sábado, 3 de abril de 2010

Casos reales de intervenciones del No-Visto



Martin Caidin es un veterano de la Segunda Guerra Mundial, un piloto curtido y un experto, según reconocen todos sus colegas.  Es también autor de doscientas obras sobre aeronáutica.  En el transcurso de su larga carrera de piloto ha oído contar a sus colegas un considerable número de "historias extrañas" que se desarrollaron en el cielo de todos los países.  Las ha reunido en una obra 'Ghost in the Air'.

Él mismo vivió una experiencia muy curiosa en este terreno, en 1964.  Iba de copiloto en una Piper Aztec, pilotada por Eddie Keyes, que era ingeniero de balística de la IBM y llevaban como navegante a Zack Strickland, ingeniero de la NASA.  Volaban de Florida a las Vegas.  Acababan de sobrevolar Dodge City y esperaban entrar en contacto con la torre de Wichita.  El navegante se había quedado adormilado y en un determinado momento los dos pilotos escucharon una voz que decía: "Gira a la derecha".  Cada uno de ellos pensó que lo había dicho el otroy los dos obedecieron la orden, aunque inmediatamente se dieron cuenta que ninguno de los dos había abierto la boca.  En ese instante un meteorito surgió del cielo y pasó por donde hubiesen estado ellos si no hubiesen girado a la derecha.  El objeto volante fue detectado por catorce Estados, desde Canadá hasta México.

¿A quién pertenecía la voz que salvó a los hombres?  Evidentemente, a ninguno de los tres tripulantes del avión, ni al contacto con la torre de control que en ese momento no estaba aún establecido, la voz tenía que haber venido de 'afuera', como lo atestigua Martin Caidin, que añade: "Ni Eddie ni yo podemos afirmar si escuchamos esa orden 'Gira a la derecha' en forma de palabras, o si lo escuchamos en nuestra mente.  Pero lo que sí sabemos, por el contrario, es que si no la hubiéramos atendido, el viaje habría acabado allí para los tres".

Una aventura muy parecida le sucedió en el mes de julio de 1971 a David Moore y a Henry Gardner a bordo de una pequeña avioneta Cessna 180, perdida en la niebla de los alrededores de Asheville, en Carolina del Sur.  La pista del aeropuerto se encontraba cerrada por culpa del tiempo que era muy malo y el controlador aéreo les aconsejó que se dirigieran a otro aeropuerto.  Henry, el piloto, replicó que tal cosa era imposible, porque el aparato estaba a punto de quedarse sin combustible.  Ante esa situación, el guardagujas de los cielos les permitió que procedieran a un aterrizaje forzoso, guiándolos con calma y autoridad.  Pese a la sucencia total de visibilidad, el aterrizaje se llevó a cabo sin incidente, guiados por esa voz tan tranquila.  Ya en tierra, Henry Gardner le dio las gracias al controlador por haberles salvado la vida de ese modo.

- ¿De qué me habla usted?- le preguntó éste-.  No hemos vuelto a mantener el menor contacto con ustedes después de que les aconsejamos que regresaran a Grenville.  Ni pudimos establecer contacto, ni les escuchamos hablar.  Nos hemos quedado verdaderamente impresionados al verlos surgir de la niebla.

Esta eperiencia ha sido recogida por Joan Wester Anderson, que cita numerosas intervenciones salvadoras del 'más allá', en su obra Par la grace des andes gardines.

De: Fenómenos Extraños Sobrenaturales.  Sylvie Simon.

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