Salatul fatih

Salatul fatih
Oh Allah bendice a nuestro Maestro Muḥammad, el que abre lo que está cerrado y sella lo que le ha precedido, aquel que hace triunfar a la Verdad por la Verdad, el guía hacia el camino recto, y a su familia, conforme a lo que merece su categoría y su inmenso alcance

miércoles, 5 de agosto de 2026

Sorpresas en nuestra historia y nuestra cultura de los hadices

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo

 


Sorpresas en nuestra historia y nuestra cultura de los hadices: contra el fanatismo

No comparto la tesis del autor sobre la conveniencia de dejar de lado determinados hadices relativos a las virtudes. Sin embargo, esa tesis fue materia de otro artículo suyo y en éste, más bien, el autor a propósito de dicha tesis da a conocer algunos aspectos sorprendentes de nuestra historia inicial islámica y de la cultura de hadices que se ha generado en la tradición. Hay así numerosas observaciones históricas y metodológicas poco conocidas, así como datos que invitan a revisar muchas ideas preconcebidas que damos por sentadas.

Debemos entonces comprender la complejidad de nuestra tradición, escapar de las visiones unilaterales y combatir el fanatismo, las actitudes irracionales y favorecer una relación más madura, equilibrada y razonable con nuestra historia, nuestra cultura de los hadices y la diversidad existente dentro de la Ummah.

El autor, uno de los más destacados especialistas en las ciencias del hadiz, experto además en varias otras ciencias islámicas, y profundo conocedor de los textos no solo sunníes sino también de las otras escuelas del Islam, sostiene aquí un intenso intercambio y debate con otro especialista del hadiz.

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Cuestiones de hadiz:
¿Es obligatorio adoptar los hadices sobre las virtudes (faāʾil)?

En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso.

«Los primeros precursores entre los emigrantes (al-Muhājirūn) y los auxiliares (al-Anṣār), así como quienes los siguieron con excelencia: Allah está complacido con ellos y ellos están complacidos con Él». (Sagrado Corán. Surah at Tawbah; 9:100)

Dicho esto:

Siempre he considerado, y sigo considerando, que una de las mayores desgracias de la comunidad islámica, y una de las que más ha afectado a la conciencia colectiva de los musulmanes, son los libros de transmisión de hadices.

Sí, los libros de transmisión de hadices, en los que los partidarios de las pasiones sectarias encuentran más de lo que necesitan para justificar sus inclinaciones y sus innovaciones religiosas.

Ni siquiera excluyo las colecciones auténticas de Ahl al-Sunna —los Ṣaī de al-Bujārī, Muslim, Ibn Juzaimah e Ibn ibbān—, obras que contienen lo más auténtico que se ha atribuido al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él y con su familia, respecto de sus cualidades personales, sus virtudes, sus méritos, sus palabras, sus actos y sus aprobaciones.

No tengo duda de que estas son las mejores colecciones de narraciones para todos los musulmanes, tanto sunníes como chiíes e ibadíes.

En una de mis publicaciones propuse dejar de lado los hadices sobre las virtudes de determinadas personas dentro de la cultura musulmana contemporánea, aplicando el principio jurídico de que «evitar los perjuicios tiene prioridad sobre procurar los beneficios».

El perjuicio, en este caso, consiste en el derramamiento de sangre de los musulmanes debido al fanatismo sectario construido sobre tales narraciones.

El beneficio consiste en exaltar y magnificar a quienes cada grupo considera dignos de veneración.

Por ello propuse limitarse a los textos generales del Corán sobre el mérito de los Compañeros, por ejemplo, para evitar intensificar los conflictos entre las propias escuelas sunníes, sin mencionar ya las luchas sangrientas entre los sunníes y otros grupos.

Entonces nuestro maestro, el erudito especialista en hadiz, el doctor Mahmūd Saʿīd Muammad Mamdū, que Allah lo preserve y le conceda bienestar, escribió una extensa publicación titulada:

«Los hadices sobre las virtudes... y las normas jurídicas».

