar un shaykh [maestro] y una buena ṭarīqa constituye una de las mayores bendiciones de su vida, siempre y cuando la persona tenga las condiciones necesarias (entre ellas, el conocimiento y disposición personal necesario). Si no tiene esas condiciones, habrá muchos casos en que una determinada bay'ah puede resultar inconveniente o prematura. Y a veces de plano puede resultar muy dañina.

La cuestión no admite una fórmula universal. Lo importante es llegar a ella con conocimiento, discernimiento y libertad interior.

1.             NECESIDAD DE UN MAESTRO

Una frase muy repetida en ambientes sufíes dice que «quien no tiene un shaykh [un maestro sufí, léase] tiene al Shayṭān -el demonio- por shaykh».

Esa frase, en la dinámica de muchos miembros de tariqa, es una burda exageración y un arma inclusive de propaganda y de acusación contra el que no acepta tener a un maestro.

De modo muy restringido, tiene sabiduría en un contexto mucho más limitado: cuando alguien entra verdaderamente en estados avanzados de sulūk [el camino del ascenso en la espiritualidad], cuando esa persona atraviesa experiencias interiores profundas y comienza a internarse en ámbitos cada vez más sutiles del ghayb [el No Visto, los cielos, los ángeles, etc], aumenta la necesidad de alguien experimentado que le ayude a distinguir entre apertura espiritual, imaginación, nafs [ego] y engaño.

En ese contexto restringido, un verdadero shaykh puede tener una función extraordinariamente valiosa.

Pero no se interpone entre Allah y el discípulo. No sustituye al Corán ni a la Sunna [la enseñanza del Profeta del Islam]. No posee soberanía sobre la conciencia. Mucho menos es infalible.

Es alguien que conoce mejor determinadas regiones del camino por haberlas recorrido antes y que puede decir al caminante: esto que estás experimentando es normal; esto es peligroso; esto probablemente procede de tu ego; esto no merece importancia; aquello sí merece atención; aquí necesitas avanzar; aquí necesitas detenerte.

Pero ese grado de sulūk [de viaje espiritual real], de condición de aperturas internas, corresponde probablemente a una proporción extraordinariamente reducida incluso de quienes han dado bay'ah. De miles de murids [discípulos], apenas un puñado.

No es el caso común. 

Así que sí, para el común de los casos, esa frase es: inaplicable, una exageración burda y un arma de finalidad no santa.

2.            ELECCIÓN DE UN MAESTRO

Antes de buscar entregar tu obediencia a un maestro hay que buscar conocimiento.

Antes de dar bay'ah existe una paradoja que debe tomarse muy seriamente: 

- para escoger correctamente a alguien como guía necesitas ya poseer suficiente conocimiento para poder juzgar a la persona a quien estás considerando entregar semejante confianza. 

Debes conocer razonablemente qué es halal y haram [lo permitido y lo prohibido por la Ley Divina], qué exige la Sharīʿa [la Legislación sagrada], cuáles son las obligaciones esenciales, cuáles son los grandes principios éticos del Islam y qué conductas serían incompatibles con alguien que pretende conducir a otras personas hacia Allah.

Pero no solo eso.  

Un musulmán debería conocer suficientemente su dīn [religión] al punto de saber las razones por las cuales es musulmán, la historia islámica básica, los grupos dentro del Islam, qué es lo necesario del Islam, cuáles son las escuelas, y tener un criterio para no caer en fanatismos de escuela ni en estrecheces intrasectarias en el mundo islámico. Porque de otro modo puede enfrentar muchas experiencias de este tipo: dentro y fuera del mundo sufí.

No digo que uno deba conocer todo eso para poder participar en un dhikr o para visitar algunos maestros. Pero participar amigablemente no es de lo que hablo aquí: hablo de la decisión de tomar un maestor en ingresar en su ṭarīqa.

Y ese escrutinio nunca debe desaparecer después de la bay'ah. Dar bay'ah no significa entregar o renunciar con ello a la inteligencia. No significa transferir la conciencia moral a otra persona. No significa que desde ese momento todo cuanto ocurra dentro de la ṭarīqa deba recibir una interpretación favorable. El discernimiento que necesitabas para entrar sigue siendo necesario mientras permaneces dentro.

Paradójicamente, necesitas cierto grado de formación inicial importante antes de elegir a quien eventualmente tendrá alguna función en tu formación ulterior.

Para dar la bay'ah además, tampoco basta con que alguien sea realmente un walī de Allah. 

En primer lugar, reconocer la wilāya de alguien es ya una cuestión de discernimiento humano y, por tanto, falible.

Podemos encontrar signos extraordinarios, firāsa (conocimiento sobrenatural), transformación de quienes lo rodean, humildad, dhikr, karāmāt (milagros) o una presencia que orienta poderosamente hacia Allah. Podemos tener razones muy profundas para creer que estamos ante un walī. Pero nosotros no conocemos los corazones como Allah los conoce. 

Ahora bien, no se trata de ser preso del escepticismo irrazonable, por cierto. Y sí, si uno llega a tener buenos indicios acumulativos suficientes, lo rzaonable es que te formes una opinión conforme a lo que, en base a tu buen criterio previamente formado, llegas a conocer.

El asunto es que, admitiendo que alguien sea verdaderamente un gran walī, queda todavía otra pregunta: ¿es ese walī el maestro adecuado para mí?

No es una pregunta menor en absoluto. 

Puede haber diferencias de temperamento, cultura, metodología, sensibilidad, situación familiar o necesidades espirituales. 

Reconocer la santidad de alguien no crea automáticamente una obligación de darle bay'ah, por muchos que los discípulos de ese maestro piensen otra cosa.

3.          LOS LÍMITES DE UN MAESTRO

La wilāya (la santidad) tampoco equivale a competencia universal. Aquí va una serie de cosas obvias pero ¡cuántas veces se las olvida! (y muchas veces, ni siquiera se las conoce):

- No todo walī es shaykh.

- No todo shaykh es shaykh para ti.

- E incluso si fuera un buen maestro para ti, lo es en el campo del desarrollo espiritual (su zona de maestría, el conocimiento interior): pero no por eso es buen maestro en otros campos, a menos que además sea un maestro comprobado en esos otros campos del concimiento.

Un auténtico walī puede tener una extraordinaria comprensión de las enfermedades del alma y no ser mujtahid (un erudito de las ciencias islámicas capaz de tener un criterio muy elevado en asuntos de la religión).

O también puede poseer una formidable firāsa y ser un administrador mediocre.

Puede conocer aspectos del ghayb (el No Visto) que nosotros no conocemos y entender poco de economía.

Puede ser espiritualmente gigantesco y no tener ninguna competencia especial en psicología, política, medicina o sociología.

Un gran wali podría incluso ser un mal pedagogo

Por ejemplo: puede tener una estación espiritual real y, sin embargo, expresarse de formas que algunos discípulos interpretan mal; puede equivocarse al tratar a determinada persona; puede emitir mensajes contradictorios; puede no advertir el daño psicológico que determinada metodología causa en alguien. Reconocer esa posibilidad no es faltarle el respeto. Lo peligroso es construir un sistema donde admitir que el shaykh se equivocó sea prácticamente impensable.

Santidad e infalibilidad, o santidad y conocimiento en todos los campos, son cosas completamente distintas.

Un shaykh de elevada estación, no pierde su personalidad, idiosincrasia, ciertos prejuicios culturales o de formación, su cultura y temperamento.

