Salatul fatih

Salatul fatih
Oh Allah bendice a nuestro Maestro Muḥammad, el que abre lo que está cerrado y sella lo que le ha precedido, aquel que hace triunfar a la Verdad por la Verdad, el guía hacia el camino recto, y a su familia, conforme a lo que merece su categoría y su inmenso alcance

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viernes, 14 de agosto de 2026

Lo que las fórmulas simples no cuentan sobre los hadices

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo

 


Detrás de certezas fáciles en asuntos del hadiz: el conocimiento más allá de las pasiones


Quien comienza a estudiar la ciencia del hadiz suele encontrarse con afirmaciones que parecen muy claras: este transmisor es fiable, aquel es débil; este relato es auténtico, aquel no lo es. Pero cuando uno profundiza en las fuentes y observa cómo trabajaron realmente los grandes maestros, aparecen algunas sorpresas. Conceptos que hoy parecen perfectamente definidos no explican cómo transmisores considerados débiles aparecen centenares de veces en grandes colecciones; y al-Bujārī y Muslim, aun siendo las dos máximas referencias del hadiz suní, hicieron elecciones significativamente diferentes, por ejemplo.

Eso, y la necesidad de mirar más allá de las pasiones, es lo más interesante del texto de Shaykh ´Adaab al-amsh que se traduce a continuación, respetando abajo su título original. Sus ejemplos concretos plantean preguntas que merecen ser pensadas: cuánto de lo que hoy presentamos como una clasificación exacta fue en realidad juicio humano; cuánto se ha simplificado con el paso de los siglos; y por qué investigar críticamente estas cuestiones no significa despreciar a los grandes maestros, sino tomarse en serio el mismo trabajo intelectual que ellos realizaron.


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En el camino del conocimiento:
¿Por qué te odian los sabios?

En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso.

«¿Has visto a quien ha tomado por dios a su propia pasión? ¿Acaso tú vas a ser su protector?»
[Corán 25:43]

Dicho esto: uno de los estimados hermanos me escribió diciéndome que había oído a algunas personas de conocimiento hablar mal de ʿAdāb al-amsh. ¿Cuál es la razón de ello?

Digo, y de Allah procede el éxito:

Se ha transmitido que el Mensajero de Allah, el Profeta Muhammad (), dijo:

«Ninguno de vosotros tendrá verdadera fe hasta que su inclinación siga aquello que yo he traído».

Al margen de que la cadena de transmisión de este hadiz esté próxima a ser auténtica o lejos de serlo, su significado es absolutamente correcto.

Entre los significados de al-hawā (الهوى, al-hawā) en árabe está la inclinación del alma hacia el deseo. También significa amor: hawayahu, yahwāhu —amar a alguien—, así como amor apasionado, y puede darse tanto respecto del bien como del mal. Otro de sus significados es «la voluntad del alma».

Los sentidos de al-hawā que aparecen en el Noble Corán se presentan únicamente en contextos de censura. Y puesto que uno de los significados de al-hawā es «la voluntad del alma», la orientación de una persona hacia otra mediante el odio o el amor tiene causas racionales, afectivas y psicológicas.

Para el pobre ʿAdāb, el sabio (ʿālim) es aquel que posee la capacidad de ponderar entre opiniones contradictorias a partir de sus respectivas pruebas.

En cuanto al muqallid (المقلّد, al-muqallid: quien sigue una escuela por imitación o adhesión) —hanafí, shafiʿí, zaydí, yaʿfarí, etc.—, no posee una voluntad intelectual independiente; más bien, en sus comportamientos y sentimientos es prisionero de su inclinación doctrinal de escuela.

Por consiguiente, si todos los muqallids del mundo me amasen, alabaría a Allah porque, a mi juicio, habrían coincidido con la verdad. Y si todos los muqallids del mundo me odiasen —siempre que no hubiese insultos ni perjuicios—, ello no alteraría en absoluto la serenidad de mi corazón. No concedo el menor peso al taqlīd ni a los muqallids, aunque no los odio; al contrario, suplico por ellos.

Aquí surge entonces la pregunta: ¿quiénes son esos sabios mujtahids que me odian?

Algunas personas piensan que quienes se dedican al takhrīj del hadiz (تخريج الحديث, takhrīj al-adīth: rastreo, documentación y evaluación de las vías de transmisión de los hadices) son mujtahids. Esto es falso. Más bien, estas personas están profundamente sumidas en la rigidez del taqlīd.

Cuando uno de los especialistas del jar wa-l-taʿdīl (الجرح والتعديل: crítica y acreditación de transmisores) dice: «Fulano es thiqa [fiable]», los ves aferrarse con fuerza a esa palabra y convertirla en el criterio del juicio sobre el hadiz.

Sin embargo, el concepto de thiqa (ثقة, fiable) varía de un sabio a otro, y la palabra misma no constituye un término técnico preciso. Un crítico puede emplearla queriendo expresar la rectitud moral (ʿadāla); puede emplearla queriendo decir que no conoce ninguna crítica contra el transmisor; puede referirse con ella a su precisión (ab); puede querer decir simplemente que no es un transmisor abandonado (matrūk); puede querer expresar que su conducta y sus modales son rectos; e incluso puede utilizarla alguien que, para empezar, ni siquiera es un crítico especializado. Pero ellos se aferran a esta palabra porque no tienen más remedio que recurrir a ella.

Entre los usos más extraños de esta «palabra sagrada» está que el crítico diga de alguien que no transmitió en toda su vida más que dos o tres hadices: «thiqa»; mientras que de quien transmitió mil hadices, pero se equivocó en cierto número de ellos, diga: «débil» (aʿīf) o «abandonado» (matrūk).

Este es un grave defecto metodológico para el cual los sabios no han encontrado una salida científica distinta de buscar una transmisión corroborante (mutābiʿ) o un testimonio paralelo (shāhid).

El Imam Ahmad transmitió en su Musnad 739 hadices de ʿAbd Allāh ibn Lahīʿa al-aramī, pese a que él mismo y otros críticos lo consideraron débil.

Y Ahmad transmitió 435 hadices de Sharīk ibn ʿAbd Allāh al-Nakhaʿī, el juez, pese a que él mismo y otros lo consideraron débil.

Mientras tanto, Ahmad dice de Sulaymān ibn Abī al-Mughīra al-ʿAbsī:

«Thiqa, khiyār»: fiable y excelente.

Y dice de ʿAbd al-amīd ibn Rāfiʿ:

«Un shaykh fiable».

¡Y, sin embargo, no transmitió de ninguno de los dos ni un solo hadiz en su Musnad!

Y más sorprendente todavía: si el Imam al-Bujārī transmite abundantemente de ʿIkrima, el liberto de Ibn ʿAbbās, o de Ismāʿīl ibn Abī Uways, declaramos auténticos los hadices de ʿIkrima y de Ibn Abī Uways, ¡a pesar de que Muslim se abstuvo por completo de utilizarlos como transmisores en los que fundamentar su argumentación!

Y si el Imam Muslim transmite abundantemente los hadices de Abū al-Zubayr, de Jābir, declaramos auténticos los hadices de Abū al-Zubayr provenientes de Jābir —que en Muslim superan los 200 hadices—, mientras que al-Bujārī no transmitió ni un solo hadiz de Abū al-Zubayr, de Jābir, en el que este fuese el único transmisor de esa vía.

Por tanto, cuando gente como esta se ensaña conmigo, me insulta y me menosprecia, ello se debe a que ese es su nivel científico en materia de hadiz.