En ella se dedicó a refutar lo que yo había escrito, considerando que evitar recurrir a los hadices sobre las virtudes de determinadas personas equivalía a la palabra de Allah:

«¿Acaso creéis en una parte del Libro y rechazáis otra?».

Presentaré algunos de sus argumentos y los discutiré, no como una respuesta contra él ni con el deseo de corregir algunas de sus ideas —pues él nunca se retracta de nada que haya dicho, porque considera que ello disminuiría su prestigio científico y social—.

Más de una vez me dijo:

«Shéij ʿAdāb, ¿acaso ignoro que en los dos Ṣaī hay hadices débiles y rechazables? Pero si empezamos a debilitar hadices de los dos Ṣaī, ¿qué haremos entonces con los hadices del Musnad de Zayd y con las compilaciones de Ahl al-Bayt?».

Es decir: sus cadenas de transmisión son tan débiles que ni siquiera alcanzan el nivel de las narraciones aisladas del Muʿjam al-Ṣaghīr de al-abarānī.

Nuestro estimado maestro dijo:

«6. Los hadices sobre las virtudes no son simples relatos de méritos; esa es una comprensión superficial. En realidad contienen normas jurídicas y características particulares; esa es la comprensión correcta de ellos.

¿Y quién puede suspender la aplicación de las normas jurídicas contenidas en los hadices sobre las virtudes?

¿Acaso ha descendido revelación después del Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones sean con él y con su familia? ¿O se trata simplemente del parloteo de un extraviado?».

Dice el humilde ʿAdāb:

Observa, querido lector, las palabras del shéij Mamūd: confusas, equívocas y despectivas hacia mi humilde persona («el parloteo de un extraviado»).

Respondo:

Nosotros no afirmamos que exista revelación después del Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones sean con él y con su familia, y nos refugiamos en Allah de la idea de dejar de lado o ignorar cualquier hadiz auténtico que contenga una creencia secundaria o una norma jurídica.

Eso no lo sostiene ni ʿAdāb ni quienes tienen mucho menos conocimiento que él.

Sin embargo, mi postura parte de dos fundamentos.

El primero es la palabra del Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones sean con él y con su familia:

«Basta como pecado para una persona narrar todo cuanto oye».

Lo recoge Muslim en la introducción de su Ṣaī, en el capítulo «La prohibición de narrar todo lo que uno oye» (n.º 5).

¿Acaso las narraciones de hadices están exentas de esta advertencia?

El segundo fundamento es la enseñanza de dos nobles Compañeros, a quienes el shéij Mamūd ama y venera.

Nuestro señor, el Imam ʿAlī, la paz sea con él, dijo:

«Hablad a la gente de aquello que puedan comprender. ¿Acaso queréis que desmientan a Allah y a Su Mensajero?».

Lo transmite al-Bujārī en el Libro del conocimiento, capítulo «Quien reserva ciertos conocimientos para algunas personas por temor a que otros no los comprendan» (n.º 127).

Y nuestro señor ʿAbd Allāh ibn Masʿūd, que Allah esté complacido con él, dijo:

«Siempre que hables a una gente de algo que su entendimiento no pueda abarcar, ello será motivo de prueba para algunos de ellos».

Lo recoge Muslim en la introducción de su Ṣaī.

Nuestro shéij Mamūd sabe demasiado bien para ignorar que los sunníes —quienes él mismo afirma representar— prohibieron transmitir los hadices que relatan los defectos de algunos Compañeros e hicieron de sus principios doctrinales:

«Abstenerse de hablar sobre las discordias y conflictos que ocurrieron entre los Compañeros».

Algunos de sus sabios incluso consideraron que transmitir un hadiz que censurara a cualquier Compañero, por grave que hubiera sido su conducta, era un indicio de zandaqa (herejía encubierta).

Tampoco ignora el shéij Mamūd que Mālik desaprobaba transmitir los hadices relativos a los atributos divinos, que son centenares.