Puede ser duro o dócil, expansivo o reservado, severo o indulgente. Puede conservar en efecto varios prejuicios culturales, sesgos generacionales, preferencias personales o criterios discutibles sobre cuestiones que la propia Sharīʿa deja abiertas y en donde él adopta una posición como "la" posición, cuando en verdad su elección no es la única e incluso puede ser muy discutible.

El peligro aparece cuando el discípulo empieza a convertir la idiosincrasia del shaykh en norma universal: los gustos de su maestro se transforman en virtudes, las aversiones de su maestro se transforman en defectos a evitarse y su cultura particular en una especie de Sunna privada.

4.          EL PELIGRO ES REAL

¿Por qué tanto cuidado con delimitar el campo de un maestro?

Pensemos en un caso hipotético (pero cuántos casos reales hay tras esta “hipótesis”).

Un sheikh puede ser un hombre de enorme austeridad, dhikr y servicio, manifestar auténticas karāmāt —dones extraordinarios concedidos por Allah a algunos awliyā'— y poseer una firāsa sorprendente. Puede recibir a un discípulo y, sin que éste le haya explicado nada, identificar exactamente una enfermedad de su corazón, advertirle sobre una situación familiar que nadie le había contado o decirle unas palabras capaces de transformar su vida espiritual. Podemos razonablemente reconocer en eso signos extraordinarios.

Pero ese mismo sheikh puede haber crecido en una cultura profundamente patriarcal, conservar prejuicios fuertes respecto de las mujeres que trabajan, tener opiniones políticas extraordinariamente simplistas o recomendar una inversión financiera desastrosa porque confió ingenuamente en alguien.

Que conozca admirablemente un corazón no demuestra que conozca los mercados. Que tenga firāsa no convierte sus prejuicios culturales en revelación. Y que sea un walī no convierte automáticamente sus opiniones políticas, económicas o familiares en una extensión de la Sharīʿa.

Imaginemos un segundo sheikh hipotético, completamente diferente: afectuoso, misericordioso, extraordinariamente luminoso, capaz de generar profundas aperturas durante el dhikr. Quizá un día llame inesperadamente a un murīd situado en otro país y le diga: «No tomes mañana esa decisión», sin aparente conocimiento de lo que ocurre, y al día siguiente el discípulo descubra que aquel consejo evitó una desgracia. Quizá perciba también una crisis interior que otra persona había ocultado a todos. 

Y, sin embargo, puede ser extraordinariamente pasivo al gobernar su propia ṭarīqa: incapaz de poner límites a un hijo autoritario, demasiado indulgente con un muqaddim abusivo, reacio a destituir colaboradores incompetentes porque les tiene cariño, o incapaz de percibir la magnitud del sufrimiento que determinadas dinámicas institucionales están produciendo en algunos discípulos. 

Puede ser espiritualmente superior a casi todos los que lo rodean y, al mismo tiempo, dirigir mal determinados asuntos de su organización. Ambas cosas pueden ser ciertas simultáneamente.

Pero si piensas como discípulo suyo que la boca de tu maestro sólo produce afirmaciones infalibles (o casi infalibles en la práctica) puedes terminar tomando una decisión desastrosa para tu negocio, familia, cultura, etc. si no eres capaz de retener tu autonomía de criterio razonable, o si la tariqa te enseña que hacerlo es ser mal discípulo.

Y ¡cuántos casos así han ocurrido!

Hay que abandonar una falsa disyuntiva que causa mucho daño: «Si es verdaderamente un walī, todo cuanto hace tiene que estar bien; y si se equivocó gravemente, entonces nunca pudo haber sido un walī». No. 

Un ser humano puede poseer extraordinaria proximidad a Allah y conservar limitaciones, ignorancias, afectos, prejuicios, errores de juicio y puntos ciegos. La wilāya no es infalibilidad. 

Una concepción madura del sufismo debe permitirnos reconocer una karāma cuando tenemos buenas razones para reconocerla y, al mismo tiempo, llamar error a un error cuando existen razones igualmente claras para verlo.

Pero claro, si estas “equivocaciones” se refieren a que el maestro tenga conductas prohibidas por la Ley Divina (que debes tú conocer muy bien para ello), y no son un episodio raro, y pero aún si se las llama “sabidurías” … sal de allí cuanto antes.

5.           EL PROBLEMA PUEDE SER LA TARIQA MISMA.

Esto es especialmente importante porque un auténtico walī puede continuar viviendo dentro de una concepción institucional de la ṭarīqa que pertenece sociológicamente a otra época.

Las antiguas ṭarīqas podían constituir verdaderas microsociedades. El shaykh conocía a las familias durante generaciones, intervenía en conflictos, conocía a esposos, esposas, hijos y vecinos y podía modificar realmente el entorno social de sus discípulos. Utilizando una imagen fuerte, podía funcionar casi como un pequeño rey dentro de aquella microsociedad.

Hoy un shaykh puede tener diez mil o cien mil murids distribuidos por el mundo. La forma institucional puede conservar el lenguaje de aquella antigua relación mientras la realidad que lo sustentaba ha desaparecido.

El shaykh no conoce tu matrimonio, la familia de tu esposa, los amigos de tus hijos, tu jefe, tus compañeros de trabajo ni las innumerables circunstancias concretas de tu vida.

Puedes ir a visitarlo 1 vez al año. Pero sé realista. Eso no cambia el asunto salvo en muy pequeña y temporal medida.

Incluso viviendo cerca de él, que es el caso más infrecuente, su capacidad para transformar todo tu entorno es muchísimo menor que la que podía ejercer un shaykh dentro de una comunidad tradicional cerrada.

Por eso conviene preguntarse honestamente qué significa en estos casos nuestra bay'ah.

Si no eres alguien en suluk profundo (1 de cada 1000 o menos) y a su vez no vives cerca a él para ese propósito educativo en particular (y la gente de suluk intenso que vive cerca a él a su vez a veces se cuentan con los dedos de una mano), es decir, si perteneces al gran grupo general de los discípulos, tienes una realidad que la ṭarīqa frecuentemente negará:

Tu bay'ah en los hechos es una bay'ah de barakah, aunque el discípulo o los representantes de la ṭarīqa digan que tu pacto al maestro es un pacto clásico con todas sus características (y obligaciones).

Recibir adhkar (recitaciones), seguir enseñanzas (en su ámbito de competencia), amar al shaykh, encontrarse ocasionalmente con él y vincularse a su silsila o línea de transmisión puede ser espiritualmente precioso. No hay que menospreciarlo. 

Pero tampoco hay que inventar una suhba [relación personal frecuente e intensa con el maestro] y tarbiya personal [entrenamiento verdaderamente personalizaod] donde materialmente no puede existir.

6.          LAS DINÁMICAS DE TARIQA TIENEN UN PROBLEMA.

Alrededor de cualquier autoridad espiritual pueden además generarse dinámicas sociales que ni siquiera el propio shaykh buscó.

La más clásica: su familia adquiere una aureola especial. 

Sus hijos comienzan a ser considerados casi espiritualmente superiores por nacimiento. 

O también: sus acompañantes o ayudantes parecen más importantes porque tienen acceso al shaykh. Sus muqaddims o wakiles o representantes reciben una autoridad que paulatinamente deja de ser funcional y empieza a entenderse como jerarquía espiritual.