De lo contrario, dime: ¿en qué he ofendido yo a algún sabio contemporáneo, o siquiera a algún sabihondo, salvo que se trate de alguien desviado en materia doctrinal o de un agente al servicio de gobernantes criminales y serviles?

Finalmente: los Ahl al-Sunna —incluidos los hanafíes, respecto de los cuales al-Bujārī tenía una determinada posición— hoy lo veneran y lanzan un ataque arrollador contra cualquiera que rebaje su rango o declare débil uno solo de sus hadices.

Sin embargo, Muammad ibn Yayā al-Dhuhlī, Abū ātim al-Rāzī y Abū Zurʿa al-Rāzī lo abandonaron en vida.

Fue expulsado de su tierra y murió a la vera del camino, sin tener consigo más que a un servidor fiel.

¿Acaso no tenemos en alguien como al-Bujārī —que Allah, Altísimo, tenga misericordia de él— un ejemplo que seguir?

Y alabado sea Allah en toda circunstancia.

ʿAllāmah al-Sharīf ´Adāb al-amsh al-usaynī, que Allah le proteja.

 



domingo, 9 de agosto de 2026

Castigado por pensar: la respuesta del sabio ante la acusación

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo

 

El noble Shaykh ´Adaab al Hamsh al Husseyni
de Siria

Publicamos el segundo texto de Shaykh ´Adaab, en respuesta al comentario recibido por un sabio, tras la publicación de su primer texto.

Además de reflexiones personales y éticas, de notable interés, la parte doctrinal de este segundo texto, referida a la comprensión de la historia islámica inicial, los Sahaba, Ahlul Bayt, los Califas Rectos, el Imam ´Ali, la transmisión de hadices y otros aspectos relacionados, se encuentra a partir de la reflexión Cuarta de este texto.

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Por la causa del conocimiento: diálogo con un sabio sirio

En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso.

«Y di a Mis siervos que digan aquello que sea mejor, pues ciertamente Satanás siembra la discordia entre ellos. En verdad, Satanás ha sido siempre un enemigo manifiesto del ser humano» [Corán, 17:53].

Prosiguiendo:

Mi publicación de ayer, «¿Estás arrepentido?», recibió más comentarios de lo habitual.

Entre ellos se encontraba este provechoso y beneficioso comentario con el que me honró mi hermano, su eminencia el doctor y shaykh Yayā al-Ghawthānī al-Dimashqī. He aquí sus palabras:

«Distinguido doctor al-Sharīf ʿAdāb:

He leído tu publicación y he sentido el dolor y la tristeza que experimentas.

Tengo algunas observaciones y espero que las recibas con amplitud de pecho y con la mente de un sabio consciente.

1. ¿No consideras que tu publicación contiene una objeción contra Allah, el Justo?

Y ello a pesar de que sabes con certeza que los más grandes santos consideraban que la privación era, en sí misma, la concesión.

2. La segunda cuestión es un consejo procedente de alguien que desea el bien para ti, especialmente ahora que te aproximas a los ochenta años: arrepiéntete ante Allah de toda palabra que haya implicado un menosprecio hacia los cuatro califas y hacia los demás Compañeros, y comparece ante Allah con un corazón semejante al de nuestro señor ʿAlī respecto de Abū Bakr y ʿUmar —que Allah esté complacido con todos ellos—.

Los grandes santos han advertido contra la caída en el menosprecio de los Compañeros.

3. ¿Tienes la valentía de decir:

“¡Allah mío! Me arrepiento ante Ti de todo desliz de mi lengua y de toda palabra que haya pronunciado contra los Compañeros del Mensajero de Allah (), que no Te complazca, siendo que Allah ha testimoniado el bien acerca de ellos”?

4. Aunque esto ocurriera únicamente entre tú y Allah, si Allah viera en ti sinceridad al dirigirte hacia Él, Allah es Generoso, y cuando el Generoso concede, deja maravillado.

5. Te recuerdo algo que tu conocimiento no ignora: lo que ha sucedido con muchas personas que se retractaron de aquello que habían sostenido durante largos años, y a quienes Allah concedió un buen final.

6. Pido a Allah —exaltado sea— que salde tus deudas y abra tu pecho hacia aquello que Él ama y Le complace».

Fin de su comentario.

Responderé a cada uno de estos seis párrafos mediante una contestación breve y apropiada.

Primero: te agradezco mucho que hayas pasado por mi publicación, que hayas comentado y que me hayas expresado tu solidaridad.

Segundo: mi pecho es sumamente amplio y me alegra dialogar con personas virtuosas y educadas como tú.

Tercero: sé con certeza —tal como has tenido a bien señalar— que, cuando la privación procede de Allah —exaltado sea—, constituye la concesión misma.

Pero cuando procede de los siervos musulmanes de Allah, se trata de injusticia, arbitrariedad y necedad; más aún, de vileza.

¿Cómo podría objetar contra Allah —exaltado sea—, cuando me ha concedido dones cuya reunión en una sola persona es poco frecuente entre los hombres de esta época?

1. Allah —exaltado sea— me ha concedido el Islam, la fe y la excelencia espiritual en el grado más elevado que cabe alcanzar. En correspondencia con ello, me ha honrado con prodigios espirituales grandiosos y más numerosos de lo que puede contarse.

2. Me ha honrado con un linaje noble, que es la vestidura más elevada, honorable y pura que un musulmán puede vestir después de todo lo anteriormente mencionado, pues es el mejor y más puro linaje del Islam.

3. Allah —exaltado sea— me ha honrado con la elocuencia, la expresividad, la oratoria y la belleza de la voz.

4. Allah —exaltado sea— me ha honrado permitiéndome memorizar Su Libro y la Sunna de Su Mensajero, y comprenderlos conforme a los métodos de expresión de la lengua árabe.

¡No mediante la imitación de un predecesor virtuoso ni de un predecesor perverso!

5. Allah —exaltado sea— me ha honrado con la valentía, la generosidad, el altruismo, el auxilio de los afligidos y la asistencia a las mujeres y a los débiles, como bien saben muchas de las personas que me rodean.

6. Allah —exaltado sea— me ha honrado con la pureza, la castidad y el completo alejamiento de los pecados graves y de todo aquello que menoscaba la dignidad personal.

7. Allah —exaltado sea— me ha honrado con un conocimiento extenso, con la excelencia en la composición de obras y con la profundidad en la investigación científica.

Los comerciantes de libros me han informado de que mis obras se encuentran entre los libros de conocimiento más vendidos en las ferias del libro.

8. Allah —exaltado sea— me ha honrado permitiéndome escribir veinte mil páginas de obras e investigaciones, además de veinte mil páginas de contenido cultural que he publicado en esta página de Facebook.

9. Allah —exaltado sea— me ha honrado permitiéndome verificar, documentar y estudiar las cadenas y fuentes de los Ṣaī de al-Bukhārī, Muslim e Ibn ibbān, así como el Libro de las invocaciones y Los cuarenta hadices del imam al-Nawawī.

10. Allah —exaltado sea— me ha honrado con cinco esposas virtuosas y con dieciocho hijos nacidos, aparte de los embarazos perdidos.

Seis de ellos nos precedieron hacia la otra vida: dos mártires, ʿAlī y al-usayn, y otros cuatro que murieron siendo pequeños.

Todos ellos, al igual que su padre, gozan de buena salud, de integridad de los sentidos y de belleza en el rostro y en la constitución física.

