martes, 15 de noviembre de 2011

Volver al camino de la Shahadah

En el Nombre de  Dios,
el Misericordioso, el Compasivo

Sohbet de Sheij Abdul Kerim Effendi Hz.




Bismillahi Rahmani Rahim

Ash-hadu-an la ilaha illa Allah, wa ash-hadu-anna Muhammadun ‘abduhu wa rasuluhu. Esta frase es suficiente para colocar de vuelta a la humanidad entera en el camino principal, el camino recto, camino de seguridad, camino de paz. Tantos caminos. Sólo uno funciona. Los demás son caminos erróneos o caminos cortos. 124.000 profetas fueron enviados al mundo para enseñar este camino a la humanidad. Desde el comienzo de este dunya, desde que los hijos de Adám han vivido en él, hasta que Muhammad(saws), el último Profeta, fue enviado, Allah-swt- envió 124.000 profetas para reubicar a la gente en el camino que perdieron, del cual se desviaron.

A cada momento, de entre los hijos de Adám, cuando la gente caía en falta, cuando corrían tras sus egos y se alejaban de las órdenes de Allah, Él les recordaba mediante la llegada de un Profeta, otro Profeta para otra nación, otro para otra nación, otro grupo diferente de personas, otra tribu. Allah-swt- dice: “No hemos dejado ningún grupo de gente al que no le hayamos enviado algún Profeta.” A cada uno, a cada grupo de gente le fue enviado un Profeta, un recordador para mostrarles el camino.

Hoy en día las personas corren pensando que harán algo porque creen que el mundo les está ofreciendo algo. Todos corren sin parar por este dunya. Es el camino equivocado. 

Equivocado. No hay salida. Hay sólo un camino y los demás son caminos sin salida. Sin salida. Mejor regresas, volver al camino de la Shahada. Se supone que debes decir la Shahada a través de la lengua, debe ingresar al corazón y las órdenes que llegan con la Shahada deben entrar en tu vida, en nuestras vidas. De otra manera, sólo al decir la Shahada, allí queda, y sheytan engaña al hombre sacándolo nuevamente del camino.

Podrá haber seguridad al final, pero el hombre sufre grandemente en este dunya, sufrirá en la tumba, sufrirá en el Día del Juicio y sufrirá luego del Día del Juicio. Esto depende de lo que le ha sido dado durante este lapso de vida. ¿Cuál es la obligación que se te ha dado? Eso es lo que debes saber. ¿Habrás completado esa obligación cuando te estés yendo del mundo? Eso es lo que el hombre debe observar.

“¿Qué obligación? ¿No me ves trabajando todo el día? Eh, aun no estamos haciendo suficiente dinero para vivir.”

Y quejas a la mañana, al mediodía, a la noche. Huh, eso es señal suficiente que demuestra que te has salido de la línea. No estás en el camino principal porque la Shahada es suficiente para dar paz y felicidad a tu corazón, entonces la queja se aleja. No tendrás ninguna queja porque el valor de la Shahada es tan grande que será suficiente para ti. Sentado y pensando durante dos minutos, un minuto, haciendo adecuada Rabuta(conexión). La gente hace todas esas exageraciones: “Estoy haciendo Rabuta así y asá, como yogis, sentado como Boddhis, Buddhas.” Siéntate. Aléjate de la gente. Conéctate con tu Señor y reflexiona un poco. Di: “¿Por qué estoy aquí? ¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué he sido creado?”. Si le preguntas a un asno para qué ha sido creado, el asno sabe. Te dirá: “He sido creado para el servicio del hombre.” Si le preguntas a un gato, lo sabe. Si le preguntas al perro, lo sabe. Todos los animales lo saben.

El hombre no lo sabe. El hombre piensa que irá a trabajar, ganar, comer, beber y “disfrutar de mí mismo”. Otra gran enfermedad del siglo 21: el disfrute. Todos corren para disfrutar. Esa es la razón de que todos sean infelices. Todo el que esté corriendo tras eso diciendo “voy a gozar de mi vida”, no va a conseguir felicidad. Es imposible porque no has sido creado para sentarte y gozar en el tiempo que se te ha dado. Has sido creado para estar al servicio de Allah-swt- y para estar haciendo el trabajo de este dunya que se te ha puesto sobre los hombros. Entonces no tendrás tiempo para quejarte. Apreciarás todo lo que te llegue. Comprenderás el valor que Allah-swt- te ha dado. Comprenderás, cuando mires a los animales, comprenderás, sabrás, diciendo: “Podría haber sido diferente. Tal vez habría sido yo el asno, y el asno podría haber estado en mi lugar.” Si.

¿Esto no es suficiente para decir “Alhamdulillah ya Rabbi, gracias”?