Y tampoco ignora que todos los hadices sobre las virtudes del Imam ʿAlī estaban registrados en los cuadernos de al-Zuhrī y Mālik, pero ninguno de ellos transmitió un solo hadiz de ese conjunto, tal como afirma el gran hafiz Ibn ibbān y como muestran los hechos.

¿Acaso todos ellos son personas que «creyeron en una parte del Libro y rechazaron otra»?

¿Y son sus palabras, como las mías, «el parloteo de un extraviado»?

Nuestro shéij Mamūd dijo:

«Entre los hadices sobre las virtudes están:

"Tú ocupas respecto de mí el lugar que Hārūn ocupó respecto de Mūsā".

"Aquel de quien yo soy su mawlā, ʿAlī es también su mawlā".

"A ʿAmmār lo matará el grupo rebelde; él los llama al Paraíso y ellos lo llaman al Fuego".

"Dejo entre vosotros las dos cargas preciosas (al-thaqalayn)".

Así como las virtudes de los Anṣār, de los dos Santuarios, la multiplicación de las recompensas, el viaje religioso hacia ellos y muchas otras».

Dice el humilde ʿAdāb:

Al igual que mi maestro Mamūd, creo en la autenticidad de todos los hadices que él ha citado en ese párrafo.

Hadices que expresan una sensibilidad próxima [en ese aspecto] a la del chiismo, tal como ocurre también conmigo. [Nota: en ese aspecto de la primacía del Imam ´Alí en particular, ya que el autor como se observa del texto no es chií]

Sin embargo, todos los Compañeros, excepto los Banū Hāshim y otros cinco nobles Compañeros, no solo dejaron de transmitirlos, sino que se apartaron completamente de ellos. Entre esos Compañeros estaban quienes los sunníes consideran los mejores de todos: Abū Bakr, ʿUmar y ʿUthmān.

Con el paso del tiempo, todo el madhhab sunní se edificó sobre el alejamiento respecto de Ahl al-Bayt, negándoles sus derechos económicos y atreviéndose incluso a encarcelarlos, perseguirlos y matarlos cuando reclamaban lo que consideraban sus derechos.

Esta inmensa escuela —mil quinientos millones de musulmanes— jamás aceptará que Ahl al-Bayt posean una distinción especial respecto del resto de la creación y seguirá combatiéndolos y oprimiéndolos cada vez que reclamen un derecho.

Tras el éxito de la revolución siria y el alzamiento de la bandera omeya, la tendencia naṣibí se fortaleció. Llegó a ser tan habitual menospreciar públicamente a Ahl al-Bayt y rebajar la posición del Imam ʿAlī como beber un vaso de agua fría.

Y hablar de las virtudes de Ahl al-Bayt pasó a interpretarse como un apoyo a los rāfiíes, de quienes nuestro shéij Mamūd dice que no deben ser objeto de campañas de desprestigio porque aman y apoyan a Ahl al-Bayt.

Mientras tanto, hace la vista gorda ante los diversos crímenes cometidos por los más miserables de entre ellos en Siria y en otros lugares. ¡Que sobre ellos recaigan la maldición de Allah, de los ángeles y de toda la humanidad!

Nuestro shéij Mamūd dijo:

«7. Estos hadices auténticos sobre las virtudes están relacionados con normas jurídicas, y sobre ellos se han construido escuelas jurídicas. No está permitido apartarse de las normas derivadas de estas pruebas.

No nos importa que una persona las ignore, que una secta abandone su significado, que un grupo desconozca las vías de su autenticidad y hable con ignorancia, que un ignorante pretenda ser sabio, que un laicista solo crea en los textos como historia o los destruya, o que un coranista ciego y extraviado no sepa lo que dice. La verdad no se conoce por la opinión de una secta.

Nuestra posición es: "Di: Allah; luego déjalos entregados a sus discusiones y juegos".

¿Acaso vamos a abandonar la explicación profética por seguir una pasión, una secta o la ignorancia?

¡Gloria a Ti! Esto es una enorme calumnia».

