lunes, 7 de mayo de 2012

Versos en Su honor

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo



SOBREPASADO POR SU FAVOR



Amor es el lenguaje del olvido de la belleza del Infinito que se torna hacia el siervo sorprendido.

Locura es la andanza del mendigo que recorre mil mundos y permanece en la quietud de la flama del Principio.

Niñez es el candor de quien tierno y confiado descansa sin habla adquirida en Su abismal regazo.

Abrazo es la postración que se Le rinde, lúcida y telúrica, hincándose al piso, y arrastra y quema en su calor la lluvia entera de los seres vivos; vida en la muerte rediviva, continuidad en el aciago ocaso del Amado.

Y de amores, locuras, niños y abrazos es esta quieta joya de la inmersión en las Presencias, o la Contemplación primordial de las quintaesencias inmaculadas.

Al alba magnánima.

A la Hora señalada.

El Camino, el Camino.

Y de pronto, de súbito, ¡he allí que Está aquí!

“Desde lo pre-eterno y por todo lo eterno”.

“Eternidad, qué hermosa palabra”.

A los pies del inmenso Maestro, rostro al suelo, contrito.

Cual grano de polvo ciego, viejo y oscuro, inútil, perdido y con todo en el Continente del Hermoso Mensajero.

Sombra de un no-ser que come de la imposibilidad y que hasta la Nada final repudia en violento y ontológico rechazo.

Y con todo.

Y sin embargo.

La Generosidad del Señor es amplia: 

Dios es, superlativa y exponencialmente, sin medida, sin número … 

lo Más Grande. 






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