11. Allah —exaltado sea— me ha honrado con algo sumamente infrecuente entre la clase de los shaykhs:

Soy un jinete de la más alta categoría.

Soy luchador, cazador, tirador con diferentes clases de armas individuales y un verdadero combatiente. He participado en numerosas batallas y obtuve el primer puesto en una carrera de campo a través en los campamentos de los shaykhs.

Recorrí 17 800 metros en una hora y siete minutos.

Sé conducir una bicicleta, una motocicleta, un automóvil, un camión, un autobús, un bulldozer, un tractor y el vehículo blindado conocido como al-Mallāla. ¡Solamente me falta conducir un tanque sirio-ruso!

También disparaba con las armas antitanque B-2 y B-7.

¿Acaso semejante conjunto de dones se encuentra al alcance de cualquier persona de nuestra época, o incluso de las épocas antiguas?

¿Cómo puedes imaginar, por tanto, que yo tenga alguna objeción contra el Grandioso y Majestuoso Otorgador?

Mi reproche se dirige contra los sectarios, los fanáticos de las escuelas jurídicas y los partidistas que inventan falsedades contra personas como yo y deforman su imagen debido a la vileza de sus almas y a la bajeza de su condición.

[LA EXPOSICIÓN DOCTRINAL: SAHABA, AHLUL BAYT, TRANSMISIÓN DE HADICES]

Cuarto: poseo el más alto grado de valentía y la máxima audacia científica, sincera y educada, para decir lo siguiente:

1. El imam ʿAlī —la paz sea con él— es la balanza de la verdad dentro de la comunidad islámica, y todos aquellos que se opusieron a él estaban equivocados.

Algunos incurrieron en un error deliberado, como al-Zubayr, su hijo ʿAbd Allāh, ala y ʿĀʾisha —que Allah —exaltado sea— los perdone—; así como Muʿāwiya, ʿAmr, Marwān y los demás tiranos de los Banū Umayya, a quienes Allah —exaltado sea— trate conforme a Su justicia.

Otros incurrieron en un error de interpretación y de necesidad, como Abū Bakr, ʿUmar, ʿUthmān, Saʿd ibn Abī Waqqāṣ, Usāma ibn Zayd, ʿAbd Allāh ibn ʿUmar y otros semejantes a ellos.

Que Allah esté complacido con todos ellos.

2. La afirmación doctrinal de la gente de la Sunna según la cual se debe estar complacido con todos los Compañeros, guardar silencio acerca de cuanto ocurrió entre ellos y considerar que quien ataca a uno de ellos es como quien los ataca a todos, y que quien se mete con cualquiera de ellos es un hereje, constituye una afirmación insignificante que no vale ni una cebolla.

¿Qué relación existe entre insultar a un Compañero —quienquiera que sea—, asunto cuyo juicio pertenece al derecho islámico, y la herejía, cuyo juicio pertenece a la doctrina?

Más aún: toda la división, los enfrentamientos, las guerras, los odios, las innovaciones y los extravíos que hoy padecemos se deben a los errores de los Compañeros.

Si el imam ʿAlī —el más sabio, el más prudente, el más piadoso, el más desapegado, el más valiente y el más grande en caballería y liderazgo después del Mensajero de Allah ()— hubiera asumido la dirección de la comunidad y la hubiera gobernado durante treinta años, desde el año 11 hasta el 40 de la Hégira, nadie se habría atrevido a declarar públicamente su apostasía.

Los beduinos que abrazaron el Islam durante los últimos años de la vida del Mensajero, entre los años 8 y 11 de la Hégira, habrían aprendido su religión y la fe se habría arraigado en sus corazones.

Las tierras habrían sido abiertas mediante el conocimiento, la invitación a Allah y la nobleza de carácter, del mismo modo en que el Islam se extendió por Malasia, Filipinas, Indonesia y las regiones centrales de África sin derramar ni siquiera una ventosa de sangre.

3. El imam Ibn azm —que Allah tenga misericordia de él— clasificó a los Compañeros en doce categorías.

Yo, tomando en consideración un criterio diferente, los clasifico en cinco categorías:

Primera categoría: los mujtahids

Solamente fueron cuatro: el imam ʿAlī; después Ibn ʿAbbās; después ʿUmar; y, finalmente, ʿĀʾisha en las cuestiones relacionadas con las mujeres.

Segunda categoría: los sabios

Los señores de la escuela anafí consideran que fueron trece sabios, incluidos los cuatro mujtahids anteriormente mencionados.

Yo sostengo, sin embargo, que fueron veinte sabios.

Tercera categoría: los jefes de las tribus y de sus subdivisiones

Ninguno de ellos era un sabio, lamentablemente.

Sin embargo, tenían en sus manos los cuellos de los sabios pertenecientes a los Anṣār.

Cuarta categoría: los transmisores de hadices del Mensajero de Allah ()

Estos, a su vez, se dividen en varias clases:

Entre los grandes Compañeros se encontraban los veinte sabios anteriormente mencionados.

Los demás eran personas comunes y, al mismo tiempo, iletradas.

En cuanto a los Compañeros más jóvenes, la mayor parte de lo que transmiten del Mensajero son relatos mursal, es decir, transmisiones en las que no lo escucharon directamente de él.

Tanto entre los grandes Compañeros como entre los pequeños se encontraban las tres clases de seres humanos: el moderado, el injusto consigo mismo y el adelantado en las buenas obras.

Considerarlos a todos ellos íntegros y veraces, y aceptar cuanto atribuyen al Mensajero, es algo difícil de demostrar mediante la analogía y la presunción favorable, especialmente cuando la condición de la mayoría de ellos es originalmente desconocida.

También se encontraba la categoría de los Compañeros pertenecientes al común de la gente, que comprendía prácticamente a toda aquella generación.

Si yo hubiera vivido en la época de la transmisión, no habría escrito ni un solo hadiz procedente de aquellos iletrados pertenecientes al común de la gente.

Última categoría en mérito, conocimiento y veracidad: los liberados de La Meca y los rebeldes

La población de la noble ciudad de La Meca, cuando el Mensajero de Allah () pasó a la otra vida, superaba las treinta mil personas.

De ellas se conocen varios centenares.

Ibn ajar dijo acerca de cuarenta y tres de aquellos liberados: «Su práctica del Islam fue buena».

Y dijo acerca de cinco mujeres de entre ellos: «Su práctica del Islam fue buena».

En cuanto a los demás liberados de La Meca, no acepto ni un solo hadiz de ninguno de ellos, salvo que se encuentre entre aquellos cuya práctica del Islam fue reconocida como buena.

Y, respecto de los rebeldes y tiranos de Quraysh, no acepto ningún hadiz transmitido exclusivamente por uno de ellos, ¡ni siquiera aunque hubiera sido transmitido exclusivamente por veinte de ellos!

Esta es mi posición respecto de los Compañeros.

Si no creyera que esta es la posición verdadera, no os la habría presentado.

¿Has encontrado en mí suficiente valentía, doctor Yayā?

Quinto: pido perdón a Allah —exaltado sea— y me arrepiento ante Él numerosas veces cada día, tanto por aquello que sé que he hecho erróneamente como por aquello cuyo carácter erróneo desconozco.

Yo, el pobre siervo, sigo en términos generales la escuela shāfiʿí en las cuestiones jurídicas derivadas. Realizo el qunūt en la oración del alba después de la inclinación ritual, aunque también considero permitido realizarlo antes de ella, sin establecer diferencia alguna.