Pero el hijo de un walī puede ser simplemente su hijo con alguna formación general buena, o incluso puede ser un musulmán mediocre o hasta un mal individuo. Un muqaddim puede ser simplemente un buen organizador. La cercanía social al shaykh no mide la cercanía a Allah.

Ser representante del shaykh no convierte a nadie en wali, ni en psicólogo, ni en sabio, ni siquiera necesariamente en una persona con mejor carácter que los demás.

Hay además en el mundo de las ṭarīqas otro elemento que por desgradia es muy común.

Y hay que decirlo sin rodeos: existe fanatismo y sectarismo sufí. 

Hay ṭarīqas en las que prácticamente todo el mundo termina convencido de que su sheikh es el Qutb de la época [el Polo espiritual de todos los santos de Dios de su generación], o el Sulṭān al-Awliyā', que el anterior también lo fue, que su ṭarīqa es la única que conserva verdadera tarbiya y que las demás son apenas caminos de barakah. 

Pero lógicamente no todas esas afirmaciones pueden ser verdaderas.

Eso debería producir, como mínimo, una sana cautela epistemológica.

Esto no invalida un relato extraordinario. Pero sí produce humildad, cautela y poner en acción el detector de fanatismos.

A veces las afirmaciones ni siquiera se limitan al orden del rango espiritual. 

No. No es suficiente. El maestro debe ser más grande todavía. 

Y entonces se afirma que el sheikh es prácticamente mujtahid mutlaq (genio experto de las ciencias islámicas) sin que pueda exhibirse ante especialistas una producción jurídica capaz de justificar semejante afirmación.

Pero si aquel maestro ha alcanzado tan elevado rango de conocimiento de las ciencias islámicas: ¿dónde existe una obra jurídica, metodológica o científica capaz de demostrarlo ante los ulama especializados?

La admiración de los discípulos no sustituye la evidencia. Si alguien es un gran jurista debe poder reconocerse en su producción jurídica. Si es un gran especialista en hadiz, en sus trabajos de hadiz. Si es un gran pedagogo, en los frutos de su pedagogía. 

Ser wali no necesita convertirlo además en todas esas cosas.

7.        UNA REALIDAD Y UNA PARADOJA

Y aquí la cruda realidad: la gran mayoría de shaykhs sufíes, incluso auténticos, sinceros, verdaderos awliya, tienen poco conocimiento especializado de las ciencias islámicas y no califican muchas veces como ´alim (erudito en el Islam) y menos como un ´Allamah (un sabio de gran renombre).

Son muy escasos los casos donde el maestro sufí es además un erudito amplio.

Y aun así, no hay casi nunca entre ellos, ni entre los otros ulama, gente de auténtico ijtihad (de conocimiento elevado suficiente para formar su comprensión directa del Islam). Sino que son básicamente, en el mejor de los casos, serán “lectores [muy inteligentes, eso sí, en esos pocos casos] de la propia escuela que siguen” (seguidores, gente de taqlid, de una escuela: maliki, shafii, hanafi, hambali, con los sesgos y limitaciones propias del taqlid).

Pero aquí viene la paradoja:

No obstante ello, se observa muchas veces que la pertenencia a una ṭarīqa comienza a producir la sensación de formar parte de una élite espiritual frente a los demás musulmanes, algo profundamente contrario a la finalidad misma del tasawwuf ha comenzado a ocurrir.

El camino que debía destruir el orgullo ha producido una nueva forma de orgullo:

el orgullo de pertenecer al grupo que supuestamente ha trascendido el orgullo.

8.       INMUNIDAD A LA CRITICA AUTÉNTICA

El síntoma más peligroso aparece cuando el sistema se vuelve inmune a toda corrección. Y eso ocurre cuando se construye un sistema cerrado de interpretación.

Funciona así:

Si algo que hizo el sheikh produjo daño, «había una sabiduría secreta». 

Si alguien sufrió, «es su nafs [ego]». 

Si pregunta, «le falta adab [no sabe comportarse]». 

Si un muqaddim [representante] actúa mal, «no debemos mirar los defectos de los cercanos al sheikh». 

Si alguien se va, «perdió la barakah» [ya no tiene la aureola de la bendición especial]. 

Y si critica la estructura, esa misma crítica demuestra supuestamente que está espiritualmente enfermo. 

En ese punto puede haber dinámicas que francamente tienen visos de sectarismo. 

Y así es como un discípulo de buena fe puede sufrir durante años, quedar cegado, perder confianza en su propio juicio y terminar confundiendo la destrucción de su autonomía con la destrucción de su ego.

En ese momento ya no estamos simplemente ante espiritualidad: aparece una relación bien conocida de autoritarismo en la sociología del poder y del conocimiento, mecanismos de pertenencia y dinámicas auto-protectoras que tan fundamentales son para las sectas.

Pero que no debieran formar parte de una hermandad espiritual.

Una persona puede realmente sufrir dentro de una estructura de este tipo. Puede pasar años intentando negar aquello que ve. Puede terminar desconfiando de su propia conciencia. Puede creer que está destruyendo su ego cuando en realidad está debilitando su personalidad. Puede llamar adab al miedo, entrega espiritual a la dependencia y humildad a la incapacidad de decir que algo está mal.

Por eso la bay'ah nunca debería exigirnos cerrar los ojos.

9.           ES NECESARIO UN GRAN CAMBIO

Lo anterior no constituye un argumento contra la bay'ah ni contra el sufismo

Constituye un argumento contra la ingenuidad y el uso de una relación de poder y las dinámicas de grupo cuando éstas se vuelven todo menos sanas. 

Eso sí: constituye un argumento para un gran cambio en las dinámicas de muchas ṭarīqas.

Existe una crisis real de adaptabilidad de las ṭarīqas al mundo contemporáneo.

No es necesariamente una crisis del sufismo o tasawwuf.

Muy al contrario. En una época caracterizada por materialismo, distracción, ansiedad, individualismo y superficialidad espiritual, existe una necesidad enorme de tasawwuf: purificación del corazón, dhikr, contemplación, disciplina del ego, maḥabba —amor espiritual— y orientación hacia Allah.

Pero una cosa es la realidad espiritual del sufismo y otra sus formas institucionales históricas. Las instituciones no son eternas. Son vehículos.

Y un vehículo que funcionó admirablemente en determinadas condiciones históricas puede necesitar transformaciones profundas cuando esas condiciones desaparecen.

El mundo contemporáneo posee rasgos negativos evidentes: individualismo excesivo, dificultad para aceptar una autoridad legítima, fragmentación del conocimiento, narcisismo y una tendencia a creer que cualquiera puede convertirse en especialista viendo vídeos.

Pero también posee adquisiciones valiosas:

Mayor alfabetización.

Acceso inmenso a fuentes.

Capacidad de comparar maestros.

Posibilidad de consultar especialistas de distintos países.

Mayor conciencia de las dinámicas de abuso psicológico.

Mayor autonomía personal.

Una concepción más madura de la responsabilidad individual.

Todo eso no debe ser tratado simplemente como "decadencia moderna". También forma parte de la realidad histórica en la que Allah nos ha colocado.

No podemos alienarnos psicológicamente intentando vivir como si estuviéramos en una aldea de Anatolia del siglo XIII, una zāwiya marroquí del siglo XVIII o una comunidad de Asia Central del siglo XV. No vivimos allí.

Y fingir que vivimos allí no recrea aquel mundo.