¡Gracias! Y si quieres completar ese “gracias”, levántate a medianoche, después de medianoche, durante cinco minutos. Hoy en día todos dicen: “Estoy ocupado”. ¿Ocupado haciendo qué cosa? Volviéndote esclavo de este mundo, permaneciendo bajo la esclavitud de este mundo y bajo la autoridad de sheytan. Sheytan pone la cadena alrededor del cuello diciendo: “Tu eres el esclavo de este dunya, pero en realidad estás bajo mi autoridad.” Si quieres cortar la cadena, entonces tienes que levantarte diciendo: “¡Ya Rabbi! Soy un siervo débil. Tú me has creado y yo te estoy pidiendo. Ayúdame.” Observa cuanto te llegará y cuán rápido te alcanzará. Inténtalo. Es gratis. Nadie te va a obligar poniéndote un arma o una cadena alrededor del cuello. Sin embargo, la cadena ya está en el cuello. Sheytan la sostiene. ¡Rompe la cadena y levántate! Pon tu frente en saydah(postración) cuando todos duerman. Di: “Sólo soy un siervo débil.” Nada más. No tienes que hacer nada. Observa cuán rápido te llega el auxilio.

Pero no lo estás haciendo. No digas “lo hago”. No lo haces. Si lo haces entonces la queja se aleja. La felicidad llega a tu corazón. No importa qué dificultades llegan a tu vida. Esos cinco minutos le dan suficiente gozo a tu corazón como para mover el mundo entero. Ese momento Allah te envía algo especial para ese día y te levantarás diciendo: “Oh, hoy algo es diferente. No acepto frente a mí ninguna dificultad.”

Por lo tanto, todo eso nos está sucediendo porque decimos la Shahada a través de la lengua, pero la Shahada no ha llegado a nuestro corazón. Cuando la Shahada no llega a lo profundo del corazón es como el agua que no llega a esa semilla, y la semilla está afuera. No la has plantado en el interior. Primero debes plantarla y luego debes regarla continuamente y observar cuan rápidamente se abre la semilla, y encontrarás que “si, ¿para qué soy bueno? ¿Para qué me ha creado Allah?”

Hay tantas clases de semillas. En cuanto las pones en el suelo, cuando se abren, es el momento en el que comprendes para qué es buena esa semilla, qué te da, qué le da al hombre. El hombre es similar. Allah-swt- ha puesto esa semilla. Nos corresponde ahora a nosotros regarla continuamente, que crezca y que se vuelva buena sierva de nuestro Señor, Allah-swt-.

Si estás buscando el disfrute en este mundo, entonces estás en el lugar equivocado. Este no es un lugar para el disfrute. Este es un lugar para que el hombre se convierta en un siervo real de su Señor, haciendo el trabajo de este mundo para mantener su vida y continuamente ser siervo de su Señor. El disfrute es en el Más allá. Aquellos que pasen la prueba entrarán en un lugar de disfrute. El lugar para el disfrute es el Paraíso, no el dunya.

“Eh, lo estamos buscando en dunya, estamos corriendo y no lo estamos encontrando. Por lo tanto, iremos aquí y allí y disfrutaremos de nosotros mismos.”

Cuanto más corres, más te alejas del Paraíso. Luego, como dije antes, caes en problemas. Ya estás en problemas en dunya. Sin paz. Es imposible para ti encontrar paz. No importa qué eres: pobre, rico, presidente o rey. Sin paz. Y si corres más hacia este dunya, te meterás en más problemas cuando entres al mundo de Beka, el mundo de la tumba. Entonces ya no tendrás más libre voluntad. Ya no podrás escapar. Los ángeles dirán: “Oh, has vivido tantos años en este mundo, ¿y has venido aquí sin la identificación que dice que eres siervo de Allah? Ahora te enseñaremos cómo ser siervo de Allah.”

El hombre no debería caer en ese problema. Ese es un gran problema. Gran problema significa que allí hay una gran maldición. Hoy estamos sobre la superficie del suelo. No sabemos qué sucederá mañana. Tanta gente anoche ha planeado levantarse esta mañana. Pero no lo hicieron. No lo hicieron. Tanta gente se ha levantado esta mañana y están planeando para esta noche, pero no lo harán. Eso puede ser para nosotros, y todos los días también está sucediendo en nuestra comunidad. No somos conscientes de esto, pero sucede. 

Le sucede a alguien en algún lado de alguna manera, pero estamos tan desconectados los unos de los otros. No sabemos nada acerca de nosotros mismos y nada de aquellos que están sentados al lado nuestro.

¿De esa manera tienen que vivir los Musulmanes? ¡No! El Sagrado Profeta(saws) nos dice: 

“La Nación, esta Ummah, es como un cuerpo. Cuando una parte de esa cuerpo es dañada, todo el cuerpo siente dolor.” Si, se supone que tiene que ser así. Cuando un creyente es dañado, cuando un creyente está en problemas, todo el cuerpo debe sentir ese dolor. Estamos muy lejos de eso. La gente de hoy en día, los Musulmanes de hoy en día, han perdido ese sentimiento. Lo perdieron porque perdieron el camino principal, y todos están ocupados en “dunya, dunya, dunya.” Nada más.

Por lo que, insha’Allah, le pedimos a nuestro Señor que nos haga regresar nuevamente al camino principal. Amin.

Wa min Allah Tawfiq.


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