jueves, 15 de diciembre de 2011

Hostilidad contra los Awliya


En el Nombre de Dios,
el Misericordioso, el Compasivo




Sohbet dado por Sheykh Abdul Kerim el-Hakkani el-Kibrisi

Jueves, 12 Rajab, 1426 / 18 de agosto de 2005

Osmanli Naks-i'bendi Hakkani Dergah, Siddiki Center, New York.

Medet Ya Sayyidi Ya Sultanul Awliya. Medet.

Tariqatuna sohbet wa khayru fi Jamiat. Alhamdulillah wa shukr Allah.

El problema más grande en que se encuentra la gente, y por el que están recibiendo castigo sobre ellos, o por lo cual no están satisfechos con sus vidas, no estén porque no estén adorando o no estén llevando a cabo tantas de las órdenes de Allah (subhana wa ta'ala).

[Es cierto que] Ésa es una gran razón. Pero en estos días la gente está atacando a aquellos que son amados de Allah.

La persona que está adorando y hacienda tantas cosas puede que al final no encuentre seguridad, pero quizá venga la intercesión de alguien que es amado de Allah para una persona que no está adorando, rezando o hacienda muchas cosas, y él encuentre seguridad.

Allah nos dice: "No crean que sus oraciones y sus buenas obras son suficientes para salvarles".  Pero la Shafa'at, la intercession, es suficiente para la seguridad, la intercession del Santo Profeta (saaws) y la intercesión de aquellos que reciben permiso (para interceder).

Y Allah (subhana wa ta'ala) nos ordena diciendo: "Estad con los Salihin. ¡Oh Gentes! Estad con la gente recta."

Cualquiera que esté con los Salihin Anyone who is with the Salihin encuentra seguridad.  Encuentran seguridad en Dunya (este mundo) y encuentran seguridad en la otra vida.  Cualquiera que esté contra ellos no ha encontrado seguridad  en absolute, y en la otra vida … eh, si no me crees (acerca de cuál es su final), entonces cuando todos ustedes vayan a la otra vida verán si ellos encontraron seguridad.

El Santo Profeta (asws) dice que Allah-swt- dice: “Declararé la guerra a los que toquen a quienes amo”.  Los Awliya Allah.  Los Amigos de Allah. Él dice: “Declararé la guerra a esa persona (que se atreve a tocar a mis Awliya)”.

Si un hombre se sienta y piensa sólo un momento “¿Cuál es el significado de que Allah me declare la guerra?” ¡Uff! Tu declaración de guerra hacia Allah no es lo mismo que Allah te declare la guerra a ti.

Un niño le puede decir a un luchador: “Te estoy declarando la guerra”. El luchador no va a tomarlo en cuenta ni a él ni a sus palabras. Un hombre débil puede decir “Estoy declarando la guerra”, o una nación débil puede decir “Estoy declarándote la guerra” a una gran nación poderosa. La gran nación poderosa dirá: “No te tengo en cuenta. Puedes decir todo lo que quieras, no voy a mover un dedo. Puedes declarar toda la guerra que quieras”. Pero si esa gran nación dice: “Te estoy declarando la guerra”, ¿qué le sucederá a la (nación) pequeña?

Esto no es ni siquiera un ejemplo cercano de lo que estamos diciendo.

Allah-swt- dice: “Cualquiera que toque a aquellos que amo, Yo les declaro la guerra”.  Por Su declaración de guerra sus vidas se están desmoronando las 24 horas del día, pero aún no lo están entendiendo.  Por lo tanto, no es demasiado inteligente tocar a quienes Allah ama.

Si no sabes quienes son, allí hay uno (Sheyj Effendi señala una fotografía de Maulana Sheyj Nazim en la pared). Él siempre está sonriendo; pero cualquiera que lo toque, Allah le declarará la guerra a quien se atreva. (Si ellos tocan) a cualquiera que se esté aferrando con fuerza a ése, la guerra también les llegará porque él está representando a ese hombre santo.  Cuando se te ha dado cierto permiso (para representar) estás bajo protección.