Por eso hay que decir algo que puede resultar incómodo:

Determinadas formas de jerarquía personal absoluta que todavía se reproducen en algunas ṭarīqas no tienen hoy ningún sentido ni justificación.

No me refiero a negar toda autoridad. Siempre habrá maestros y alumnos, siempre habrá personas con más conocimiento. Eso es natural.

Más aún: hay siempre auténticos siervos de Allah. Hay hombres y mujeres de corazones extraordinariamente dedicados.

Creo perfectamente posible que existan auténticos awliyāʾ de Allah en nuestro tiempo y de hecho sí hay maestros.

Pero precisamente por eso resulta doloroso observar cuánto pueden contaminar la transmisión del sufismo el culto a la personalidad, la idealización del entorno familiar del shaykh, las jerarquías artificiales, la inflación de títulos espirituales, el sectarismo entre ṭarīqas y la incapacidad institucional para admitir errores o para no adaptarse.

Decirlo no es servir al enemigo del sufismo. Ocultarlo sí puede terminar sirviéndolo.

Porque cuando una persona inteligente entra en contacto con estas dinámicas y descubre contradicciones evidentes, puede terminar concluyendo no solamente que aquella organización estaba equivocada, sino que todo el tasawwuf era falso.

Y eso sería profundamente injusto.

Hay que saber distinguir el oro de la estructura humana que históricamente lo transportó.

Lo que carece de sentido es convertir la existencia de estos siervos  de Dios de corazón iluminado en una pirámide de subordinación psicológica total.

10.           HACIA UN NUEVO PARADIGMA

Hay un cambio de paradigma necesario frente al esquema clásico del mundo premoderno de las tariqas.

Hoy veo perfectamente legítima otra forma de relación: acercarse a un shaykh, amar su luz, aprender de su experiencia, escuchar su consejo, mantener amistad y confianza, pedirle corrección allí donde verdaderamente nos conoce; pero sin construir alrededor de él una soberanía imaginaria sobre nuestra existencia.

Podemos aprender fiqh de un faqih, psicología de un psicólogo, medicina de un médico y tasawwuf de una persona que verdaderamente conozca el camino del corazón. No necesitamos fingir que todas las ciencias de Allah fueron depositadas en un solo ser humano.

Si encuentras un gran shaykh, agradéceselo profundamente a Allah. Si encuentras una comunidad sana de dhikr, disfrútala. Si una silsila te alimenta espiritualmente, permanece en ella. Si la bay'ah te ayuda verdaderamente a disciplinar el nafs y acercarte a Allah, reconoce esa gracia.

Pero mantén despierta la conciencia de que alrededor de las cosas más sagradas también pueden desarrollarse estructuras profundamente humanas.

Una relación sana con un sheikh debería finalmente producir más inteligencia, más personalidad (sí, más personalidad sana, más tu función e historia propia como siervo único de Dios en este mundo), más fuerza de voluntad, más discernimiento, mayor capacidad de amar, mayor responsabilidad y una conciencia más profunda de Allah. No debería infantilizarnos. Un verdadero maestro no necesita que su discípulo permanezca intelectualmente pequeño para poder seguir siendo maestro. El mejor profesor es precisamente aquel que se alegra cuando el alumno crece.

Y, sobre todo, no cierres el horizonte del conocimiento después de encontrar tu camino. Tener un shaykh no debería impedir conocer a otros shuyūkh. Pertenecer a una ṭarīqa no debería producir temor a escuchar a otros awliyā'. Amar una silsila no debería convertir todas las demás en sospechosas. Podemos nutrirnos de otros maestros sin abandonar nuestra senda. Podemos reconocer una luz distinta sin negar aquella que ya recibimos.

La unidad no consiste en uniformización. El camino hacia Allah es demasiado inmenso para reducirlo a nuestra pequeña geografía institucional. Otros shuyūkh pueden conocer cosas que el nuestro no conoce. Otros awliyā' pueden manifestar otros regalos de Allah. Otras ṭarīqas pueden haber conservado tesoros que nuestra propia cadena no enfatiza. Conocerlos no tiene por qué fragmentarnos: puede ensanchar nuestra capacidad de recepción y enriquecer precisamente el camino que ya recorremos.

Y si alguna vez llegamos verdaderamente a estados avanzados de sulūk, entonces quizá deberíamos volvernos todavía más agradecidos por los awliyā' de Allah dondequiera que aparezcan, no menos. A mayor conocimiento del océano, menos razonable resulta imaginar que todo el océano está contenido en nuestra copa.

Por eso, después de todos estos años, mi conclusión no es:

«Da bay'ah».

Ni:

«No des bay'ah».

Es otra:

Ama a la Gente de Allah auténtica. Y aprende. Discierne. Conoce. Observa. No abandones nunca esa capacidad.

Si das bay'ah, hazlo con los ojos abiertos. Si no la das, no pienses que por ello has quedado fuera del camino hacia Allah.

Si encuentras un auténtico walī, agradécelo. Pero recuerda que puede ser un walī sin ser necesariamente tu walī, tu maestro, tu pedagogo o la persona adecuada para dirigir tu vida.

Si encuentras a tu shaykh, ámalo sin convertirlo en infalible.

Reconoce sus karāmāt sin transformar todas sus decisiones en karāmāt.

Respeta a su familia sin santificarla ni mitologizarla.

Respeta a sus representantes sin convertir sus cargos en estaciones espirituales ni alimentar sus egos ni permitir una relación de poder que no sea sana.

Ama tu ṭarīqa, si estás en una, sin imaginar que Allah ha agotado Sus tesoros dentro de ella.

Y mantente abierto.

Si se dan las caratcerísticas nocivas antes mencionadas, a un grado que no es manejable para ti, entonces en esos casos no dar bay'ah:

Puede proteger tu inteligencia.

Puede proteger tu personalidad.

Puede proteger tu familia.

Puede proteger tu relación con Allah.

Mantente siempre abierto a aprender.

Abierto a corregirte. Abierto a otros hombres y mujeres de Allah. Abierto a otras formas de conocimiento. Abierto a reconocer un error incluso allí donde existe mucha luz. Y abierto también a reconocer una enorme luz incluso en alguien que posee limitaciones humanas evidentes.

Una forma más madura de vivir el sufismo es ésta: 

Permanecer fiel sin volverse cerrado; amar sin idealizar; obedecer donde corresponde sin abdicar de la conciencia; recibir barakah sin fabricar infalibilidad; caminar por una senda concreta sin confundirla con todo el horizonte.

Porque finalmente no entramos al tasawwuf para pertenecer a una institución.

Ni para poseer un shaykh.

Ni para poder decir que nuestra ṭarīqa es la correcta.

Entramos para conocer mejor a Allah, purificar el corazón y convertirnos en seres humanos más verdaderos delante de Él.