Dice el humilde ʿAdāb:

Todo eso son generalizaciones, exageraciones y dramatizaciones que ni yo ni ningún sabio musulmán necesitamos.

¿Qué normas jurídicas concretas se derivan de muchos de los hadices sobre las virtudes?

¿Que ʿAlī es el mawlā de los creyentes?

Mil quinientos millones de sunníes te responderán que de ahí no se deriva ninguna norma jurídica; simplemente fue una forma de consolar al Imam ʿAlī después de que algunos criticaran ciertas de sus actuaciones.

¿Que ʿAlī ama a Allah y a Su Mensajero?

Ellos responden con las palabras de Allah:

«Los creyentes son los que más intensamente aman a Allah».

Y también:

«Allah traerá un pueblo al que Él amará y que lo amará».

¿Hablas de seguir a las dos cargas preciosas?

Debilitaron la versión «El Libro de Allah y mi familia (ʿitratī)» y adoptaron la versión «El Libro de Allah y mi Sunnah». Esa es la única que escriben en sus compilaciones y la única que enseñan en las escuelas.

La generación de los Compañeros —salvo unos pocos individuos— no prestó atención alguna a estos hadices, y la comunidad los siguió en ello.

Entonces, ¿dónde está esa legislación obligatoria que, según tú, contienen estos hadices? ¿Es aceptable acusar a los Compañeros y a toda la comunidad de haber ignorado normas legislativas establecidas por el Mensajero?

Nuestro shéij Mamūd dijo:

«8. La reforma de la comunidad no se consigue destruyendo sus fundamentos ni imponiendo restricciones a su Sunnah y a las normas jurídicas derivadas de ella».

Dice el humilde ʿAdāb:

Si los hadices sobre las virtudes del Imam ʿAlī y de Ahl al-Bayt forman parte de los fundamentos inmutables de la religión, como afirmas, entonces los primeros en destruirlos fueron los propios Compañeros, quienes se apartaron del Imam ʿAlī. Muchos de ellos llegaron incluso a odiarlo, y el más cercano a él, al-Zubayr, luchó contra él alegando que el Imam «había cambiado».

¡Shéij Mamūd!

Sería más apropiado para alguien que ya ha superado los ochenta años hablar de aquello que le sirva de salvación ante Allah.

Porque hoy la mayoría de los imames chiíes —zaydíes, duodecimanos e ismailíes, así como las ramas derivadas de ellos— solo sostienen posturas que desgarran a la comunidad, incrementan sus enfrentamientos y consolidan el sectarismo.

Y la mayoría de los dirigentes chiíes actuales y de sus seguidores albergan un profundo rencor y no vacilan en matar a un musulmán sunní ante la menor sospecha. Lo ocurrido en Siria no está lejos de vosotros: gobernaron, corrompieron y no respetaron ni pacto ni protección respecto de los musulmanes.

Yo, este humilde siervo, no estoy satisfecho con toda la historia del sunnismo, desde el día de la Saqīfah hasta nuestros días.

Sí, shéij.

Ni siquiera estoy satisfecho con los treinta años que suelen llamarse el Califato Rectamente Guiado.

Sin embargo, distingo entre los aspectos correctos, buenos y positivos de nuestra historia, las circunstancias de necesidad y los errores propios de los seres humanos.

La actitud de los chiíes actuales no es así.

En cualquier caso, considero al shéij Mamūd Saʿīd Mamdū uno de los grandes sabios vinculados a Ahl al-Bayt. Incluso creo que fue él quien me dio el sobrenombre de «Defensor de la Descendencia del Profeta» (Nāṣir al-ʿItrah).

Por ello le profeso respeto y consideración.

Y le ruego que invoque por mí para que pase del extravío al recto camino y a la guía.

Y Allah es Quien mejor sabe.

Alabado sea Allah en toda circunstancia.

Escrito por: ʿAllāmah al-Sharīf ´Adāb al-Hamsh al-Ḥusaynī, que Allah le proteja.

[Traducido con IA, a partir de su publicación en Facebook]



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