Así que cuando la gente corre a tantas dificultades en sus vidas deberían sentarse, pensar y decir: "¿Qué me está ocurriendo? ¿No es acaso el mismo Allah el que me ha creado y que ha creado a esta otra persona? ¿Por qué Él me está hacienda esto y hace otra cosa a ese otro?".  En realidad, sin el permiso de Allah nada puede ocurrir. 

Si una persona está en una situación de sufrimiento o su vida es amarga entonces debe haber algo que se ha cortado en él con respecto al Señor de los Cielos.  Si un hombre se sienta y piensa sólo por cinco minutes va a comprender esta realidad.  Pero el Shaytan no le deja. Eh, ¿quién te dice que sirvas al Shaytan?  Allah dice: “Debes servirMe.  Te he creado para que Me sirvas, no al Shaytan”.

Así que el camino para la seguridad para un ser humano es aferrarse firmemente a los Profetas.  El camino para la seguridad del ser humano es decir la shahada, lo que trajo el Profeta (asws).  Ha habido tantos Sahabis que simplemente dijeron que aceptaban al Profeta (asws).  Después murieron y llegaron a las más altas estaciones.

Hubo una guerra (en tiempos del Santo Profeta asws) y vino un beduino y dijo: “¿qué está ocurriendo aquí?”.  Le dijeron: “Nos estamos preparando.  Nuestros enemigos están viniendo a atacarnos”. Él dijo: “¿Por qué estan viniendo a atacarles?”  Le dijeron: “Mira, no tenemos mucho tiempo pra ti.  El Profeta (asws) está allí.  Anda y habla con el Profeta (asws)”.

Así que fue donde el Profeta (asws) y preguntó: “¿Por qué están atacando?”

El Profeta (asws) dijo: “A causa de esto”.

Le preguntó (al Mensajero, asws): “¿Qué es lo que les das a las gentes?”.

El Profeta (asws) dijo: “Las llamo a su Señor”.

Él dijo: “¿Ésta es la razón de que vengan a atacarte, a asesinarte?”

El Profeta (asws) le dijo: “Sí”.

Así que él le dijo: “¿Qué me pasará si voy contigo a la guerra contra ellos?”.

El Profeta (asws) dijo: “No puedes venir con nosotros a la Guerra.  Primero debes volverte un creyente para luchar con nosotros”.

Él dijo: “¿Cómo me vuelo creyente?”.

El Profeta (asws) le dijo: “Esto es lo que tienes que decir: ‘Creo en Allah y en Su Profeta’”.

Y él dijo: “Después, ¿qué ocurre?”.

El Profeta (asws) le dijo: “Alcanzarás la estación de los mártires, que es la más alta estación después de la santidad”.

Él dijo: “Acepto lo que dices”.

Aceptó inmediatamente.  Sacó su espada, corrió y antes de que pudiera poner su espada sobre nadie, vino una lanza, le alcanzó y cayó.  Ni siquiera pudo poner su espada una sola vez sobre nadie.

Después de la guerra, cuando estaban recogiendo los cuerpos, el Santo Profeta (asws) dijo: “Éste simplemente dijo la Shahadah [el testimonio de fe] y puso la intención de luchar por la causa de Allah y llegó a la más alta estación”.

Ni siquiera hizo saydah (postración en un salat).

Algunos dicen: “Oh, rezo muy bien”, o “estoy ayunando, estoy haciendo esto y lo otro”.  Todo eso es para nosotros.

Pero esa persona sacó su espada por la causa de Allah.  Dijo: “¿Están atacándote porque dices esto?  No es justo.  Yo estaré de tu lado”.

Así es como fue en ese entonces y después de ese tiempo han pasado siglos y así es como sigue siendo.  Nada ha cambiado.

Cualquiera que toque a los Amigos de Allah deben prepararse a sí mismos para estar bajo la maldición.