Inicio cada qunūt con la más excelente fórmula de petición de perdón:

«¡Allah mío! Tú eres mi Señor. No existe divinidad sino Tú. Tú me has creado y yo soy Tu siervo. Me mantengo en Tu pacto y en Tu promesa cuanto me es posible. Busco refugio en Ti contra el mal que he cometido. Reconozco ante Ti Tus gracias sobre mí y reconozco mi pecado. Perdóname, pues nadie perdona los pecados salvo Tú.

¡Allah mío! Guíame entre aquellos a quienes has guiado…».

Y así hasta el final de la súplica.

Mi virtuoso hermano Yayā sabe que soy un hombre sufí.

No existe ninguna vía del sufismo que no incluya la petición de perdón y el arrepentimiento a lo largo del día.

Mi letanía cotidiana y permanente contiene la fórmula: «Pido perdón a Allah y me arrepiento ante Él». No es necesario mencionar el número de veces.

Es sabido que la mayoría de los juristas consideran recomendable que el orante suplique con cualquier súplica lícita que desee después de las bendiciones abrahámicas.

Yo recito varias súplicas. Una de ellas es de mi propia composición:

«¡Allah mío! Trata con bondad a todos aquellos que me han tratado con bondad. Perdóname y perdona a los musulmanes que me hayan hecho daño o a quienes yo haya hecho daño».

Ya he expuesto mi posición respecto de los nobles Compañeros —que Allah esté complacido con ellos— y respecto de los demás.

¿De qué deseas entonces que me arrepienta, hermano mío, doctor Yayā?

Sexto y último: pido a Allah —exaltado sea— que abra todos nuestros pechos hacia aquello que Él ama y Le complace, y que nos haga ver la fealdad del sectarismo, del fanatismo de las escuelas y del partidismo.

En cuanto a la cuestión del pago de mis deudas, nunca fue el objetivo de mi publicación.

Todas mis deudas ascienden a menos de cuatrocientos mil dólares, de los cuales más de trescientos mil corresponden a familiares y a mis hijos.

Mi padre me dejó tres terrenos cuyo valor supera el doble de esa cantidad —que Allah —exaltado sea— esté complacido con él—.

Sin embargo, las circunstancias de nuestro país, Siria, impiden venderlos por un precio aceptable y razonable.

La publicación era, en realidad, una expresión de indignación contra los sectarios, los fanáticos de las escuelas y los partidistas intolerantes, que se ofrecieron espontáneamente a deformar falsamente mi imagen y me impidieron trabajar, incluso en una escuela primaria.

Para concluir: me alegraron tu visita y tu comentario.

Me habría alegrado todavía más que hubieras recordado a tu hermano ʿAdāb en una posición más elevada que la de exigirle arrepentimiento y recordarle aquello que, según tu parecer, son grandes pecados, mientras que él considera que se trata de conocimiento depurado y establecido, algo que no tiene relación cercana ni lejana con los pecados.

Y alabado sea Allah en toda circunstancia.

ʿAllāmah al-Sharīf Adab al-amsh al-usaynī, que Allah le proteja.


jueves, 6 de agosto de 2026

Castigado por pensar: este sabio no se arrodilló ante el sectarismo

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo

 


CASTIGADO POR PENSAR: LA VENGANZA DEL SECTARISMO

El texto que sigue no es solamente el lamento de un sabio herido: es una acusación contra una cultura que se beneficia del conocimiento de sus hombres libres, pero los abandona cuando se niegan a someterse. Y no se trata solo del poder político, se trata de algo mucho más profundo.

El shaykh ´Adab al-amsh es un sabio de vastísima formación, con décadas dedicadas al estudio, la investigación, la enseñanza universitaria y el servicio al conocimiento islámico. Sin embargo, su independencia intelectual y su negativa a convertir las escuelas, las identidades sectarias o las autoridades heredadas en objetos de obediencia incuestionable tuvieron un precio devastador, como él mismo lo expresa en estas líneas de tono sumamente personal.

Publicaremos después la reflexión posterior de él mismo, después de que él recibiera un sorprendete comentario a las palabras que aparecen traducidas a continuación. 

 

Asuntos sociales:

¿Estás arrepentido?

En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso.

Uno de mis antiguos amigos vino a visitarme. Al verme cabizbajo y triste, incapaz de conversar con él y atenderlo como correspondía a un huésped querido, me dijo:

—Allah, exaltado sea, dice: «Y si se os dice: “Regresad”, entonces regresad; eso es más puro para vosotros».

Si mi visita no es oportuna, me marcharé sin molestarme, ¡por Allah! Pero ¿qué te sucede? Cuéntamelo. Me entristece verte enfermo, afligido, como si no fueras tú mismo.

Le dije:

—No te recuerdo antes del tercer grado de primaria. Nuestra amistad se mantiene desde entonces hasta hoy. Vivimos juntos ocho años en la noble Meca, seis años en Iraq y cerca de diez años en Jordania. ¿Lo recuerdas?

Me miró fijamente, con sorpresa, y respondió:

—¡Por supuesto que lo recuerdo, con todos sus detalles!

Le pregunté:

—¿Tú me tienes miedo?

Respondió:

—¡Por Allah, eres una persona intimidante! Pero yo no te temo, porque respetas a tus maestros y colegas, eres paciente con ellos, y jamás he oído que hayas insultado o golpeado a ninguno. Por eso no te tengo miedo. ¿Qué pretendes con esta pregunta?

Le dije:

—Soy musulmán, creyente y practicante de la excelencia espiritual, según creo. Soy profesor universitario y poseo los grados de licenciatura, maestría y doctorado, todos obtenidos con calificación de excelencia.

Tengo más de veinte libros publicados y más de cien investigaciones, además de mi labor de edición crítica, verificación y documentación de las cadenas y fuentes de los Ṣaī de al-Bujārī, Muslim e Ibn ibbān.

¿No resulta llamativo que ninguna universidad, facultad ni instituto haya querido contratarme para enseñar desde 1996 hasta nuestro encuentro de hoy, en la noche del primero de agosto de 2026?

¿Soy acaso la persona más ignorante de toda la comunidad que posee un doctorado?

¿Soy el peor doctor del mundo árabe?

¿Cometo, según lo que tú conoces de mí, actos obscenos o inmorales?

¿Es realmente mi situación un decreto divino coercitivo, mediante el cual Allah, exaltado sea, quiere empobrecerme hasta el punto de que no he tenido ingreso económico alguno desde el 1 de enero de 2018 hasta este mismo instante?

Todos mis gastos han sido cubiertos mediante préstamos benévolos sin interés, cuya cuantía ya alcanza cientos de miles de dólares. Temo morir antes de poder devolverlos, y temo que, debido a su enorme magnitud, mis hijos se nieguen a pagarlos después de mi muerte.

¿Debo decirte, hermano mío, que ya no encuentro a nadie que quiera prestarme dinero, del mismo modo que tampoco encuentro a nadie dispuesto a comprar el excelente terreno que heredé de mi padre —que Allah, exaltado sea, tenga misericordia de él— para que pueda pagar mis deudas con su valor?

¿Hasta tal punto merezco este castigo y esta privación, mientras muchos doctores que fueron alumnos míos encuentran empleos con salarios elevados que los libran de la angustia de las deudas abrumadoras?

Dime, por Allah: ¿por qué tú posees una casa en amā, un apartamento en Damasco, un automóvil y decenas de miles de dólares, cuando únicamente tienes una licenciatura?

