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La edad de ʿĀʾishah: una respuesta sencilla y honesta
Por: Ustadh Tahsin Alam
Alguien me hizo una pregunta legítima. A veces,
personas no musulmanas mencionan la edad de ʿĀʾishah (esposa del Profeta Muhammad ﷺ) y preguntan cómo entienden los musulmanes este asunto. He
aquí una forma sencilla de abordarlo que pretende ser honesta tanto para
musulmanes como para no musulmanes.
Comencemos por aquello de lo que tenemos mayor
certeza.
Para los musulmanes, la fuente más segura es el
Noble Corán. Allah prometió preservarlo cuando dijo que Él hizo descender este
Recuerdo y que Él mismo lo protegería (Corán 15:9). Ese es nuestro punto de
partida. Y aquí está el aspecto fundamental: el Corán nunca nos dice
explícitamente cuántos años tenía ʿĀʾishah cuando
contrajo matrimonio. En nuestra fuente de mayor certeza, simplemente no
encontramos ninguna cifra.
Entonces, ¿de dónde procede el número tan
conocido?
Procede de un ḥadīṯ (حَدِيث, ḥadīth o hadiz: narración
transmitida sobre palabras, acciones o aprobaciones del Profeta ﷺ).
Existe un conocido ḥadīṯ, recogido en las colecciones de al-Bujārī y Muslim, según
el cual ʿĀʾishah fue desposada a los seis años
y la convivencia matrimonial comenzó cuando tenía nueve.
Los ḥadīṯes tienen una enorme importancia, pero no poseen el mismo
grado de certeza que el Corán.
Son transmisiones humanas, y las transmisiones
pueden ser más o menos sólidas.
Durante mucho tiempo, la mayoría de los sabios
aceptó este ḥadīṯ porque su isnād (إِسْنَاد, isnād: cadena de transmisores) parecía fiable. Sin
embargo, examinar la cadena es solo un tipo de análisis. Nos informa acerca de
la confiabilidad de quienes transmitieron la narración, pero, por sí solo, no
demuestra necesariamente que el contenido haya sido transmitido sin error.
En tiempos recientes, algunos estudiosos
respetados han examinado con mayor detenimiento el contenido de este relato y
han llegado a conclusiones distintas respecto a la edad tradicional. Entre
ellos se encuentran los siguientes.
El primero es el shaykh Ṣalāḥ al-Dīn al-Idlibī, especialista sirio en ciencias del ḥadīṯ. Él acepta que la cadena de
transmisión es sólida. Su observación se dirige al contenido. Sostiene que la
cifra probablemente sea un simple error. Su hipótesis es moderada: considera
posible que ʿĀʾishah recordara de forma
imprecisa su propia edad cuando habló de ello siendo ya una mujer anciana. Basándose
en alrededor de diez indicios históricos, concluye que probablemente fue
prometida en matrimonio hacia los catorce años y que la vida conyugal comenzó
alrededor de los dieciocho. Añade cuidadosamente que su objetivo es únicamente
reconstruir la historia con la mayor precisión posible; no considera que el
Profeta ﷺ necesite ser defendido incluso si la edad menor fuese
históricamente correcta.
El segundo es el Dr. Joshua Little, investigador
no musulmán que dedicó toda su tesis doctoral precisamente a este ḥadīṯ.
Su conclusión es aún más contundente.
Afirma que el relato de los nueve años no se
remonta realmente a ʿĀʾishah. Según
su investigación, apareció posteriormente en Irak, transmitido por Hišām ibn ʿUrwah —quien, de hecho, era sobrino nieto de ʿĀʾishah—, en un contexto de
intensas controversias entre diferentes grupos musulmanes. En resumen,
considera que esta narración fue configurada por circunstancias históricas
posteriores, más que preservada desde los primeros tiempos.
Ahora bien, ¿están todos los estudiosos de acuerdo
con estas conclusiones? No.
Otros investigadores las han cuestionado. El
conocido académico Jonathan Brown criticó el trabajo del Dr. Little, y este
respondió con un extenso estudio en defensa de sus conclusiones. Del mismo
modo, estudiosos tradicionales han respondido a los argumentos del shaykh
al-Idlibī.
Este intercambio de argumentos es completamente
normal. Así es como trabajan quienes investigan con seriedad cuestiones
históricas complejas.
Por ello, la conclusión más honesta, tanto para
musulmanes como para no musulmanes, es la siguiente: nuestra fuente de mayor
certeza, el Noble Corán, no menciona ninguna edad.
Las fuentes de menor grado de certeza, como los ḥadīṯes y otros datos históricos,
poseen por naturaleza un nivel inferior de certeza. Es semejante a intentar
reconstruir con absoluta precisión acontecimientos ocurridos hace muchos
siglos. Investigadores sinceros y rigurosos pueden estudiar las mismas evidencias
y llegar a conclusiones distintas.
Cada persona puede valorar las pruebas y adoptar
la opinión que considere más convincente.
Lo que ninguna persona intelectualmente honesta
puede afirmar es conocer la verdad histórica sobre este asunto con una certeza
absoluta del cien por cien.
