lunes, 19 de noviembre de 2012

Palestina

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo


Pero pronto será revertido, insha'Allah.  No por un estado nacionalista palestino, sino por el Califato restaurado de la Ummah del Islam.


Aclaraciones previas de interés:

No compartimos ninguna ideología de izquierda, ni de derecha.  Adherimos a la enseñanza islámica del Califato y a la práctica de nuestros sabios y rectos ancestros que a lo largo de los siglos promovieron el desarrollo social y el bienestar espiritual de las comunidades diversas que convivieron en las Tierras del Islam de la mano de califas, sultanes, la nobleza de la casa real y la dignidad y cualificación en la administración pública y los oficios, algo desastrosamente dejado a un lado por todo tipo de sistema denominado democrático.

No compartimos ningún odio o supremacismo racial de ninguna clase.  Promovemos la paz.  La Orden Divina para los seres humanos es vivir en paz, con respeto a las diferencias entre las comunidades humanas.  Rechazamos toda tiranía.

En relación al contenido del siguiente artículo, valga aclarar que tampoco compartimos una descalificación moral a la religión mosaica como tal.  

En cuanto al desarrollo de las tendencias de siglos posteriores de la religión judaica (posteriores a Moisés y en particular posteriores a Jesús, la paz sea con ambos) hay sin duda notorios lazos, a veces en mayor o menor medida, según las vertientes que se analice, entre el sentir y la doctrina religiosas y su conexión con componentes ideológicos y estrategias dañinas como el sionismo.  Pero incluso en lo que se da en llamar judaísmo de hoy en día (algo distinto a las revelaciones originales de Moisés) podemos sin duda señalar excepciones a la vinculación del sionismo o su supremacismo y la religiosidad.  No obstante ello, esa conexión de largo linaje, allí donde la hay, adquiere una relevancia especial para el mundo de hoy. 

En otro orden de cosas, no se olvide que durante el período en que en el mundo islámico se mantuvo la obediencia a la Ley Islámica, a diferencia de lo ocurrido con los recurrentes progromos cristianos en Occidentes, se ha mantenido el respeto y la paz a los judíos. 

Aclarado lo anterior, no podemos callar de ninguna manera ante la tiranía que el Estado ilegítimo de Israel practica sistemáticamente sobre nuestros hermanos palestinos.

Y no podemos callar ante la amenaza al mundo constituido por el sionismo.

Una muestra de las palabras y enseñanzas de Maulana Shaykh Nazim en relación a Palestina, Israel, el sionismo y la tiranía contra nuestros hermanos, pueden accederse por el interesado aquí:

MAULANA SHAYKH NAZIM AL HAQQANI ON SALAHUDDIN'S JIHAD, ISLAM, ISRAEL, PALESTINE AND JERUSALEM




SHAYKH ABDUL KERIM KIBRISI ON THE RULING SYSTEM OF ISLAM: CALIPHATE, DEMOCRACY, AL-AZHAR, MIDDLE EAST AND ISRAEL




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A continuación, un conjunto de fragmentos seleccionados de la entrevista a Gilad Atzmon traducida al español bajo el título de: ‘Israel y el sionismo.  Un proyecto único en la historia’. 

Los subtítulos a lo largo de los fragmentos de la entrevista corresponden a nuestro blog.



Gilad Atzmon es un hombre extraordinariamente encantador. Los críticos musicales a menudo lo describen como uno de los mejores saxofonistas de jazz contemporáneo. Pero Atzmon es algo más que un consumado músico: aquellos que siguen los acontecimientos del Oriente Medio lo consideran como una de las voces de mayor credibilidad entre los adversarios de Israel. En la última década ha puesto en evidencia y denunciado las bárbaras políticas israelíes. Justo antes de embarcarse junto con su banda Orient House Ensemble en una gira europea de primavera denominada "La marea ha cambiado" (“The tide has changed”), mantuvo esta charla con Silvia Cattori.

(…)

ISRAEL NO ES UN ESTADO COLONIALISTA
Gilad Atzmon: Le diré algo sobre lo que realmente pienso escribir. Durante muchos años nuestros llamados "analistas políticos" se han venido refiriendo a Israel en términos de "Estado colonial" y al sionismo como un "proyecto colonial". Ahora bien, ¿qué tipo de colonialismo es ese? ¿Se trata de una comparación exacta?

Porque si Israel es un "Estado colonial", entonces ¿cuál es exactamente su "madre patria"? En la época del colonialismo francés y británico los Estados coloniales mantenían un lazo muy evidente con su "madre patria". En ciertos casos, a lo largo de la historia el Estado colonial se separó de su madre patria. Se trata de un fenómeno notable del cual el motín del té de Boston(4) es un buen ejemplo. Sin embargo, que sepamos, no existe una "madre patria judía" intrínsecamente vinculada al supuesto “Estado colonial judío".
El "pueblo judío" está asociado mayoritariamente al "Estado judío", y sin embargo el "pueblo judío" no es exactamente una entidad “material” soberana autónoma. Por otra parte, los judíos hebreos nativos de Israel no están conectados cultural o emocionalmente con ninguna madre patria salvo con su propio Estado.