Mientras que yo no he podido comprar ni siquiera una habitación ni una bicicleta, y no poseo un solo dólar, salvo aquello que consigo prestado.

¿Es esta la justicia del Sapientísimo Proveedor?

¿O es la injusticia de los musulmanes?

Mi amigo me respondió:

—¿Acaso sé yo algo que tú ignoras? ¿Qué podría contestarte?

Sin duda, Allah, exaltado sea, posee una sabiduría en este sufrimiento tuyo. Pero es imposible que tú atribuyas injusticia al Señor de los mundos. ¡Lejos de ti semejante pensamiento!

¡Oh, shayj Adab! Tú no te pareces a ninguno de los sabios ni de los doctores, y ninguno de ellos se parece a ti.

En realidad, no perteneces, en las cuestiones doctrinales e intelectuales, a ninguno de los madhhabs de Ahl al-Sunna.

Proclamas abierta y públicamente que no eres de Ahl al-Sunna y que no consideras que Ahl al-Sunna sean, por sí solos, la gente de la verdad y el grupo salvado, ni que ellos sean toda la comunidad musulmana mientras los demás se encuentran extraviados.

¡Y no solamente eso!

También has dicho que no te consideras obligado a imitar a Abū Bakr, ʿUmar, ʿUthmān, ʿAlī, etcétera.

Ahl al-Sunna es una corriente con límites que no deben ser traspasados. Cada uno de sus madhhabs posee sus propios fundamentos, filosofía y sabios, mientras que tú no consideras que todo eso merezca ser sacralizado.

Y quienes no pertenecen a Ahl al-Sunna te consideran un enemigo encarnizado.

Mañana y noche arremetes contra los rāfiíes, ridiculizas sus mentes y sus creencias y desacreditas a sus sabios.

Declaras incrédulos a los nuṣayríes, los drusos, los ismailíes y los yazidíes, así como al nacionalismo, el secularismo, el judaísmo y el cristianismo.

¿Y después esperas que los musulmanes y los no musulmanes sean justos contigo?

Según mi apreciación personal, todos se benefician de tu conocimiento cuando este fortalece su confianza en sus propios madhhabs y tendencias, pero apartan la vista de aquello que contiene una crítica o menoscabo de sus propias posiciones.

Tú mismo afirmas que quien se limita a imitar es ignorante, aunque posea un doctorado. Eso significa que toda la comunidad es ignorante, porque todos los sabios son imitadores.

Por eso no me parece justo que pidas a la gente que se preocupe por tu sufrimiento, tus enfermedades y tus necesidades.

Además, ahora no puedes caminar ni cien pasos sin ayuda.

Es decir, han transcurrido setenta y nueve años de tu vida, durante los cuales soportaste sus pruebas y dificultades. ¿Acaso eres ahora incapaz de soportar lo que queda de estos «días del ocaso»?

Y a vosotros, hermanos míos y queridos amigos de mi página, os pregunto:

¿Merece una persona de pensamiento libre pasar toda su vida en la pobreza, la opresión y el desconocimiento?

¿Contiene esta publicación una lección para toda persona libre, íntegra y honorable, cuya conclusión sería la siguiente: «Guárdate de contradecir al sectarismo abominable y a sus caciques, al estrecho confesionalismo y a sus guardianes, y a los políticos serviles y despreciables y a sus secuaces»?

Y alabado sea Allah en toda circunstancia.

ʿAllāmah al-Sharīf 'Adāb al-amsh al-usaynī, que Allah le proteja.

Traducido de su página personal de Facebook. 

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Oh Allah bendica a Shaykh ´Adab y dale buena salud y amplios medios y que su legado sea preservado con espíritu renovado de investigación por nuestras generaciones.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Sorpresas en nuestra historia y nuestra cultura de los hadices

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo

 


Sorpresas en nuestra historia y nuestra cultura de los hadices: contra el fanatismo

No comparto la tesis del autor sobre la conveniencia de dejar de lado determinados hadices relativos a las virtudes. Sin embargo, esa tesis fue materia de otro artículo suyo y en éste, más bien, el autor a propósito de dicha tesis da a conocer algunos aspectos sorprendentes de nuestra historia inicial islámica y de la cultura de hadices que se ha generado en la tradición. Hay así numerosas observaciones históricas y metodológicas poco conocidas, así como datos que invitan a revisar muchas ideas preconcebidas que damos por sentadas.

Debemos entonces comprender la complejidad de nuestra tradición, escapar de las visiones unilaterales y combatir el fanatismo, las actitudes irracionales y favorecer una relación más madura, equilibrada y razonable con nuestra historia, nuestra cultura de los hadices y la diversidad existente dentro de la Ummah.

El autor, uno de los más destacados especialistas en las ciencias del hadiz, experto además en varias otras ciencias islámicas, y profundo conocedor de los textos no solo sunníes sino también de las otras escuelas del Islam, sostiene aquí un intenso intercambio y debate con otro especialista del hadiz.

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Cuestiones de hadiz:
¿Es obligatorio adoptar los hadices sobre las virtudes (faāʾil)?

En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso.

«Los primeros precursores entre los emigrantes (al-Muhājirūn) y los auxiliares (al-Anṣār), así como quienes los siguieron con excelencia: Allah está complacido con ellos y ellos están complacidos con Él». (Sagrado Corán. Surah at Tawbah; 9:100)

Dicho esto:

Siempre he considerado, y sigo considerando, que una de las mayores desgracias de la comunidad islámica, y una de las que más ha afectado a la conciencia colectiva de los musulmanes, son los libros de transmisión de hadices.

Sí, los libros de transmisión de hadices, en los que los partidarios de las pasiones sectarias encuentran más de lo que necesitan para justificar sus inclinaciones y sus innovaciones religiosas.

Ni siquiera excluyo las colecciones auténticas de Ahl al-Sunna —los Ṣaī de al-Bujārī, Muslim, Ibn Juzaimah e Ibn ibbān—, obras que contienen lo más auténtico que se ha atribuido al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él y con su familia, respecto de sus cualidades personales, sus virtudes, sus méritos, sus palabras, sus actos y sus aprobaciones.

No tengo duda de que estas son las mejores colecciones de narraciones para todos los musulmanes, tanto sunníes como chiíes e ibadíes.

En una de mis publicaciones propuse dejar de lado los hadices sobre las virtudes de determinadas personas dentro de la cultura musulmana contemporánea, aplicando el principio jurídico de que «evitar los perjuicios tiene prioridad sobre procurar los beneficios».

El perjuicio, en este caso, consiste en el derramamiento de sangre de los musulmanes debido al fanatismo sectario construido sobre tales narraciones.

El beneficio consiste en exaltar y magnificar a quienes cada grupo considera dignos de veneración.

Por ello propuse limitarse a los textos generales del Corán sobre el mérito de los Compañeros, por ejemplo, para evitar intensificar los conflictos entre las propias escuelas sunníes, sin mencionar ya las luchas sangrientas entre los sunníes y otros grupos.

Entonces nuestro maestro, el erudito especialista en hadiz, el doctor Mahmūd Saʿīd Muammad Mamdū, que Allah lo preserve y le conceda bienestar, escribió una extensa publicación titulada:

«Los hadices sobre las virtudes... y las normas jurídicas».

En ella se dedicó a refutar lo que yo había escrito, considerando que evitar recurrir a los hadices sobre las virtudes de determinadas personas equivalía a la palabra de Allah:

«¿Acaso creéis en una parte del Libro y rechazáis otra?».

