viernes, 4 de marzo de 2011

Encuentro de Shayh Abdalqadir al Jilani con Shaykh Yusuf al Hamadani



Encuentro de Shaykh `Abd al-Qadir al-Gilani (qs) con Khwaja Yusuf al-Hamadani (qs) (Gran Shaykh de la Cadena Dorada Naqshbandi) narrado por al-Haytami en su Fatawa hadithiyya:


Abu Sa`id `Abd Allah ibn Abi `Asrun (f. 585), el Imam de la Escuela Shafi`i, dijo:

"Cuando empecé mi búsqueda de conocimiento religioso mantuve compañía con mi amigo Ibn al-Saqa, que era estudiante en la Escuela Nizamiyya, y era nuestra costumbre visitar a los piadosos. Escuchamos que había en Bagdad un hombre llamado Yusuf al-Hamadani a quien se le llamaba al-Ghawth, y escuchamos que era capaz de aparecer cuando quiera que deseaba y desaparecer cuando quiera deseaba. Así que decidí visitarle junto con Ibn al- Saqa y Shaykh `Abd al-Qadir al-Gilani, que era un joven en aquel entonces.

Ibn al-Saqa dijo: "Cuando visitemos a Shaikh Yusuf al-Hamadani le voy a hacer una pregunta cuya respuesta no va a conocer." Yo dije: "También voy a hacerle una pregunta y quiero ver qué es lo que me va a decir." Shaikh `Abd al-Qadir al-Gilani dijo: "¡O Allah!, protégeme de hacerle a un wali como Yusuf Hamadani una pregunta, y más bien iré a su presencia pidiendo su baraka -- bendiciones – y conocimiento divino."

"Entramos a su reunión. Se mantuvo velado a sí mismo de nosotros y no le vimos hasta después de un tiempo. Miró a Ibn al-Saqa con cólera y le dijo, sin haber sido informado de su nombre: "Oh Ibn al-Saqa, ¿cómo te atreves a formularme una pregunta cuando tu intención es confundirme? Tu pregunta es ésta y tu respuesta es ésta." Después, le dijo: "Veo el fuego de la incredulidad ardiendo en tu corazón."

Me miró y dijo: "O `Abd Allah, ¿me haces una pregunta y esperas mi respuesta? Tu pregunta es ésta y tu respuesta es ésta. Que la gente se apene port i ya que ellos están en pérdida como resultado de tu falta de respeto hacia mi."

Después miró a Shaikh `Abd al-Qadir al-Gilani, le hizo sentarse junto a él, y le mostró honor. Dijo: "Oh `Abd al-Qadir, has satisfecho a Allah y a Su Profeta con tu respeto adecuado por mi. Te veo en el futuro sentado en el lugar más elevado de Bagdad, guiando a la gente y ¡diciéndoles que tus pies están sobre el cuello de todo wali! Y casi puedo ver frente a mi a cada wali de tu tiempo dándote precedencia a causa de tu gran estación y honor."

Ibn Abi `Asrun continua:

"La fama de `Abd al-Qadir se esparció ampliamente y todo lo que dijo Shaykh al-Hamadani acerca de él llegó a ocurrir. Llegó un tiempo en que dijo: "Mis pies están sobre los cuellos de todos los awliya", y él fue una referencia y un faro guiando a toda la gente de su tiempo a sus lugares de destino.

El destino de Ibn al-Saqa fue algo distinto. Fue brillante en su conocimiento de la Ley Divina. Tuvo precedencia sobre todos los ulama de su tiempo. Solía debatir con los ulamas de su tiempo y derrotarlos, hasta que el califa lo llamó a su compañía.

Un día, el califa le envió como mensajero al Rey de Bizancio, quien a su vez llamó a todos sus sacerdotes y eruditos de la religión Cristiana a debatir con él. Ibn al-Saqa fue capaz de derrotarlos a todos en debate. Ellos estaban como sin esperanza de dar respuestas en su presencia. Les daba respuestas que hacían parecerlos como niños y meros estudiantes en su presencia.

Su brillantez hizo que el Rey de Bizancio se fascinara tanto con él que lo invitó a una reunión privada de su familia.

Allí, vio a la hija del Rey. Inmediatamente se enamoró de ella y le pidió a su padre el Rey su mano en matrimonio. Ella rechazó el pedido, salvo con la condición de que él aceptara su religión. Lo hizo, dejando el Islam y aceptando la religión Cristiana de la princesa.

Después de su matrimonio, se puso seriamente enfermo. Lo expulsaron de palacio. Se volvió un mendigo, pidiendo a todos por comida, y sin embargo nadie se la proporcionaba. La oscuridad había venido sobre su rostro.

Un día, vio a alguien que lo había conocido de antes. Esa persona narra:

"Le pregunté: ¿Qué te ha pasado?"

Respondió: "Hubo una tentación y caí en ella."

El hombre le preguntó: "¿Recuerdas algo del Sagrado Corán?"

Le respondió: "Sólo recuerdo: rubbama yawaddu al-ladhina kafaru law kanu muslimin -- "Una y otra vez aquellos que no creen desearán haber sido musulmanes " (15:2)."

Estaba temblando como si fuera a dar su último suspiro. Lo volví hacia la Ka`ba, pero él se volvió hacia el Oriente. Así que lo volví de nuevo hacia la Ka'aba, pero él se regresaba hacia el Oriente. Lo volví una tercera vez, pero se volvió al Oriente. Y después, mientras su alma se iba, dijo: "Oh Allah, ése es el resultado de mi falta de respeto por tu wali, Yusuf al-Hamadani."

Ibn Abi `Asrun continúa:

"Yo fui a Damasco y el rey allí, Nur al- Din al-Shahid, me puso a cargo del departamento religioso, y acepté. Como resultado de ello, dunya (este mundo) entró por todos lados: provisión, sustento, fama, dinero, una posición para el resto de mi vida. Eso es lo que el ghawth Yusuf al-Hamadani había predicho para mi." (1)

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Notas

(1) al-Haytami, Fatawa hadithiyya 315-316.




Mezquita de Shaykh Yusuf al Hamadani (440 - 535 año Hijri), en Merv, Turkmenistán, que Allah esté complacido con él y nos beneficie con su wasila.



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