Silvia Cattori: Sin embargo, para algunos de los más firmes defensores de los derechos de los palestinos, como Ilan Pappe, Israel es un Estado colonial. Han utilizado ese argumento para impugnar las políticas israelíes.

Gilad Atzmon: Me temo que la mayoría de los activistas y académicos no pueden decir toda la verdad sobre este delicado asunto. Probablemente nadie puede sobrevivir diciendo la verdad. De hecho, todos los días la policía del pensamiento nos está aterrorizando de diferentes maneras. Estoy convencido de que la mayoría de los académicos que insisten en llamar a Israel "Estado colonial" son plenamente conscientes de los problemas que conlleva el "paradigma colonial". Forzosamente han de ser conscientes de la singularidad del proyecto sionista.

Es cierto que el sionismo manifiesta algunos síntomas que son sinónimos de colonialismo, pero no basta con eso. El sionismo es fundamentalmente un proyecto de “retorno al hogar” de orientación racial impulsado por entusiasmos espirituales que son en realidad fantasmagóricos. Carece intrínsecamente de muchos elementos "necesarios" que damos por supuestos en el colonialismo, y no puede ser definido en términos exclusivamente materialistas.
(...)

Me parece que "la izquierda" nos engaña a nosotros y a sí misma al presentar al sionismo exclusivamente como un proyecto colonial. A la "izquierda" le gusta el paradigma colonial porque con él el sionismo se sitúa lindamente dentro de su ideología. También nos induce a creer que el modelo político colonial/postcolonial ofrece respuestas e incluso soluciones operativas; siguiendo el modelo colonial, primero equipararnos a Israel con Sudáfrica y luego aplicamos una estrategia anticolonial como la BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones).

Sin embargo, aunque yo apoyo plenamente todas esas acciones, tengo la impresión de que en algunos aspectos no son en absoluto eficaces. De hecho, la campaña BDS no ha conducido a ningún cambio metamórfico de la sociedad israelí. Como mucho, ha hecho que aumente la radicalización de la derecha israelí. ¿Por qué la BDS no ha funcionado todavía? La respuesta es simple: porque Israel no es en absoluto una entidad totalmente colonial –tal y como entendemos ese término históricamente-, y es necesario comprender que su poder y sus relaciones con Occidente son mantenidas por los grupos de presión más poderosos que existen en el mundo.

Así pues, si la izquierda desea parar a Israel de veras, entonces debe cuestionar abiertamente la noción de “Poder judío” y su papel dentro de la política y los medios de comunicación de Occidente. Pero, ¿es capaz la izquierda de hacer eso? No estoy tan seguro.

Prosigamos con la comparación entre Israel y el modelo colonial. Israel es también muy diferente, por ejemplo, con respecto a Estados coloniales como Sudáfrica porque Israel aplica tácticas genocidas. Sudáfrica fue realmente brutal, pero se abstuvo de lanzar fósforo blanco sobre su población indígena. Sudáfrica era un Estado de colonos que explotaba a su población indígena, pero quería mantenerla con vida y oprimida. El Estado judío, por el contrario, preferiría despertarse una mañana y descubrir que todos los palestinos han desaparecido, pues a Israel lo anima una ideología talmúdica racista. Para aquellos que aún no se hayan dado cuenta, el sionismo, que se presentó inicialmente como un proyecto laico, fue en realidad un burdo intento de transformar la Biblia en un registro de propiedad y una tentativa de convertir a Dios en un torvo agente inmobiliario.

Es necesario comprender que el sionismo sigue un modo de funcionamiento completamente diferente al de cualquier Estado colonial y que el paradigma colonial es simplemente incapaz de abordar satisfactoriamente ese aspecto.

Gilad Atzmon: (...) Mi enfoque es totalmente diferente, porque yo diría que Israel y el sionismo son un proyecto único en la historia y porque la relación entre Israel y el funcionamiento de los lobbies judíos en Occidente es también algo totalmente único en la historia. Me atrevería incluso a ir más lejos y decir que mientras que los palestinos están de hecho en la vanguardia de una batalla por la humanidad, lo cierto es que todos somos víctimas de la política sionista mundial. Según mi modelo, la contracción del crédito es en realidad un golpe sionista. La guerra de Irak es una guerra sionista. Yo sostendría enérgicamente que el sionismo hace mucho tiempo que se ha desplazado de la narrativa de la “tierra prometida” a la pesadilla del “planeta prometido”. También sostengo que será imposible lograr la paz en el mundo a menos que confrontemos el verdadero significado de la ideología judía contemporánea.