Presentaré algunos de sus argumentos y los discutiré, no como una respuesta contra él ni con el deseo de corregir algunas de sus ideas —pues él nunca se retracta de nada que haya dicho, porque considera que ello disminuiría su prestigio científico y social—.

Más de una vez me dijo:

«Shéij ʿAdāb, ¿acaso ignoro que en los dos Ṣaī hay hadices débiles y rechazables? Pero si empezamos a debilitar hadices de los dos Ṣaī, ¿qué haremos entonces con los hadices del Musnad de Zayd y con las compilaciones de Ahl al-Bayt?».

Es decir: sus cadenas de transmisión son tan débiles que ni siquiera alcanzan el nivel de las narraciones aisladas del Muʿjam al-Ṣaghīr de al-abarānī.

Nuestro estimado maestro dijo:

«6. Los hadices sobre las virtudes no son simples relatos de méritos; esa es una comprensión superficial. En realidad contienen normas jurídicas y características particulares; esa es la comprensión correcta de ellos.

¿Y quién puede suspender la aplicación de las normas jurídicas contenidas en los hadices sobre las virtudes?

¿Acaso ha descendido revelación después del Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones sean con él y con su familia? ¿O se trata simplemente del parloteo de un extraviado?».

Dice el humilde ʿAdāb:

Observa, querido lector, las palabras del shéij Mamūd: confusas, equívocas y despectivas hacia mi humilde persona («el parloteo de un extraviado»).

Respondo:

Nosotros no afirmamos que exista revelación después del Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones sean con él y con su familia, y nos refugiamos en Allah de la idea de dejar de lado o ignorar cualquier hadiz auténtico que contenga una creencia secundaria o una norma jurídica.

Eso no lo sostiene ni ʿAdāb ni quienes tienen mucho menos conocimiento que él.

Sin embargo, mi postura parte de dos fundamentos.

El primero es la palabra del Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones sean con él y con su familia:

«Basta como pecado para una persona narrar todo cuanto oye».

Lo recoge Muslim en la introducción de su Ṣaī, en el capítulo «La prohibición de narrar todo lo que uno oye» (n.º 5).

¿Acaso las narraciones de hadices están exentas de esta advertencia?

El segundo fundamento es la enseñanza de dos nobles Compañeros, a quienes el shéij Mamūd ama y venera.

Nuestro señor, el Imam ʿAlī, la paz sea con él, dijo:

«Hablad a la gente de aquello que puedan comprender. ¿Acaso queréis que desmientan a Allah y a Su Mensajero?».

Lo transmite al-Bujārī en el Libro del conocimiento, capítulo «Quien reserva ciertos conocimientos para algunas personas por temor a que otros no los comprendan» (n.º 127).

Y nuestro señor ʿAbd Allāh ibn Masʿūd, que Allah esté complacido con él, dijo:

«Siempre que hables a una gente de algo que su entendimiento no pueda abarcar, ello será motivo de prueba para algunos de ellos».

Lo recoge Muslim en la introducción de su Ṣaī.

Nuestro shéij Mamūd sabe demasiado bien para ignorar que los sunníes —quienes él mismo afirma representar— prohibieron transmitir los hadices que relatan los defectos de algunos Compañeros e hicieron de sus principios doctrinales:

«Abstenerse de hablar sobre las discordias y conflictos que ocurrieron entre los Compañeros».

Algunos de sus sabios incluso consideraron que transmitir un hadiz que censurara a cualquier Compañero, por grave que hubiera sido su conducta, era un indicio de zandaqa (herejía encubierta).

Tampoco ignora el shéij Mamūd que Mālik desaprobaba transmitir los hadices relativos a los atributos divinos, que son centenares.

Y tampoco ignora que todos los hadices sobre las virtudes del Imam ʿAlī estaban registrados en los cuadernos de al-Zuhrī y Mālik, pero ninguno de ellos transmitió un solo hadiz de ese conjunto, tal como afirma el gran hafiz Ibn ibbān y como muestran los hechos.

¿Acaso todos ellos son personas que «creyeron en una parte del Libro y rechazaron otra»?

¿Y son sus palabras, como las mías, «el parloteo de un extraviado»?

Nuestro shéij Mamūd dijo:

«Entre los hadices sobre las virtudes están:

"Tú ocupas respecto de mí el lugar que Hārūn ocupó respecto de Mūsā".

"Aquel de quien yo soy su mawlā, ʿAlī es también su mawlā".

"A ʿAmmār lo matará el grupo rebelde; él los llama al Paraíso y ellos lo llaman al Fuego".

"Dejo entre vosotros las dos cargas preciosas (al-thaqalayn)".

Así como las virtudes de los Anṣār, de los dos Santuarios, la multiplicación de las recompensas, el viaje religioso hacia ellos y muchas otras».

Dice el humilde ʿAdāb:

Al igual que mi maestro Mamūd, creo en la autenticidad de todos los hadices que él ha citado en ese párrafo.

Hadices que expresan una sensibilidad próxima [en ese aspecto] a la del chiismo, tal como ocurre también conmigo. [Nota: en ese aspecto de la primacía del Imam ´Alí en particular, ya que el autor como se observa del texto no es chií]

Sin embargo, todos los Compañeros, excepto los Banū Hāshim y otros cinco nobles Compañeros, no solo dejaron de transmitirlos, sino que se apartaron completamente de ellos. Entre esos Compañeros estaban quienes los sunníes consideran los mejores de todos: Abū Bakr, ʿUmar y ʿUthmān.

Con el paso del tiempo, todo el madhhab sunní se edificó sobre el alejamiento respecto de Ahl al-Bayt, negándoles sus derechos económicos y atreviéndose incluso a encarcelarlos, perseguirlos y matarlos cuando reclamaban lo que consideraban sus derechos.

Esta inmensa escuela —mil quinientos millones de musulmanes— jamás aceptará que Ahl al-Bayt posean una distinción especial respecto del resto de la creación y seguirá combatiéndolos y oprimiéndolos cada vez que reclamen un derecho.

Tras el éxito de la revolución siria y el alzamiento de la bandera omeya, la tendencia naṣibí se fortaleció. Llegó a ser tan habitual menospreciar públicamente a Ahl al-Bayt y rebajar la posición del Imam ʿAlī como beber un vaso de agua fría.

Y hablar de las virtudes de Ahl al-Bayt pasó a interpretarse como un apoyo a los rāfiíes, de quienes nuestro shéij Mamūd dice que no deben ser objeto de campañas de desprestigio porque aman y apoyan a Ahl al-Bayt.

Mientras tanto, hace la vista gorda ante los diversos crímenes cometidos por los más miserables de entre ellos en Siria y en otros lugares. ¡Que sobre ellos recaigan la maldición de Allah, de los ángeles y de toda la humanidad!

Nuestro shéij Mamūd dijo:

«7. Estos hadices auténticos sobre las virtudes están relacionados con normas jurídicas, y sobre ellos se han construido escuelas jurídicas. No está permitido apartarse de las normas derivadas de estas pruebas.

No nos importa que una persona las ignore, que una secta abandone su significado, que un grupo desconozca las vías de su autenticidad y hable con ignorancia, que un ignorante pretenda ser sabio, que un laicista solo crea en los textos como historia o los destruya, o que un coranista ciego y extraviado no sepa lo que dice. La verdad no se conoce por la opinión de una secta.

Nuestra posición es: "Di: Allah; luego déjalos entregados a sus discusiones y juegos".

