martes, 21 de abril de 2015

Construir una mezquita

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo

Mezquita en Etiopía

CONSTRUIR UNA MEZQUITA

Bismillahi Rahmani Rahim

Construir una mezquita, en términos materiales, no es difícil.

Pero muchos se desviven en buscar financiamientos internacionales, patronazgo de ricos o hacer colecta de dinero con este fin, olvidando el punto esencial.  Y en el proceso, arriesgan empeñar su fe a sus patrocinadores.

De allí que Sheykh Abdul Kerim Kibrisi (qs) siempre prefirió hacer las cosas sin apoyo de gobiernos o instituciones internacionales, que tienen sus propias agendas e intereses cuando ayudan a los 'proyectos islámicos'.

En la foto, se ve una mezquita en Etiopía. ¿Imaginan una mezquita así en los alrededores de Lima?

Hacer una mezquita, como construcción, no es difícil.

Difícil es que haya gente sincera que entienda para qué hay que ir a una, cuál es el valor de una mezquita real, y gente que no quiera tener amor a dunya (a este mundo).

Difícil es que haya gente que quiera ¡despertar!

Despertar duele, y no se logra más que de la mano de la gente de Allah, los Awliya, que harán heridas en tu ego.  Para liberar a tu espíritu para que adore con más fuerza a Allah.

Numerosos son los activistas islámicos que se desviven en obtener patrocinadores, haciendo inclusive viajes al extranjero, pero que quedarían horrorizados ante el proyecto de hacer una mezquita simple y sencilla, donde no tengan asegurada su paga mensual en dólares.

Más de un imam o encargado de una musalla o mezquita pierde los colores cuando se trata de llevar las cuentas, y revela así que su dhikr real es: dólares, dólares, dólares, siendo el primero que denunciaría el dhikr del nombre de Allah como 'innovación'.

El dhikr de “¡La renta!” pesa entonces más que el dhikr “¡Allah!”.

Que Allah nos proteja del amor a dunya y de vender nuestra fe al mejor postor.

La imagen dice en este caso varias veces más que mil palabras.

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