Por: Nuruddin Cueva, 4 de setiembre de 2026.

viernes, 17 de mayo de 2024

La Lámpara Final

 

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo 



LA LÁMPARA FINAL


En Dios nos confiamos los creyentes. Él es la Verdad por excelencia. Dios es además el Bien Supremo, y nos dice en el Sagrado Corán cómo hallar guía.
De este modo sabremos entonces cuándo algo es correcto y cuándo no.
Dios ha dicho en el Sagrado Corán:
“Hay un bello ejemplo en el Mensajero de Allah para quienes tienen esperanza en Allah, en el Día del Juicio y recuerdan frecuentemente a Allah” (33:21).
“Los preceptos que os ha transmitido el Mensajero de Allah, respetadlos, y absteneos de cuanto os haya prohibido” (59:7).
“Di: ‘Si verdaderamente amáis a Allah, ¡Seguidme! Y Allah os amará y os perdonará los pecados. Allah es Absolvedor, Misericordioso”
(3:31).
Dios mismo en el Sagrado Corán el que nos dice que debemos obedecer al Mensajero [el Profeta Muhammad, la bendición y paz de Dios sean sobre él], así como debemos obedecer a Allah:
“Di: Obedeced a Allah y obedeced al Mensajero” (24:54).
“Y que aquellos que desobedezcan las órdenes del Mensajero de Allah estén precavidos,
no sea que les sobrevenga una desgracia o les azote un severo castigo” (24:63).
La Guía Final la trae Su Mensajero (la paz sea sobre él), hasta el Día del Juicio. No habrá Profeta ni Legislación posterior a él.
Dios decretó que el Profeta Muhammad sería Su último Mensajero y por ellos nos dice:
“Muhammad no es el padre de ninguno de vuestros hombres, sino el Mensajero de Allah y el sello de los Profetas; y Allah es Omnisciente”. (Corán 33:40)
El mismo Profeta Muhammad dijo:
“He sido enviado para toda la creación y soy el sello de todos los Profetas”. (Sahih Muslim)
Y también dijo:
“Los Hijos de Israel fueron liderados por los Profetas; cada vez que un Profeta moría era sucedido por otro. Pero he aquí que no habrá Profeta después de mí”. (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim)
Como no habrá ningún Libro divino posterior al Corán, ni ningún Profeta posterior, entonces no habrá nadie que pueda derogar, declarar caduco, ni parcial ni totalmente, la legislación de Sagrado Corán y del Profeta Muhammad (la bendición y la paz de Dios sean sobre él).
Por tanto, así sabremos cómo catalogar la falsedad patente de alguien que escribe, por ejemplo: “Al igual que las leyes cambiaron de Pacto a Pacto, ajustándose y evolucionando según la época y las circunstancias, asimismo el Séptimo Pacto viene con su propia Jurisprudencia y su conjunto de leyes (...) Aquello que resulta apropiado de los Pactos anteriores, Dios lo mantiene en este Pacto, y todo lo demás se anula y se añaden nuevas leyes ... Un nuevo Islam significa que el Islam que trae el que se Levanta/Qa'im será casi totalmente diferente al Islam con el que vino Muhammad (la paz sea con él y su Familia)”.
Quien escribe eso (un fraude que de los varios que hay en el mundo, que funda un movimiento de religión autollamada “ahmadi”), y quienes le siguen, no son musulmanes. Su camino, por confesión propia, no es el Islam. Y como dice Dios en el Sagrado Corán:
"Realmente la práctica de Adoración ante Allah es el Islam" (Corán, 3, 19).
"Di: Creemos en Allah y en lo que se ha hecho descender para nosotros y en lo que se hizo descender sobre Abraham, Ismael, Issac, Jacob y las Tribus, así como lo que le fue dado a Moisés, a Jesús y a los profetas, procedente de su Señor; no excluimos a unos y aceptamos a otros y a Él estamos sometidos.
Y quien desee otra práctica de Adoración que no sea el Islam. no le será aceptada y en la Última Vida será de los perdedores.
¿Cómo guiará Allah a unos que después de haber creído y de haber atestiguado la verdad del Mensajero y después de haberles llegado las pruebas claras han renegado? Allah no guía a las gentes injustas." (Corán, 3, 84, 86)
* * *
Los lectores podrán notar aquí una respuesta clara:
1) al perennialismo (la idea, de la mano de autores como Guenon, Schuon, Hossein Nasr, Titus Burckhardt, etc.., de que todas las religiones son válidas y aceptables),
2) al solo coranismo (que rechaza los hadices),
3) al reformismo liberalista y/o secularista (que rechaza muchos aspectos claramente establecidos de la legislación islámica por Dios o el Profeta mismo, la paz sea sobre él) (por tanto, un caso más bien de deformismo),
4) a los qadiani o ahmadiyyah que a pesar de autollamarse musulmanes (aunque nadie más los reconozca como musulmanes en todos los pueblos del Islam) dicen tener un profeta después del Profeta Muhammad (la bendición y la paz de Dios sean sobre él),
5) una respuesta a la secta del pseudo-mahdi de la llamada religión ahmadi,
6) una respuesta a todo aquél que diga que puede haber sufismo sin Islam o que el sufi puede dejar la legislación sagrada de Dios y de Su Mensajero (la paz sea sobre él), y
7) y a todo "iluminado" que, sea por ejercicios místicos, por filosofía, por auto-engaño o cualquier otra razón, diga que puede traer una Ley sagrada distinta de la del Islam.
* * *
Dios y Su Mensajero nos traen el criterio para discernir la Verdad. La Verdad se presenta en nuestras vidas en proporción al grado de pureza y de dedicación (espiritual e intelectual) que mostremos con la Lámpara Final.






jueves, 4 de enero de 2024

Cuidado con estos tipos de sheijs o maestros

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo


El valor del sabio se pierde
cuando no se lo distingue de quien no lo es


LOS MAESTROS INADECUADOS 


Ten cuidado con este tipo de 'Shaykhs” [Sheijs]:

1. El Shaykh “no Shaykh”: el predicador no erudito que no sabe cuál es su lugar y se involucra en discusiones académicas y temas complicados para los que no tiene los antecedentes de estudio o investigación.

2. El Shaykh explotador: que te usa para su propio ego u objetivos personales. No está trabajando en tu mejor interés, sino en el suyo propio o en el de su organización. Esto a menudo conduce a un abuso espiritual, personal u organizacional.

3. El Shaykh extraviado: que tiene puntos de vista que van más allá de la iymā' [consenso] en cuestiones básicas, o tiene una reputación de estar en contra del consenso y/o de la gran mayoría de los eruditos. Una variante aún peor es la que hace todo esto, pero luego afirma que "sus" puntos de vista son los únicos correctos.

4. El Shaykh 'en línea': persona aleatoria en línea de la que no sabes nada y no tiene presencia real en tu comunidad. No conoces su formación académica, y tampoco sabes si realmente tratan con personas y problemas reales en la comunidad.

 Que Allah rectifique nuestras intenciones y acciones, y nos haga estar entre aquellos que no hablan sin conocimiento, y cuyas acciones coinciden con su conocimiento.

Ustadh Samir Hussain, estudiante de ‘ilm, autor, profesor.






miércoles, 6 de julio de 2016

Jutbah del Id ul Fitr 2016

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo





JUTBAH DEL DÍA DEL ID
(Texto entero)

Por Shaykh Lokman Hoja Effendi


BismillahirRahmanirRahim

Alhamdulillah, Alhamdulillah, Alhamdulillahi Rabbil Alamin. Wasalatu wa salamu ala rasulina Muhammadin wa ala alihi wa sahbihi ajmain nahmadulllahu ta’ala wa nastaghfiruhu wa nashadu an-lailaha ilallahu wahdahu la sharika lah wa nashadu anna sayyidina Muhammadin abduhu wa habibuhu wa rasuluhu salallahu alayhi wa ala alihi wa azwajihi wa ashabihi wa atbaihi.
Khulafail Rashidin mahdin min ba’di wuzerail immeti alal tahkik. Khususan minhum alal amidi khulafai rasulillahi ala tahqeeq. Umara il mu’mineen. Hazreti abu bakr wa umar wa uthman wa ali. Wa ala baqiyati wa sahabai wa tabieen, ridwanallahu ta’ala alayhim ajmain.Ya ayyuhal mu’minun al hadirun, ittaqullaha ta’ala wa ati’uh. Inna allaha ma allathina-ttaqaw wal-lathina hum muhsinun. Alhamdulillahi Rabbil Alameen. Wa Salatu wa Salamu ala Ashrafil Ambiya’i wa Imam al-Mursaleen, Sayyidina wa Mawlana Muhammadin wa ala alihi wa sahbihi ajmain.