¿Acaso vamos a abandonar la explicación profética por seguir una pasión, una secta o la ignorancia?

¡Gloria a Ti! Esto es una enorme calumnia».

Dice el humilde ʿAdāb:

Todo eso son generalizaciones, exageraciones y dramatizaciones que ni yo ni ningún sabio musulmán necesitamos.

¿Qué normas jurídicas concretas se derivan de muchos de los hadices sobre las virtudes?

¿Que ʿAlī es el mawlā de los creyentes?

Mil quinientos millones de sunníes te responderán que de ahí no se deriva ninguna norma jurídica; simplemente fue una forma de consolar al Imam ʿAlī después de que algunos criticaran ciertas de sus actuaciones.

¿Que ʿAlī ama a Allah y a Su Mensajero?

Ellos responden con las palabras de Allah:

«Los creyentes son los que más intensamente aman a Allah».

Y también:

«Allah traerá un pueblo al que Él amará y que lo amará».

¿Hablas de seguir a las dos cargas preciosas?

Debilitaron la versión «El Libro de Allah y mi familia (ʿitratī)» y adoptaron la versión «El Libro de Allah y mi Sunnah». Esa es la única que escriben en sus compilaciones y la única que enseñan en las escuelas.

La generación de los Compañeros —salvo unos pocos individuos— no prestó atención alguna a estos hadices, y la comunidad los siguió en ello.

Entonces, ¿dónde está esa legislación obligatoria que, según tú, contienen estos hadices? ¿Es aceptable acusar a los Compañeros y a toda la comunidad de haber ignorado normas legislativas establecidas por el Mensajero?

Nuestro shéij Mamūd dijo:

«8. La reforma de la comunidad no se consigue destruyendo sus fundamentos ni imponiendo restricciones a su Sunnah y a las normas jurídicas derivadas de ella».

Dice el humilde ʿAdāb:

Si los hadices sobre las virtudes del Imam ʿAlī y de Ahl al-Bayt forman parte de los fundamentos inmutables de la religión, como afirmas, entonces los primeros en destruirlos fueron los propios Compañeros, quienes se apartaron del Imam ʿAlī. Muchos de ellos llegaron incluso a odiarlo, y el más cercano a él, al-Zubayr, luchó contra él alegando que el Imam «había cambiado».

¡Shéij Mamūd!

Sería más apropiado para alguien que ya ha superado los ochenta años hablar de aquello que le sirva de salvación ante Allah.

Porque hoy la mayoría de los imames chiíes —zaydíes, duodecimanos e ismailíes, así como las ramas derivadas de ellos— solo sostienen posturas que desgarran a la comunidad, incrementan sus enfrentamientos y consolidan el sectarismo.

Y la mayoría de los dirigentes chiíes actuales y de sus seguidores albergan un profundo rencor y no vacilan en matar a un musulmán sunní ante la menor sospecha. Lo ocurrido en Siria no está lejos de vosotros: gobernaron, corrompieron y no respetaron ni pacto ni protección respecto de los musulmanes.

Yo, este humilde siervo, no estoy satisfecho con toda la historia del sunnismo, desde el día de la Saqīfah hasta nuestros días.

Sí, shéij.

Ni siquiera estoy satisfecho con los treinta años que suelen llamarse el Califato Rectamente Guiado.

Sin embargo, distingo entre los aspectos correctos, buenos y positivos de nuestra historia, las circunstancias de necesidad y los errores propios de los seres humanos.

La actitud de los chiíes actuales no es así.

En cualquier caso, considero al shéij Mamūd Saʿīd Mamdū uno de los grandes sabios vinculados a Ahl al-Bayt. Incluso creo que fue él quien me dio el sobrenombre de «Defensor de la Descendencia del Profeta» (Nāṣir al-ʿItrah).

Por ello le profeso respeto y consideración.

Y le ruego que invoque por mí para que pase del extravío al recto camino y a la guía.

Y Allah es Quien mejor sabe.

Alabado sea Allah en toda circunstancia.

Escrito por: ʿAllāmah al-Sharīf ´Adāb al-Hamsh al-Ḥusaynī, que Allah le proteja.

[Traducido con IA, a partir de su publicación en Facebook]



lunes, 31 de marzo de 2025

Sunni o shia

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compsaivo

SUNNISMO O SHIISMO



Cuestiones Intelectuales:

¿Cuál de los dos grupos está más cerca del Islam?


Por: Allamah l-Sharif Adab al-Hamsh al-Husayni


En el nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo

En una conversación pacífica durante el mes de Ramadán, alguien me preguntó:

“Reconocemos que tanto los suníes como los chiíes tienen errores. Pero, ¿cuál de los dos grupos está más cerca del Islam en el que tú crees?”

Digo, con la ayuda de Dios:

Limitaré mi respuesta a los contextos de Siria e Irak, ya que viví en la sociedad siria durante diez años, donde tuve cierta influencia en quienes me rodeaban, y viví en Irak otros diez años, donde tanto los suníes como los chiíes estuvieron cerca de mí.

Antes de entrar en Irak, en el año (1992), no había leído más de veinte libros escritos por los chiíes, mientras que había leído miles de libros científicos, literarios y culturales de los suníes.

Después de establecerme en Irak, intenté conocer más de cerca a los chiíes, de manera discreta. Invertí mucho dinero en la adquisición de sus libros, los cuales leí y evalué detenidamente. Me relacioné con la sociedad suní y chií, tanto en sus comunidades beduinas como urbanas.

Llegué a las siguientes conclusiones:

  1. La jurisprudencia islámica chií es cercana a la jurisprudencia islámica suní.

Las diferencias entre la escuela imamí (imāmiyya) y la escuela hanafí (anafiyya) no son mayores que las diferencias entre la escuela hanafí y la shafií (šāfiʿiyya). La mayor cuestión jurídica con impacto ético negativo en la sociedad es la del matrimonio temporal (mutʿa), independientemente de las pruebas jurídicas y de si su legislación es permanente o ha sido abrogada.

  1. Los libros de tafsir (tafsīr) suníes y chiíes están llenos de narraciones falsas.

Sin embargo, el extremismo en las narraciones chiíes es muchas veces mayor que en las narraciones de los suníes.

  1. Los libros de hadiz (adī) suníes y chiíes contienen numerosas narraciones falsas y fabricadas.

No obstante, los suníes, tanto en la antigüedad como en la actualidad, se han esforzado en criticar decenas de miles de hadices y han dedicado libros a los hadices fabricados (mawūʿāt) y a los defectuosos (muʿallalāt). Mientras que los chiíes han recibido sus cuatro libros canónicos sin someterlos a crítica, salvo en tiempos recientes.

Además, los suníes cuentan con colecciones auténticas como las de al-Bujārī (al-Buārī), Muslim, Ibn Juzaima (Ibn uzayma) e Ibn ibbān, mientras que los chiíes —todos los chiíes, no solo los imamíes— no poseen un solo libro que se acerque a estos en autenticidad, organización y metodología en la ciencia del hadiz.

  1. Los libros de creencias suníes están casi libres de extremismo, mientras que los libros de los chiíes imamíes están llenos de exageraciones extremas.
  2. Los chiíes imamíes muestran más amor, justicia y respeto hacia la familia del Profeta (ahl al-bayt) que los propios suníes, incluso más que los sufíes suníes.

Viví en Irak durante diez años y ningún chií me hizo daño, mientras que muchos suníes me perjudicaron. Algunos me declararon apóstata desde los púlpitos, otros pidieron a Saddam Hussein que me ejecutara por apostasía, y algunos incluso solicitaron mi expulsión de Irak.