Quien desee profundizar puede consultar el estudio
del shaykh Ṣalāḥ al-Dīn al-Idlibī (disponible en inglés y en árabe) y la
tesis doctoral completa del Dr. Joshua Little, publicada gratuitamente en
internet.
Vínculos relacionados:
Estudio en inglés de shaykh Ṣalāḥ al-Dīn al-Idlibī
Tesis doctoral en inglés del Dr. Joshua Little
Traducido de la publicación en inglés en el perfil personal de facebook de Tahsin Alam del 6 de agosto de 2026.
Notas personales
En cualquier caso, para quienes consideran que los ḥadīṯes que transmiten la edad de nuestra Madre ʿĀʾishah (رضي الله عنها) contienen información históricamente correcta, conviene recordar que ese dato debe entenderse dentro de su propio contexto histórico y debe medirse en relación a significación legal actual en el Islam.
En prácticamente todas las
civilizaciones antiguas y medievales —incluidas las sociedades cristianas,
judías, persas, romanas y europeas— eran socialmente aceptadas pautas de edad para el matrimonio que
hoy suscitarían, bajo una sensibilidad marcadamente contemporánea, rechazo debido a la profunda transformación de las condiciones de
vida, de la esperanza de vida, del concepto de infancia y de la madurez
biológica y social. Juzgar directamente aquellas sociedades con categorías
contemporáneas conduce con frecuencia a anacronismos históricos.
Asimismo, desde la perspectiva histórica, no existe
evidencia alguna de que los contemporáneos del Profeta Muhammad (ﷺ), incluidos sus adversarios más acérrimos, formularan
reproche alguno respecto a este matrimonio. Los enemigos del Profeta (ﷺ) le acusaron de numerosas cosas a lo largo de su misión,
pero ninguna fuente temprana conserva una objeción de este tipo. Ello
constituye un indicio importante de que dicho matrimonio no era percibido como
algo excepcional dentro de las normas sociales de su tiempo. De hecho, una acusación contra él en este sentido tarda más de doce siglos en aparecer recién en Occidente, ya que en efecto en los propios países occidentales la edad de consentimiento para el matrimonio fue drásticamente distinta que la actual, bajo una cultura a su vez muy distinta que la actual en ese plano.
Por otro lado, hay que entender un aspecto clave al revisar las fuentes y aplicación del derecho islámico: No todo lo que "pasó" es lo que
"se ordena", ni lo que "se permite hoy".
Así por ejemplo: no se ordena ni se considera siquiera un acto de virtud que hoy en día una persona vaya de una ciudad a otra en un camello, pero eso es indudablemente parte de la vida del Profeta Muhammad, la bendición y la paz de Dios sean sobre el.
De hecho, el propio Derecho Islámico permite que un gobernante regule aquellas materias que no han sido fijadas como necesidad o recomendación por un texto coránico o del Profeta, la paz sea con él. En ese caso, la autoridad puede establecer, para una época posterior, como la actual, facultado por el propio sistema islámico (Sagrado Corán, 4:59), condiciones o restricciones adicionales cuando hay un interés legítimo para el bien social que así lo justifique. A título de ejemplo, el Código de la Familia en Marruecos establece como regla general la edad matrimonial a partir de los 18 años, precisamente en ejercicio de la facultad de regulación del gobernante otorgada por el propio sistema islámico.
Por eso, aunque el matrimonio de nuestra madre ʿĀʾishah a la edad mencionada por los hadices fuera, de ser el caso, un hecho histórico cierto, ninguna escuela de jurisprudencia islámica seria hoy diría que casarse con una niña de 9 años es un acto recomendado, virtuoso (hasanah) o incluso permitido en un contexto donde las condiciones sociales, médicas y educativas son radicalmente distintas.
Finalmente, regresando a la vida de nuestra madre ʿĀʾishah (رضي الله عنها), el matrimonio con ella dio lugar a una de las mayores autoridades del Islam. Ella transmitió más de dos mil ḥadīṯes, fue una de las principales juristas y maestras de la comunidad musulmana, y generaciones de los Ṣaḥābah (Compañeros del Profeta) y de los Tābiʿūn (los Seguidores de los Compañeros) acudieron a ella para aprender religión. Las fuentes islámicas describen una relación caracterizada por el afecto, el respeto mutuo y la extraordinaria contribución intelectual y espiritual de ʿĀʾishah (رضي الله عنها), muy lejos de la imagen simplista que con frecuencia presentan las polémicas contemporáneas.
Debe añadirse, para terminar, que otro de los grandes muḥaddiṯūn (مُحَدِّثُون, muḥaddithūn: especialistas en la ciencia del ḥadīṯ) de nuestra época, a quien difícilmente puede calificarse de liberal o reformista, ʿAllāmah al-Sharīf Adab al-Ḥamsh al-Ḥusaynī, que Allah le proteja, sostiene igualmente que estos ḥadīṯes no son históricamente confiables y que nuestra Madre ʿĀʾishah (رضي الله عنها) tenía una edad mayor cuando contrajo matrimonio. Su postura muestra que esta revisión crítica no constituye una innovación moderna ajena a la tradición, sino una posición defendida también desde el interior de la erudición tradicional especializada en el ḥadīṯ.


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