Todas las alabanzas son para Allah, el Señor de los Universos.  Todas las alabanzas son para Allah, el Más Misericordioso. Todas las alabanzas son para Allah, que enseñó el Quran.  Todas las alabanzas son para Allah, que creó al ser humano.  Todas las alabanzas son para Allah, que le enseñó el habla.  Todas las alabanzas son para Allah, que envió el Quran caminante, Sayyidina Muhammad (asws), como su Profeta Elegido y Mensajero Final.
Y que toda la paz y bendiciones sean sobre Sayyidina wa Mawlana Muhammad (asws), el Secreto del Libro, el Espíritu eterno, la Luz del Más Misericordioso, el Amigo del Señor del Poder, el Rey de los Dos Mundos, Sal’Allahu Alayhi wa Sallam (-del Mevlid de Hz. Suleyman Celebi-).  Y que toda la paz y bendiciones sean sobre su noble familia y benditos compañeros.  Rasulallah (asws) dice: El Más amable para con mi Ummah de entre mi Ummah es Abu Bakr, y el más firme entre ellos en las órdenes de Allah es Umar, y el más modesto entre ellos es Osman, y el mejor juez entre ellos es Ali, y los Maestros de los Jóvenes del Paraíso son Hasan y Huseyin. Que Allah (swt) les bendiga y a todos los que los sigan hasta el Día Final.

Ya Ayyuhal Mukminoon, Oh Creyentes, ¡Id Mubarak! ¡Ramazan Bayramınız Mübarek olsun!

Todas las alabanzas son para nuestro Señor Allah que nos dejó pasar por el mes de Rayáb y su noche de Raghayb y de Mi’raj y nos dejó vivir los días y las noches de Sha’ban y nos permitió estar de pie en la noche de Bara’ah y nos ha dejado llegar al Ramazan.

Las gracias sin límite a nuestro Señor Allah subhana wa ta’ala que nos dejó ayunar en los días del Ramazan y rezar el tarawih juntos y estar de pie en las noches. En este día del Id pedimos a nuestro Señor que nos perdone y acepte nuestro débil servicio.

El Santo Profeta (‘alayhi salatu wa sallam) nos informa acerca del Id diciendo:

“Cuando los creyentes salgan y se presenten en el Eidgah [el lugar donde se rezará el salat del Id], Allah subhana wa ta’ala le dirá a Sus ángeles:

‘Oh mis ángeles, ¿cuál es la recompensa del trabajador una vez que ha completado su trabajo?’.

Los ángeles responderán: ‘Señor y Dueño nuestro, que le pagues su jornal íntegramente’.

Así que Allah (swt) dirá: ‘Ahora los llamo a que atestiguen oh Mis ángeles que les doy [a los que han observado el mes] Mi aceptación y Mi perdón como recompensa por su ayuno y sus oraciones nocturnas durante el mes de Ramazan’.

Allah (swt) dirá entonces [a los musulmanes que han observado el mes]:

‘Oh Mis siervos, denme su petición ahora porque juro por Mi Poder y Mi Majestad que ustedes no me pedirán nada en este día, en esta reunión suya, de cualquier cosa relacionada con su ájira [el Más Allá] sin que Yo se los conceda; ni nada relacionado con vuestra vida en este bajo mundo sin que Yo deje de atender a vuestras necesidades. Por Mi Poder y Mi Majestad, no haré pasar vergüenza ni expondré a la desgracia a aquellos de ustedes que observen Mis Leyes. Ahora pueden retirarse sabiendo que han sido perdonados. Han ganado Mi aprobación y estoy complacido con ustedes’”.

Insha’Allah ar-Rahman, en este día del Id, tenemos la esperanza y pedimos que eso se haga realidad para nosotros, por la aceptación de nuestro Señor.

Así es, hoy es el día del gozo. Hoy es un día festivo.

Pero los creyentes, los verdaderos y sinceros creyentes siempre se están preocupando en el día del Id sobre si sus obras fueron aceptadas o no frente a Allah (swt). Los necios asumirán que sus obras siempre son aceptadas.

Una vez, una gente llegó a la mezquita y vieron a Hazreti Umar al Faruq (radiallahu ‘anh) sentado en la esquina llorando tanto que su barba estaba remojada en lágrimas. Y le preguntaron: ‘Ya Hazreti Umar, ¿a qué se debe esto?’. Y él dijo: ‘¿cómo puede celebrar el Id una persona que no sabe si su ayuno ha sido aceptado o no?’.

Pero los musulmanes del siglo XXI, la mayoría dirá con confianza que su ayuno y sus oraciones son aceptadas y celebrarán llenos de confianza el Id. Sólo un amigo de Allah (wali) y los sinceros llorarán en ese día, igual que Hazreti Umar, suplicando la Misericordia de Allah.

¡Oh Creyentes! Nuestra religión no nos enseña a ser individualistas. Nuestra religión nos enseña que somos parte de una comunidad, parte de la humanidad. Somos miembros de la Ummati Muhammad [la Comunidad de Muhammad –asws-]. Y esa Ummati Muhammad (asws) no es sólo la de los que dicen la shahadah, no es sólo la de los que son musulmanes, sino todos aquellos que viven sobre la faz de la Tierra desde que la Profecía [de Muhammad –asws-] fue declarada. Son [desde entonces] todos los judíos, cristianos, y todos los musulmanes; todos los creyentes o incrédulos.

¿Y cuál es el estado de esta Ummat?

En este día del Id, si miramos al mundo, si miramos Oriente, Occidente, al Norte o al Sur, a los países islámicos y a los países no islámicos, sólo vemos una cosa: Fitnah. Confusión. La Humanidad ha perdido el compás; ha perdido su dirección.

Los judíos ya no siguen su religión; los cristianos tampoco. Y ahora los musulmanes no siguen más su religión sino que quieren hacer que su religión se adecúe a sus modos de vida.

Hemos llegado al tiempo del que nos advirtieron el Santo Profeta (asws) y sus herederos.

Uno de los grandes amigos de Allah, Hazreti Fudhail dijo:

‘¿Cómo estarán si llegan a un tiempo donde verán que la gente no distingue más entre la verdad y la falsedad, entre creyente e incrédulo, entre el traidor y el digno de confianza y entre el sabio del ignorante, ni reconocerán lo correcto ni irán contra lo erróneo?’.

Oh Creyentes, hemos llegado al tiempo de la fitnah, al tiempo de la confusión. Hemos llegado al tiempo del Dayyál [el anticristo].

Hemos llegado a un tiempo en que la falsedad se viste como verdad y la gente llama a lo verdadero falso. Hemos llegado al tiempo en que la gente muestra el Infierno como Paraíso y las acciones que te llevan al Infierno como si fueran el Paraíso. Y a las acciones del Paraíso y a la gente del Paraíso como como si fueran del Infierno. Hemos llegado a un tiempo en que lo negro es banco y lo blanco es negro.