Cualquiera que ataca a gente inocente puede estar también bajo la maldición pero Allah (subhana wa ta’ala) nos dice: “No toques a ésos que Yo amo.  Ellos son Mis amigos y Te declararé la guerra.  Entonces no podrás escapar”.

Hubo una vez un derviche que fue al barbero. Se quitó su turbante y dijo: “Afeita mi cabeza”. El barbero comenzó a enjabonar y afeitar la cabeza. Cuando la mitad ya estaba completada y la otra mitad aún tenía gran cantidad de jabón, otra persona entró a la barbería.

Parecía una persona muy fuerte, un tipo rudo y tosco. Se acercó a la silla, golpeó la cabeza calva del derviche y le dijo: “Hey, cabeza de calabaza, quítate de allí. Primero él debe arreglar mi cabello”.

El barbero era un hombre pequeño, por lo que no pudo enfrentarlo ni decir nada. El derviche también era [como el que entró] un tipo de peso (fuertemente constituido), pero era humilde. Por lo tanto, lo miró y dijo: “Como usted desee, majestad”.

Se levantó y se sentó en otra silla con la mitad de su cabeza enjabonada y la otra mitad limpia. El otro vestía buenas ropas. Se veía como alguien adinerado.  Y decía: “Corta mi cabello así, haz esto, haz aquello”, y el barbero lo hacía, pero estaba a disgusto con lo que el hombre había hecho con el derviche.

Después de terminar, le dio orgullosamente el dinero al barbero y pasó cerca de la puerta donde el cabeza de calabaza estaba sentado esperando. Fue hasta él, golpeó nuevamente su cabeza calva del lado que estaba afeitada y dijo: “Cabeza de calabaza, has sido muy listo al levantarte de esa silla. Si hubieses dicho ‘No puedo’, te habría quebrado esta cabeza de calabaza que tienes”. El derviche dijo: “Sí, majestad. Sí que lo habrías hecho. Yo no tengo asuntos pendientes.  Soy un derviche.  Puedo esperar.  Tú debes estar muy ocupado, con prisa, yendo hacia algún sitio. Por lo tanto, te di la silla”.

Aquél no entendió demasiado las palabras del derviche. Así que salió, montó a su caballo, partió con ligereza, y en el interior del negocio el barbero explotó contra el derviche diciéndole: “¿Qué clase de idiota eres? ¡Primero te increpó, te levantaste de tu silla, le cediste tu derecho, luego te dice esto y tú dices “Si, majestad”! ¡Pareces fuerte como él, sin embargo, qué persona cobarde eres!”.

El derviche dijo: “Bah, no tengo apuro. No voy a ningún lado. Soy un derviche. Estoy esperando mi momento para partir de este mundo. El hombre debe tener prisa”.  El barbero preguntó: “¿Qué quieres decir”.  Contestó: “No lo sé. Ya lo veremos”.

Mientras estaban hablando, el caballo dio toda una vuelta y llegó frente a la barbería nuevamente.

El hombre se había caído del caballo. Su pie quedó atrapado en el estribo y el caballo lo arrastró por todo el pueblo; y la cabeza que el barbero había arreglado tan bellamente ahora estaba destrozada.

Llegó frente a la barbería y fue soltado.

Fue una Orden Divina. Por esto, cayó justo frente a la barbería. El barbero corrió hacia afuera, todos corrieron afuera y el derviche permaneció cómodamente sentado sin mirar. El barbero observó y exclamó: “¡Éste es el hombre que estuvo aquí temprano!”.
El barbero comprendió, miró al derviche y dijo: “Tu eres algo más. Has puesto una maldición sobre él”.

El derviche dijo: “No me hagas enfadar. Yo no he dicho nada. No he puesto ninguna maldición sobre él. Pero ¿acaso no lo ves? Al Dueño de este cabeza de calabaza no le agradó lo que ése le hizo a este cabeza de calabaza. Él es Quien lo ha castigado, no yo. No me culpes a mí”.

Wa min Allahu Tawfiq.


Traducido por dergahs osmanli nakshibendis de Perú y Argentina

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