Curiosamente, muchos de los que apoyan con entusiasmo el "paradigma colonial" fueron también muy rápidos en denunciar la obra de John Mearsheimer y Stephen Walt sobre el lobby israelí(5). Si Mearsheimer y Walt están en lo cierto, y creo que lo están, entonces es al poder judío a lo que debemos enfrentarnos.

Y precisamente para impedirnos hacer eso es para lo que están la “izquierda judía” y la intelectualidad judía.
(…)

ANTISEMITISMO

Silvia Cattori: ¿Qué respuesta tiene para los que afirman que sus posiciones políticas son, por así decirlo, "extremistas "?

Gilad Atzmon: En realidad no sé lo que significa "extremista". Durante años me he enfrentado a infinidad de intentos por silenciarme, pero todos resultaron contraproducentes porque las medidas represivas tomadas contra mí lo único que consiguieron fue inducir a mucha más gente a leer mis escritos y animar a más personas a pensar por sí mismas. Los sionistas y los judíos antisionistas me han acusado de racista y antisemita pero, para su gran sonrojo, jamás se ha encontrado en mis numerosos escritos ni un solo argumento racista o antisemita. Al contrario, en el centro mismo de mi crítica a la política de identidad judía y a la ideología judía subyace una actitud antirracista. Hace ya diez años que escribo y durante todo este tiempo he mantenido en mi sitio web una nota que dice: "Si encuentra usted en mis escritos algo que sea racista o antisemita, hágamelo saber. Pediré disculpas y lo retiraré inmediatamente". Jamás nadie me ha hecho la más mínima reclamación.

Como ya dije antes, yo distingo entre judíos (el pueblo), judaísmo (la religión) y judeidad (la ideología). Estoy en contra de la ideología judía, no contra el pueblo judío o el judaísmo. Si esto me convierte en un "extremista", entonces voy a tener que vivir con ello.

Silvia Cattori: Su voz ayuda a las personas a comprender lo que significa verdaderamente Israel. En general, abordar esa cuestión no suele ser fácil. Sin embargo, ¿los periodistas no deberían asumir mayor responsabilidad para exponer los juegos de poder que asolan el Oriente Medio? ¿Cuál ha sido a este respecto la responsabilidad de los medios de comunicación occidentales?

Gilad Atzmon: Voy a ser muy honesto con usted: los medios de comunicación occidentales han fracasado estrepitosamente. Los medios de comunicación occidentales nos han traicionado. No han conseguido entender que Palestina no está tan lejos de nuestro "paraíso occidental". Los medios de comunicación no han sido capaces de ver que todos somos palestinos: los palestinos están en la vanguardia de la batalla contra el mal, pero el resto de nosotros estamos librando exactamente el mismo combate, y todos tenemos enfrente al mismo enemigo. Lo que sucedió en Estados Unidos con la crisis crediticia y se convirtió luego en crisis económica es el resultado directo de la política sionista mundial.

Estados Unidos invierte el dinero de sus contribuyentes en mantener al Estado judío y ha lanzado a su pueblo a una guerra para "salvar a Israel". Como consecuencia de ello todos nosotros estamos inmersos en un desastre financiero y, mientras charlamos ahora mismo, las masas árabes se están alzando: exigen su liberación y el fin inmediato de la dominación sio-política. Lo que se está viendo ahora en Egipto, Libia, Bahrein y Yemen está ocurriendo para prepararnos a todos nosotros, y es posible que pronto veamos suceder lo mismo en Berlín, París, Londres, Madrid, Barcelona y Nueva York, porque todos nos enfrentamos al mismo enemigo.

SIONISMO MUNDIAL E ISLAMOFOBIA

Silvia Cattori: Me pregunto si sus lectores comprenden a qué se refiere cuando habla usted de sionismo y de sionismo mundial.

Gilad Atzmon: Ese es un asunto crucial. Tal vez le resulte difícil de creer, pero ni siquiera los israelíes comprenden lo que significa el sionismo. El sionismo es la creencia de que los judíos (como cualquier otro pueblo) deberían poder celebrar su derecho a una patria nacional, y esta patria es Sión (Palestina). Aunque esa idea parece casi inocente, está enredada con cuestiones éticas muy problemáticas, porque el sionismo se ha transformado en una realidad política en la forma de un Estado judío construido íntegramente a expensas del étnicamente purificado y oprimido pueblo palestino. Por otra parte, a lo largo de los años el Estado judío ha estado utilizando en nuestras capitales occidentales algunos grupos de presión y think tanks muy poderosos, y estos organismos promueven intereses sionistas globales tales como la confrontación permanente con el Islam y con el mundo musulmán.

