miércoles, 10 de septiembre de 2014

Meditación Sufi y Meditación Yoga

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo



MEDITACIÓN SUFI Y MEDITACIÓN YOGUI


Bismillahi Rahmani Rahim


No todos los que cierran los ojos hacen lo mismo, ni todo camino que busca algo más allá de la materia busca algo del mismo valor.

El ego no se ve, no se ve el espíritu, y no se ve a Dios.  Pero concentrarse en "lo que no se ve" (el Ghayb) no es por sí solo "espiritualidad", si esta palabra va a tener un valor asociado muy alto y único.


Meditación de un siervo de Dios, un maestro sufi consumado


Nos recuerda nuestro Gran Maestro, Maulana Nazim: no hay título más honroso ante la Divina Presencia que el de ser simplemente 'siervo'.

Y dice asimismo: esta tarika, nuestra vía, es una fábrica de ceros: la gente viene creyendo que son algo, queriendo ser algo, y les enseñamos a ser cero, cero, cero, cero.

Cuántas veces se le oyó decir:

"Solo somos siervos débiles, oh Señor, perdónanos, no te hemos adorado como es debido, oh Señor, solo queremos ser Tus siervos".

Esta meditación viene con la actitud de quien sirve a Dios y encuentra en Dios al fuente inagotable del Amor: servicio, sacrificio, entrega, obediencia a la Voluntad Divina.

Y Dios cubre a Su siervo con Su aceptación  y los regalos de Su Amor, que ningún ojo vio ni ningún oído oyó.


La Meditación opuesta


Ésta pertenece a caminos que engrosan el ego de modos sutiles, muy auto-cautivantes, muy 'relajantes', pero que nos atan al fin y al cabo a formas sutiles y "del No Visto". 

Como dice Sheykh Abdul Kerim, no crean que ego es simplemente comer más o beber más,  querer sexo sin límites.  

Hay también un ego religioso, así como hay también un ego erudito, y un ego al que le gusta el ropaje místico.  

Buscará estas formas para engrosar su autocomplacencia bajo modos sutiles que escapan a lo común.  

Hay egos a los que les gusta andar bajo ilusiones o hasta alucinaciones, egos que se quieren expandir y expandir en percepciones y en poderes, en sueños y en visiones.

Citamos aquí a un expositor, Nisargadatta Maharaj, gurú hindú famoso en el demacrado mundo de la así llamada Nueva Era (New Age) por su frase "tú eres eso [el todo, lo perfecto]", quien dijo:

"Simplemente seguí la instrucción de mi Gurú, la cual era que debía concentrar la mente en el ser puro, “Yo soy”, y permanecer en ello. Yo solía sentarme durante horas seguidas, solamente con el “Yo soy” en mi mente, y pronto la paz, la dicha y un profundo amor que todo lo abarca llegaron a ser mi estado normal. En eso, todo desaparecía- yo mismo, mi Gurú, la vida que yo vivía, el mundo alrededor de mí. Sólo permanecían una paz y un silencio insondables".

En términos de ‘aqida o doctrina, en el primer caso tenemos la poderosa afirmación: no hay más dios que un solo Dios (la illaha illa'Allah). 

En la segunda meditación, lo que hay es un cúmelo singular de hulul (encarnacionismo), panteísmo, adoración de uno mismo e ignorancia de la realidad del Uno y de quién es aquel Uno: Allah.  Nunca los siervos o la creación.

En términos sufis: Solo somos siervos.  Siervos débiles.  Siervos que buscan complacer a Dios.


El Señorío y la Perfección son solo de Dios.


Pero he allí un ejemplo de la glorificación del ego llevado a su auto-aceptación como un Yo Soy que lo es todo.  ¡Al fin el ego lo es todo!   Y encima lo hace en paz. 

Y si lo ha hecho con los 'métodos de meditación adecuados' que se enseña en los caminos de los gurús, el ego hasta recibirá poderes sobrenaturales, los famosos siddhas (capacidad de curar, levitación, lectura de la mente, etc).  Y entonces ya no habrá quien lo pueda curar.

Suficiente como para ir intuyendo dónde están los awliya o amigos de Dios y dónde los awliya ash shaytan o cuando menos las gentes bajo un influjo del shaytan.

Y pensar, no obstante, que hay demasiados 'sufis', incluso naqshbandis, por allí que se regocijan leyendo textos como los citados, engañados con la 'meditación' de la auto-glorificación.

No puedes adorarte a ti mismo y adorar a Allah.

La auto-glorificación es la renuncia al servicio. 

Es, por tanto, el rechazo a nuestro Señor, Aquel Único que es en verdad El Misericordioso y Todo Compasivo.

A veces, basta con observar. Observar el rostro de un siervo de Dios, que brilla con luz. 

Frente a un ego cegado ante sí mismo, que cubre al ser humano con oscuridad y extravío.



Siervo de Dios



El gurú del "Yo Soy" (foto extraída de una página
 favorable a dicho autor)




Vínculos relacionados:

Hinduismo, budismo y naqshbandiyya

El asceta del Yoga y el Wali de Allah - 1
El asceta del Yoga y el Wali de Allah - 2








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