domingo, 18 de abril de 2010

Ubaydullah al Ahrar y su encuentro con Jesús el Mesías


Dice Dios en el Sagrado Corán:

“Cuando Allah hizo un pacto con los Profetas, ‘Os he dado parte del Libro y la Sabiduría. Después vendrá a vosotros un Mensajero que confirmará lo que tenéis; en él habréis de creer y le habréis de ayudar’. Allah preguntó ‘¿Estáis de acuerdo? ¿Aceptáis en estos términos mi pacto?’. Ellos dijeron: ‘Estamos de acuerdo’. Dijo: ‘¡Atestiguad! Yo estoy con vosotros entre los que atestiguan’” (Corán 3:81)

El gran sabio Qadi ‘Iyad, en su célebre obra ash-Shifa’, menciona al respecto lo siguiente:

“Abu’l-Hasan al-Qasibi dijo al respecto, `Allah escogió a Muhammad para una excelencia que Él no dio a nadie más. Él indica claramente esto en esta aleya`.

Los comentaristas dicen que Allah hizo este pacto a través de la revelación. Él no envió a ningún Profeta sin mencionarle y describirle a Muhammad. El pacto estipulaba que si él le encontraba, debía creer en él. Se dice que el pacto implicaba para ellos que le hablaran a sus gentes sobre él y estipulaba que debían explicar esto y describirlo a los que vendrían después que ellos. Las palabras de Allah: “Después vendrá a vosotros un Mensajero”, se dirige de hecho a la Gente del Libro contemporánea a Muhammad.

‘Ali ibn Abi Talib dijo, `Allah no envió a ningún profeta desde el tiempo de Adam en adelante sin hacer un pacto con él respecto a Muhammad. Si Muhammad iba a ser enviado mientras ese profeta estuviera vivo, entonces él tendría que creer en él y auxiliarle. Él tenía que hacer un pacto al respecto frente a su propia gente`”.

Por tanto, este servicio de auxilio que sus hermanos los Profetas se comprometieron a darle al Profeta Muhammad, la bendición y la paz de Dios sean sobre él y sobre ellos, es un elemento clave para entender algo poco conocido y menos comprendido acerca de la relación que tienen ellos, incluyendo a Jesús, con el Islam.

La historia islámica muestra en diversas ocasiones que el gran amor, aceptación y veneración que sentimos nosotros por todos los Mensajeros de Dios, por una parte, y, asimismo, el servicio de auxilio y asistencia al que todos ellos se obligaron para con el Profeta Muhammad (saaws) , han producido varios casos en que varios Profetas anteriores a Muhammad (saaws) mantienen una relación ocasional o más o menos constante con varios de los más grandes y puros de entre los siervos de Dios que hay en cada generación de los musulmanes.

Por tanto, como veremos a continuación, después de su ascensión, Jesús, por permiso divino, ha mantenido contacto con varias de las grandes personalidades del Islam, confirmando la verdad del Islam y ayudando a dichos siervos a penetrar de modo más profundo en la sumisión a Dios, bajo la especial bendición o guía suya.

Así por ejemplo, el gran maestro espiritual Khwaja Ubaidulah Al Ahrar, que Dios esté complacido con él, narró lo siguiente:

“Vi al Profeta Jesús en un sueño. En esa época yo tenía apenas quince años.  El venerable Profeta estaba de pie a la entrada de la tumba del Shaikh Abu Bakr Shashi.
Caí a sus benditos pies.  Levantó mi cabeza del suelo, diciendo: ‘no estés consternado, ya que resulta adecuado que tome a mi cargo tu entrenamiento.’
Cuando le dije este sueño a algunos otros, lo interpretaron en el sentido de que debería volverme un médico.  Sin embargo, esta explicación no me satisfizo, de modo que interpreté el sueño a mi propio modo.
Ya que al venerable Jesús le fue concedido el poder de traer a la vida a los muertos, me dije a mi mismo que su voluntad de entrenar mi inmerecedora persona debía ser un signo de que recibiría la capacidad de revivir los corazones de los hombres.  Esta interpretación mía fue verificada poco después”.

La paz sea sobre 'Isa ibn Maryam (Jesús el hijo de María) y sobre su bendita madre.


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