Aunque el sionismo se presentó inicialmente como una promesa para redimir a todos los judíos de la diáspora mediante la colonización de la llamada "tierra prometida", en las últimas tres décadas el sionismo ha cambiado sus objetivos en algunos aspectos. En realidad el Estado judío prefiere que algunos judíos de la diáspora permanezcan exactamente donde están para que puedan presionar a sus respectivos gobiernos por el bien de lo que ellos interpretan como intereses judíos.

El papel de lobbies judíos como el AIPAC, J-street (EEUU) o los Amigos Conservadores de Israel (Conservative Friends Of Israel, Reino Unido), es mucho más ventajoso para Israel de lo que podría ser cualquier nueva oleada de emigración judía a Palestina. Esta transformación del pensamiento sionista marca un cambio desde lo local a lo global en virtud del cual el sionismo ya no debería ser percibido únicamente como la demanda de un hogar judío en la "tierra prometida", sino más bien como una operación global en busca de un refugio seguro para los judíos en el contexto del "planeta prometido".

Los israelíes y sus aliados saben muy bien por qué promueven la islamofobia. Pero, ¿qué es la islamofobia? ¿A qué y a quién sirve? Sirve a los intereses capitalistas siocéntricos. La islamofobia es el verdadero rostro de la Hasbara (propaganda israelí). Su función es garantizar que la “guerra de supervivencia" de Israel sea en realidad la guerra de Occidente.

Esto es obviamente engañoso, y por el bien de los intereses occidentales lo correcto sería darle inmediatamente la espalda a Israel.

Silvia Cattori: ¿Cuando vio usted surgir la islamofobia y cuál fue la causa?

Gilad Atzmon: Buena pregunta. Históricamente, probablemente surgió por primera vez en los años setenta, poco después de la crisis energética. Creo que en 1973 ya podríamos detectar los primeros signos de la moderna antipatía política e institucional cuando el público occidental comenzó a percatarse del papel estratégico de Oriente Medio. El cambio hacia una "cultura popular antimusulmana" fue acelerado por el éxito de los “Versos Satánicos” de Salman Rushdie, y yo diría que para el 11S del 2001 el público occidental ya estaba listo para un estallido de "furia antimusulmana". Nunca olvidaré a Ehud Barak, a quien entrevistaron ese día, excretando bilis y acusaciones islamófobas en todos los medios de comunicación occidentales. Para los agitadores de la Hasbara israelí el 11S constituyó la prueba del "ethos común" compartido por Israel y los goyim (no judíos) occidentales.

Me gustaría profundizar más en su pregunta sobre la islamofobia. Me di cuenta hace algún tiempo de que el grado de aceptación general de ciertas minorías siempre se puede medir tomando como referencia la popularidad o impopularidad de sus "auto-odiadores" (“Self-haters”)(10). La creciente popularidad de los musulmanes "auto-odiadores" en el período 1970-90 pudo haber sido el síntoma de que una oleada de sentimientos antiislamistas avanzaba hacia nuestras costas. Del mismo modo, la animadversión de la última década con respecto al judío "auto-odiador" confirmaba el éxito y la influencia de los lobbies judíos sobre los medios de comunicación y la política. Deduzco que el aumento de mi popularidad indica ciertamente que la marea ha cambiado. Podemos anticipar firmemente una marejada de resentimiento contra Israel.


NOTAS

[1] Gilad Atzmon nació en Israel en 1963. Actualmente vive en Londres. Su página web es: http://www.gilad.co.uk/
[4] El Motín del té de Boston (Boston Tea Party) es el nombre que recibe la revuelta política contra el Parlamento británico que tuvo lugar en Boston en 1773. La Ley del Té (Tea Act) promulgada por el gobierno británico autorizaba a la British East India Company a vender té a las colonias sin pagar impuestos, lo que desató la cólera de los colonos estadounidenses. Los bostonianos abordaron los barcos anclados en el puerto y arrojaron al mar las cajas de té que almacenaban. Esta revuelta de gran contenido simbólico fue el preludio de la Guerra de la Independencia.
[5] Autores del libro The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy (2007), estudio académico sobre la influencia de los lobbies sionistas sobre la política exterior estadounidense. La tesis central del libro, que desató ampollas y acusaciones de antisemitismo contra sus autores, es que los grupos de presión sionistas determinan la política exterior estadounidense de forma perjudicial tanto para los intereses estratégicos estadounidenses como, a la larga, de los intereses israelíes.
[10] El término "Self-hating Jew” (judío que se odia a sí mismo) ha sido y es ampliamente utilizado para estigmatizar a los judíos contrarios a las políticas israelíes. Encierra una connotación negativa que sugiere incluso la existencia de inclinaciones "antisemitas" en las personas contra las que se emplea.



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