jueves, 23 de agosto de 2012

Realizar la Paz

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo



La Paz

En el Nombre de Allah, el Más Misericordioso, el Más Compasivo

Alabamos al Señor de los Cielos, el Señor de los hijos de Adán, el Señor de Adán, el Señor de Noé, el Señor de Abraham, el Señor de Moisés, el Señor de Jesucristo, el Señor de Buddha.  Que la paz sea sobre todos ellos.  Él es Allah, el Todopoderoso, Aquél que puede hacer lo que sea.  No hay nadie como Él.  Todo el poder está en Sus manos.  Él puede crear billones de universos como éste en menos de un solo momento.  También es capaz de retirar todos los universos en menos de un solo momento.  El creó al hombre, le dio honor al hombre.

La estructura física del hombre es nada, es menos que un átomo.  Pero nuestra fuerza dentro de nuestro universo es que el Señor Todopoderoso nos dio algo de Su Divina Luz, de modo que podamos comprender que sólo somos Sus siervos.  Todos los Mensajeros tuvieron la única misión de llamarnos de regreso a Su Divina Presencia.  Antes de que nos creara, el Señor creó los mundos, los Cielos y los ángeles.  Después quiso crear una criatura que sea Su Representante, una criatura que sea capaz de comprender la Sabiduría Divina y ser su siervo sincero.  De modo que creó la humanidad.  

Los ángeles objetaron contra esto.  Dijeron: “Oh Señor nuestro, Te hemos estado adorando y alabando por tan largo tiempo.  Somos tus siervos.  ¿Por qué estás creando unas nuevas criaturas que lucharán unas contra otras?  Se envidiarán entre sí y se matarán entre sí.  Se odiarán entre sí y cometerán todo posible mal.  ¿Por qué los estás creando?”

El Señor respondió: “Sé lo que He creado, ¡no pongan objeciones a lo que hago!”  Los ángeles sabían lo que haría la humanidad, pero Allah nos eligió para ser Sus Representantes, ser lo más poderoso en el universo.  Uno solo de nosotros es más valioso que todo el universo, porque a cada uno de nosotros se nos ha concedido una parte de Su Divino Espíritu.  A causa de ello, somos más valiosos que cualquier otra criatura.  Nuestro cuerpo físico ha sido creado a partir de la tierra, pero nuestro cuerpo espiritual proviene del Cielo.

La humanidad tiene dos personalidades dentro de sí, una que empuja hacia la oscuridad, la otra hacia la luz.  Éste es el conflicto de nuestro ser físico y nuestro ser espiritual.  Todo el que sea capaz de controlar su deseo físico mediante su poder espiritual, puede conseguir la armonía en sí mismo.  Sin ese control no puede haber armonía, y sin armonía no puede haber paz.  Si la gente no establece su propia paz individual, la paz común es imposible.  Todos deben encontrar en primer lugar su propia paz.  

Hay tantos métodos para llegar a esa paz dentro de nosotros mismos, métodos que han sido usados por los Santos Profetas y la Gente Santa y que aún hoy en día funcionan plenamente.  Todo el que esté interesado en la paz y la armonía puede seguir cualquier escuela de estos métodos, que han sido transmitidos de los Cielos a la tierra.

Las palomas piden paz, pero las águilas y los halcones no.  ¿Qué podemos hacer? 

¿Podemos defender la paz con palomas?  ¡No!  Por tanto, debemos ser realistas y no vivir en ilusiones.  Debemos intentar ser valientes y ver las realidades.

Si no eres capaz de traer halcones blancos como defensores de la paz, no puedes hacer nada.  La paz y la guerra requieren el apoyo del poder.  Sin poder no puedes luchar y no puedes tener paz.  Ustedes están tratando de conseguir paz sin usar poder.

De acuerdo a las Mandatos de los Cielos, se nos ha ordenado establecer la paz en la tierra.  Por tanto, debemos intentar establecer un Reino Divino sobre la tierra venciendo al mal y los malhechores.  Mientras las puertas del mal estén abiertas, es difícil llegar a la paz, incluso a la paz individual.

Necesitamos la paz dentro de nosotros mismos, pero cuando vemos algo [una maldad], esto quita la paz de nuestros corazones.  Cuando escuchamos algo, esto quita la paz de nuestro corazón.  De modo que si no intentamos establecer el Reino de los Cielos destruyendo el reino del demonio no hay mucha esperanza de que podamos conseguir la paz.

Ustedes piden paz. ¡Felicidades!

¡Necesitan poder para hacer eso!  ¡Retiren a los demonios!  Si vinieran dos terroristas cruzando a través de esa puerta con armas de fuego, nuestra conferencia sobre la paz se destruiría.

Pido al Señor que les dé Poder Divino, de modo que cuando los malvados les miren, se escapen. 

Sohbet de Maulana Shaykh Nazim al Haqqani



Halcón blanco, León de Allah,
Sayyid Sheykh Abdul Kerim Effendi Hz.


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