  1. Los suníes están más cerca de la guía del Corán que los chiíes imamíes en lo que respecta a la creencia en la imama divina (imāma), que carece de fundamento sólido.
  2. Las manifestaciones de veneración extrema a las personas y la conversión de sus tumbas en lugares de festividad son prácticas muy comunes entre los chiíes imamíes.

Entre los suníes comunes, esto no existe en absoluto. Algunos sufíes visitan las tumbas de los justos, pero no creen en sus ocupantes de la manera en que lo hacen los chiíes comunes, ni le dan tanta importancia.

  1. El chiismo imamí ha sido un caldo de cultivo para el surgimiento de sectas y movimientos extremistas, desde los qaramitas (qarāmia) hasta los babíes (bābiyya) y bahaíes (bahāʾiyya).

En cambio, entre los suníes no han surgido sectas nuevas con un impacto doctrinal o político significativo.

  1. Los suníes, en general, son más civilizados, limpios, ordenados y elegantes que los chiíes imamíes.

Además, las mezquitas suníes son más limpias y estéticamente agradables.

  1. Las manifestaciones de atraso y primitivismo entre los chiíes imamíes comunes son numerosas y variadas, especialmente en sus festividades.

Entre los suníes, no hay nada de esto en absoluto. Incluso visité la tumba de Muʿāwiya ibn Abī Sufiān tres veces, y nunca encontré allí a un solo suní. Pero sí encontré a algunos chiíes orinando sobre su tumba y realizando otros actos degradantes.

Conclusión:

La sociedad suní está más cerca del Islam basado en el Corán y la Sunna que el Islam chií imamí.

No obstante, expreso mi respeto y aprecio por las personas virtuosas de ambos grupos.

Dios es el más sabio, y alabado sea Dios en toda circunstancia.


Notas:

  1. Imāmiyya (إمامية): Hace referencia a los chiíes duodecimanos, que creen en la sucesión de doce imames después del Profeta Muhammad.
  2. anafiyya (حنفية): Escuela jurídica suní de pensamiento.
  3. Šāfiʿiyya (شافعية): Otra de las cuatro principales escuelas jurídicas del islam suní.
  4. Mutʿa (متعة): Matrimonio temporal permitido por los chiíes, pero prohibido por la mayoría de los suníes.
  5. Tafsīr (تفسير): Exégesis del Corán.
  6. adī (حديث): Dichos, hechos y aprobaciones del Profeta Muhammad.
  7. Mawūʿāt (موضوعات): Hadices fabricados o falsos.
  8. Muʿallalāt (معلولات): Hadices con defectos en su cadena de transmisión.
  9. Qarāmia (قرامطة): Movimiento extremista islámico medieval.
  10. Bābiyya (بابية) y Bahāʾiyya (بهائية): Movimientos religiosos que surgieron del islam chií en el siglo XIX.


lunes, 3 de marzo de 2025

Promoviendo a Muawiyah

 

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo

Caligrafía del Imam Ali, la paz sea con él


Temas sociales: ¿Una serie sobre Muawiya?


[Contexto inmediato: Se ha anunciado la próxima emisión de una nueva serie árabe para televisión dedicada a él. 

Contexto histórico: Muawiya fue un asérrimo opositor del Imam Ali, que no le reconoció nunca como califa, que luchó con su ej´rcito contra él, y que tras el asesinato de Ali por un jariyita, asumió el cargo de Califa desconociendo el califato de al Hasan, hijo de Ali. Finalmente, Muawiya designó a su hijo Yazid, el terrible tirano, como Califa, convirtiendo el califato en un reinado. Yazid después fue el responsable del asesinato de al Hussain y su gente de entre los Ahlul Bait]


En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo


Primero: ¡Los regímenes árabes del Golfo no quieren que el Islam -todo el Islam- haga ningún bien!


No es un secreto para ningún observador que gastan miles de millones en los enemigos del Islam y en el grupo del libertinaje, la inmoralidad y el desenfreno, que ellos llaman «artistas».


En segundo lugar: El régimen saudí ha sido un régimen nasibi desde sus inicios (1), y he visto con mis propios ojos en Riad una escuela que lleva el nombre de Yazid bin Muawiya (Yazid bin Muawiya).


Tercero: A la luz del sangriento conflicto en curso entre suníes y chiíes en el mundo árabe, los rawaafis y los nasibis encuentran un amplio campo para encender aún más el fuego entre las dos grandes sectas.


Cuarto: He mencionado muchas veces que los nawasibs han propagado muchas de sus ideas entre los suníes. 


Lo que los Nawasib han hecho es mucho mayor.


Quinto: El régimen iraní se equivocó y fue injusto al adoptar el principio de «exportar la revolución del rechazamiento [rafidismo]» en lugar de purificar la doctrina imamita de los efectos nocivos del maligno rechazamiento [rafidismo].


El régimen iraní erró al ponerse del lado de un régimen laico criminal y contribuir a la matanza de cientos de miles de musulmanes sirios, además de a la destrucción total de Siria.


¡No hay excusa aceptable para ello ante Allah Todopoderoso!


Aquellos que defienden el verdadero chiismo, o a los Ahl al-Bayt, se convierten a los ojos de los sunníes en defensores del criminal régimen iraní.


Sexto: En estas condiciones anómalas, la defensa de cualquier Sahabi [a sus ojos] se convierte en loable para fastidiar la tendencia rafidista imperante hoy en día.


En esta dirección se inscribe la serie «Muawiya», que perpetúa la enemistad entre sunníes y chiíes.


Como si (Ahl al-Bayt) fuera la parte de los rafidis.


Como si (los Compañeros) fueran la parte de los sunníes.


El Imam Ali ibn Abi Talib, la paz sea con él, es el Imam de la justicia y la verdad, según la gente de la Sunnah y la Jama'ah.


Muawiya bin Abi Sufyan es un ṭalīq (un emancipado) hijo de una ṭalīq. (2)


Es el Imam de los tiranos y los déspotas, y el fundador de la monarquía anómala.


Este es su estatus religioso, según los eruditos de Ahl al-Sunnah.


En cuanto a su heroísmo, sus conquistas, su supuesta compasión y su supuesta generosidad, todo ello son manifestaciones de la realeza mundana, o las razones de su perpetuación.


No he hablado de la serie -como podéis ver- porque Muawiyah, su padre, su madre y su cachorro Yazid ¡no merecen que les dedique ni una hora de mi tiempo!


Allah Todopoderoso sabe más.


Alabado sea Allah en toda condición.


Traducido del árabe, de la publicación de 3 de marzo de 2025 del sitio FB de:

al-Sayyid al-'Allamah al-Sharif Dr. 'Adab b. Mahmud al-Hamsh al-Husayni al-Ridhwi


(Vínculo original: https://www.facebook.com/profile.php?id=100068057738279)


NOTAS AL TEXTO:


(1) Nasibismo es hostilidad, aversión o desprecio hacia ‘Ali (que Allah esté complacido con él) y Ahlul Bait (la familia del Profeta, la bendición y paz de Allah sean sobre ellos). Hay nasibismo abierto y nasibismo sutil.

(2) Un ṭalīq es un liberto o emancipado, de aquellos que se opusieron al Profeta Muhammad (saaws) pero que tras la conquista de la Meca recibieron perdón y permiso para seguir con sus propiedades, y que se convirtieron al Islam después de la conquista.