Así es, es el tiempo del Dayyál.

Por dondequiera que vemos, observamos que esta época oscura ha lanzado su sombra sobre el mundo.

Allah (swt) dice: Bismillahi Rahani Rahim, ‘Hakk es distinto a la Falsedad’.

Pero en estos tiempos, sabios islámicos, shaykhs, imames, sacerdotes y rabinos, todos han fallado porque dicen que lo que es Batil es Hakk y que lo que es Hakk es Batil.

Estamos viviendo en el Occidente.  Estamos viviendo en América (Estados Unidos).  Ayer (4 de julio, Día de la Independencia) es el día en el que América estuvo celebrando su aniversario, y celebrando la tierra de la tolerancia, de la libertad, de la justicia.  ¿Pero qué le ha ocurrido hoy a Estados Unidos?  Apenas en los últimos tres días vemos que los musulmanes están siendo baleados, acuchillados y golpeados en las calles. ¿Por qué?  Sólo por ser musulmanes.  El odio que ha permanecido dormido bajo la superficie en este país, el odio que está en el ego de cada cual, ya no se oculta más. 

Antes, de cinco a diez años atrás, vimos ese odio pero estaba en la periferia, en los radicales desadaptados de la sociedad.  Ese odio estaba escondido entre lenguaje engominado y palabras muy inteligentes. 

Pero ahora, el odio al Islam ya no se oculta más.  Los necios, tontos, ignorantes y arrogantes que se han estado ocultando por mucho tiempo se han vuelto muy envalentonados para salir a las calles y decir ‘odiamos a los musulmanes’. 

Y éstos los que afirman que su religión es una religión de amor, y que si te golpean en la mejilla izquierda debes ofrecer la derecha.  Y son los que afirman que su religión es la religión de la inteligencia y racionalidad porque han sufrido persecución por miles de años a causa de su religión.

Pero ya nadie sigue su religión o su historia.  Ése es el lado de Batil.

Y al mismo tiempo, el lado de Hakk se está separando de eso.  Hay muchos en este país que están saliendo a decir: ‘conocemos el Islam.  Conocemos a los musulmanes.  Conocemos que están de lado de la Verdad.  Ellos son nuestros amigos, nuestros vecinos.  Y estamos con ellos’.

Así que aquí, en la tierra donde vivimos, vemos la separación de Hakk y Batil.  Pero en el mundo islámico no ocurre diferente.  La gente de Hakk está siendo atacada por cada lado también en los países islámicos.

De un lado, vemos a los gobiernos de estilo tirano y secular que odian el Islam y que tratan de destrozar a los que quieren practicar el Islam.  Y están cometiendo la peor clase de opresión, matando a mujeres, niños, gente anciana.  ¿Por qué?  Porque dicen La ilaha il-Allah Muhammadun Rasulullah.  Porque quieren vivir como musulmanes.

Y del otro lado están esos perros del shaytan que afirman estar siguiendo el camino de Allah y Su Profeta (asws), pero que en realidad son lo peor que hay en la creación.

Esos Kharijis, del mismo linaje de los que asesinaron a Hz. Osman y a Hz. Ali.  Son lo mismo que Ibn Taymiyya y sus estudiantes que enseñan a matar a cualquiera que no siga su camino.

Son lo mismo que Abdul Wahab Najdi y sus seguidores que asesinaron a los habitantes de la Meca, Medina, Taif y Kerbala.

Si quieres la prueba, mira a lo que están haciendo. 

Ayer provocaron una explosión a unos pasos de Jannatul Baqi en Madinatul Munawwara.  Son un veneno que está haciendo que el mundo entero se enferme.  Pero ¿de dónde salió esta fruta venenosa? 

Fue criada y alimentada por cientos de años por los enemigos del Islam, enemigos desde dentro y desde fuera del Islam.  En realidad este cáncer wahabi ha sido cultivado por los enemigos de la Khilafat y el Sultanato.  Los poderes occidentales que odian la Khilafat y el Islam le dieron fuerza a los wahabis de modo que puedan luchar contra la khilafat y debilitarla. 

Y muchos musulmanes le han mostrado simpatía al wahabismo y le han dejado anidar dentro de sus propias casas y ahora ha levantado su cabeza y está atacando a todos.  Pero los musulmanes son necios, ignorantes, arrogantes y están durmiendo. 

Medina no sólo ha sido atacada ayer.  Medina ha sido atacada por casi 100 años desde que la Khilafat fue envuelta en un velo. 

Se han bombardeado las tumbas de los Sahabis y de los Ahlul Bayt.  Los lugares benditos han sido destruidos.  Cada trazo de historia ha sido destruido y ha sido lanzado al basurero.  Mekkah ha sido destruida de tal modo que ya no la puedes reconocer más.

Los símbolos del poder del Dayyál están rodeando la Kaabah haciendo que la Kaabah se vuelva muy pequeña, muy poco importante.  Éstos son los nuevos ídolos.  Han regresado.

Han resucitado los ídolos paganos antiguos y han puesto a ídolos modernos en su lugar. 

Mekkah y Medina han sido bombardeadas por casi cien años desde que cayó la Khilafat por esta misma gente.  ¿Por qué deberíamos estar llorando ahora?  Hemos estado apoyando ese régimen.  Los eruditos e imames en el Islam han estado apoyando a ese mismo régimen, con esa misma ideología, desde la caída de la Khilafat.

Así es, el wahabismo, el kharijismo, estos movimientos e ismos malignos, siempre han existido en el Islam.  Pero siempre fueron contenidos, y destruidos, mientras la Khilafat estuvo de pie.  Toda vez que los kharijis levantaban su cabeza en la historia del Islam, el Khalifa estaba esperando, y con su heybet (majestad) y poder los destruía y destruía su movimiento.

Pero hoy, cuando la Khilafat está oculta, este animal salvaje anda suelto sin nadie que sea capaz de controlarlo.

Así que en este tiempo maligno de Fitnah y confusión, vemos que Hakk está siendo rodeado por cada lado.

Y aquellos que se supone que deben ponerse de pie por Hakk y dejarlo en claro, en lugar de ello están trayendo más distracción, más confusión, más nebulosidad a cada asunto.  Los eruditos de esta Ummat, masha’Allah, en vez de ponerse de pie por la Verdad, se han vendido a sí mismos y han vendido su conocimiento.  Y hay palabras duras que les llegan desde los Sahaba-e-Kiram.

Hz. Hudayfah ibn al-Yaman, el Sahabi a quien el Rasulullah (asws) le dio la lista de todos los munafiqs [hipócritas] que estaban presentes durante su tiempo, Hz. Hudyafah (ra) dijo: ‘¿Cómo vas a estar en Ahir Zaman cuando abras tu religión igual que la mujer que se abre?’.  Éstas palabras son muy severas, pero su severidad proviene de la Verdad que dicen.

Los sabios islámicos de hoy se han vendido a sí mismos y han vendido su honor.  Porque en vez de ponerse de pie por la Verdad, hacen compromisos poniéndose de pie por cada corriente e ideología de moda y cada filosofía novedosa tratando de hacer que el Islam se ajuste a eso.

Hoy son los derechos de los gays, así que están diciendo: ‘así es, ser gay está bien en el Islam.  ¿Transexuales, hombres que se vuelven mujeres y mujeres que se vuelven hombres?  Sí, el Islam lo acepta, y pueden casarse. ¿Feminismo?  Sí, aceptamos el feminismo.  Incluso vemos que las mujeres pueden ser profetas’.  Y hacen declaraciones diciendo que los kafirs son contados como musulmanes y que cada secta desde los ismaelitas hasta los kharijitas es aceptable y cada cual está en el Sirat al-Mustaqim.

¿Acaso éstos son aquellos a quienes el Rasulullah (asws) llamó sus herederos?  

Están tomando el conocimiento que es un depósito sagrado en custodia y lo están utilizando para el mal. 

Éstos son los sabios islámicos de Ahir Zaman de los que fuimos advertidos cuando el Profeta (asws) dijo: ‘Al final de los tiempos aparecerá gente que busque dunya [este mundo] con la religión.  Frente a la gente visten ropas hechas de lana para dar la impresión de humildad, sus alocuciones son más dulces que el azúcar pero sus corazones son los corazones de los lobos’. 

Toman temas teológicos oscuros e irrelevantes que han sido ignorados por cientos de años y lo traen al medio de la gente para confundir al público.  Ni siquiera parecen musulmanes; visten las ropas de los incrédulos, tienen los modales de los incrédulos y hablan con el lenguaje de los incrédulos.  Y mediante su lenguaje resbaladizo están desviando a toda la Ummat.  Porque dicen: ‘no hay un lenguaje del Islam, no hay modales del Islam y no hay vestimentas islámicas’.

Y después están aquellos que afirman estar sosteniendo el legado de nuestros ancestros Otomanos, los guardianes de la Sunnah del Rasulullah (asws), pero que de hecho son traidores a los benditos Otomanos.  Mientras que con una cara afirman que son descendientes de los Otomanos, por otro lado están condenando a los otomanos por su elevado adab con el Santo Profeta (asws).  Ellos no son descendientes de los Otomanos.  Son descendientes de los que traicionaron a los Otomanos.

Dicen que está prohibido hacer ziyarah (visita) al Sakkal-i-Sherif (el noble cabello del Profeta asws).  Dicen que si el Profeta (asws) viera esto, lo condenaría.

BismillahirRahmanirRahim. Terribles son las palabras que salen de sus bocas; no hablan más que una mentira (18:5). Sadaqallahul Azim.

Los Sultanes Otomanos hicieron por 800 años que el Amor del Rasulullah (asws) fuera la corona que decorara sus cabezas.  Y ese amor fue institucionalizado en el Imperio, y uno de los más bellos despliegues de ese amor es el respeto mostrado al Sakkal-i-Sherif y a las otras reliquias sagradas del Rasulullah (asws).  Y con ese respeto, nuestros ancestros otomanos recibieron honor en la tierra y en los Cielos.  Que Allah deshonre a los que traicionan su memoria.

Así que ésta es la condición de la Ummat-i-Muhammed en este Día de Id al-Fitr.

¡Oh Creyentes! Acabamos de pasar el Ramazan.  Y el Ramazan nos enseña cómo ponernos de pie por Hakk.  Nos enseña que no podemos hacer concesiones.  No podemos decir: ‘bueno, estoy ayunando pero voy a beber un poco de agua’.  Un hombre que ayuna no puede ayunar a medias, debe ayunar completamente.  Un hombre que ayuna debe ser sincero. 

Del mismo modo, el hombre que se pone de pie por Hakk debe ponerse de pie por Hakk completamente.  Debe ser sincero.  No puede conceder un centímetro a Batil.  

¿Va a ser fácil?  Definitivamente no.  Porque el Santo Profeta (asws) ha dicho en su hadiz Sherif: Va a llegar un tiempo en el que aferrarte a tu fe será como aferrar carbones candentes.

¿Vemos a los eruditos y líderes de nuestra fe aferrarse a su religión como si se aferraran a carbones candentes?  No.  Se aferran a su fe como si fuera agua fresca, que corre por sus dedos y se cae al suelo. 

Y este ponerse de pie por Hakk en este final de los tiempos no es sólo para los musulmanes.  Porque la separación entre Hakk y Batil al final de los tiempos, no es separación de musulmanes y no musulmanes, sino separación de creyentes y no creyentes.

Creyentes, sean musulmanes, cristianos, judíos, hindús, aquellos que creen y se ponen de pie por la Verdad, van a estar del lado del Mahdi (as).  Y los incrédulos van a reunirse juntos en el lado del Dayyál.  No hay campo intermedio.

Hoy es un día de regocijo, pero estamos hablando palabras que van a despertarnos. 

Porque hacer Id sólo para nosotros mismos, eso es egoísta. 

Sentarse en puntos de vacaciones y en centros turísticos y hacer comerciales de tv, eso es egoísta. 

Sentarse en una sala de conciertos y acudir a ceremonias de premiación, eso es egoísta.

Poner el hombre al lado de los tiranos y dictadores y tomar té con ellos, eso es egoísta.

El Camino del Santo Profeta (asws) es el camino de preocuparse y sacrificarse por los demás.

Queremos ser de la Gente de la Verdad.  Queremos ser de la gente del Mahdi.  Y esperamos y tratamos de ser de aquellos con quienes nuestro Señor va a estar contento.

Así que ¿cuál es el mensaje de este Día del Id, de este Id de 1437, para aquellos que quieren seguridad?

Ha llegado el momento de elegir un lado. 

Estáte o bien del lado de Hakk o bien del lado de Batil.  Porque el tiempo de la separación ha llegado. 

El mes de Ramadán es el Mes del Furkan.  Es el Mes de la Distinción.  Y este Ramazan va a mostrar el nombre de quiénes estará escrito del lado de los Hakkanis, del lado de los Huseynis, del lado de los Creyentes, y el nombre de quiénes está escrito como esclavo del shaytan y el Dayyál.

Ya no hay más tiempo para jugar a ambos lados.  No hay más tiempo para estar en ghaflat.  El tiempo de la separación está aquí.  Y los que creen deben escoger un lado.

¡Oh Creyentes! Hoy es Id.  Que pasemos por este Id como Creyentes. 

Y terminamos con el consejo de nuestro Sheykh, Sahib el-Sayf Sheykh Abdul Kerim el-Kibrisi el-Rabbani (ks) que dice:

“El día bendito, el Id es un día para celebrar inshaAllah ar-Rahman. Cuando celebres, no te olvides de la Ummat.  No te olvides que Allah (swt) no está muy contento con nosotros.  No te olvides que el Santo Profeta (asws) tampoco está muy contento con nosotros.  No te olvides que los Awliyah de Allah tampoco están muy contentos con nosotros. 
¿Quién está contento con nosotros?
Shaytan. 
Así que corre a hacer mejor este día.  No pongas contento al Shaytan.  Háganse felices unos a otros entre sí y alcancen a los miembros de su familia.  Si tienes problemas con ellos, no importa.  Hoy es el día de levantar el teléfono y decir: “Selam aleykum madre, Selam aleykum padre. Te llamo simplemente para celebrar el Id contigo”.  Lo que quiera que te digan, está bien.  Tú haz tu parte.  Cuando haces tu parte serás recompensado por eso.  Ellos van a ser recompensados por eso.  Allah pondrá Misericordia en sus corazones inshaAllah ar-Rahman. 

- Sheykh Lokman Effendi Hz. 


Id ul-Fitr 2016 [5 de julio de 2016].

Traducido por la dergah osmanli del Perú