Salatul fatih

Salatul fatih
Oh Allah bendice a nuestro Maestro Muḥammad, el que abre lo que está cerrado y sella lo que le ha precedido, aquel que hace triunfar a la Verdad por la Verdad, el guía hacia el camino recto, y a su familia, conforme a lo que merece su categoría y su inmenso alcance

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viernes, 21 de agosto de 2026

Corán, Torá y Evangelio: Varias Revelaciones y un Solo Dios

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo


Corán, Torá y Evangelio: Multipactismo

 

Un solo Dios, Tres Revelaciones


Corán, Torah y Evangelio. ¿Cómo entender desde el Sagrado Corán a las Revelaciones anteriores? ¿Subsisten tres caminos? ¿La Torah y el Evangelio perdieron su valor de salvación y de guía? ¿Fueron invalidados o derogados, como se dice, por el Corán?

Regresemos al origen. Empecemos así con un ejercicio sencillo pero fundamental: leer juntas algunas aleyas del Sagrado Corán que normalmente escuchamos por separado. Dejemos primero que hablen unas al lado de otras.

«Ciertamente, los creyentes, los judíos, los cristianos y los sabeos, quienes crean en Allah, en el Último Día y obren rectamente, tendrán su recompensa junto a su Señor; no tendrán temor ni se entristecerán».
Corán 2:62

La misma promesa aparece nuevamente, mucho más adelante:

«Ciertamente, los creyentes, los judíos, los sabeos y los cristianos: quienes crean en Allah, en el Último Día y obren rectamente, no tendrán temor ni se entristecerán».
Corán 5:69

Y cuando judíos y cristianos disputan acerca de quién posee la salvación, el Corán recoge sus pretensiones:

«Dicen: “Nadie entrará en el Jardín a menos que sea judío o cristiano”. Ésos son sus deseos. Di: “Presentad vuestra prueba, si sois veraces”».
Corán 2:111

Pero la respuesta de Allah resulta especialmente digna de atención. No responde estableciendo simplemente un tercer monopolio comunitario:

«¡Al contrario! Quien entregue su rostro a Allah y obre con excelencia tendrá su recompensa junto a su Señor; no tendrá temor ni se entristecerá».
Corán 2:112

El Corán tampoco habla de toda la Gente de la Escritura como si constituyera una sola realidad espiritual:

«No todos son iguales. Entre la Gente de la Escritura hay una comunidad recta que recita las aleyas de Allah durante la noche y se postra. Creen en Allah y en el Último Día, ordenan lo reconocido como bueno, prohíben lo reprobable y se apresuran en las buenas obras. Ésos están entre los rectos. Y cualquier bien que hagan no les será negado».
Corán 3:113-115

Y encontramos todavía una afirmación más explícita:

«Entre la Gente de la Escritura hay quienes creen en Allah, en lo que os fue revelado a vosotros y en lo que les fue revelado a ellos, humildes ante Allah, sin vender las aleyas de Allah por un precio miserable. Ésos tendrán su recompensa junto a su Señor».
Corán 3:199

Reparemos en algo. El Corán habla de “gente de la escritura”, no de musulmanes. De hecho, esta aleya (3:199) adquiere particular relieve cuando reflexionamos en que fue descendida a propósito del Negus, el rey cristiano abisinio que cobijó al primer grupo de emigrantes musulmanes, dándoles seguridad y permitiéndoles practicar el Islam.

El Negus escuchó la recitación de la sura Maryan del Corán y reconoció que estaba ante un Libro de Dios. Pero aunque fue un protector para los musulmanes que emigraron a su reino, y reconoció al Corán y al Mensajero como auténtico Mensajero de Dios, el Negus siguió practicando el cristianismo hasta su fallecimiento. Cuando falleció, el Profeta Muhammad, ṣallallāhu ʿalayhi wa-sallam, realizó a distancia la oración fúnebre por él.

Prosigamos. Cuando el Corán habla de la Torá, no la describe simplemente como un libro que alguna vez fue revelado y luego desapareció:

«Ciertamente, hicimos descender la Torá, en la que hay guía y luz. Mediante ella juzgaban a los judíos los profetas que se habían entregado a Allah, así como los rabinos y los doctores, pues se les había confiado la custodia de la Escritura de Allah y eran testigos de ella».
Corán 5:44

Y al hablar de Jesús, la paz sea con él, dice:

«Hicimos que Jesús hijo de María siguiera sus pasos, confirmando la Torá que tenía ante sí, y le dimos el Evangelio, en el que hay guía y luz, confirmando la Torá anterior a él, como guía y exhortación para quienes tienen conciencia de Allah».
Corán 5:46

Más sorprendente todavía es lo que sigue:

«Que la gente del Evangelio juzgue conforme a lo que Allah ha revelado en él».
Corán 5:47

Después llega el Corán, confirmando las Escrituras anteriores y ejerciendo autoridad. Pero la conclusión que sigue merece ser leída muy despacio:

«A cada uno de vosotros le hemos establecido una ley y un camino. Si Allah hubiera querido, habría hecho de vosotros una sola comunidad, pero quiso probaros mediante lo que os concedió. Competid, pues, en las buenas obras. A Allah retornaréis todos, y Él os informará acerca de aquello en lo que discrepabais».
Corán 5:48

Nada de esto significa que el Corán considere correctas todas las doctrinas existentes. El Corán critica expresamente determinadas concepciones cristianas acerca de Jesús y de la Trinidad (5:72-73), del mismo modo que critica errores, transgresiones y deformaciones entre judíos, cristianos y musulmanes.

Pluralidad de pactos no significa relativismo doctrinal. Precisamente por eso resulta tan importante no borrar ninguno de los dos registros del Libro: ni sus correcciones ni sus reconocimientos. Los judíos deben reconocer el honor y dignidad de María y de Jesús, la paz sea con ellos, así como los cristianos deben corregir los excesos en su culto y doctrinas. El Sagrado Corán los llama repetidamente a rectificaciones.

Pero frente a todas las aleyas anteriores, no existe ninguna que establezca que la Torá y el Evangelio, en su integridad, quedan desautorizados o revocados o dejados sin efecto, o que no se los pueda siquiera conocer en realidad. Todo lo contrario.

De hecho, las correcciones a las que son llamados los judíos no afectan el texto ni el contenido de la Torá, pues ninguno de esos errores se encuentran allí, sino en ciertos escritos y desarrollos posteriores en variantes del judaísmo rabínico.

Y los excesos de culto y doctrina del cristianismo que el Corán declara, no afectan tampoco a los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas), que son reconocidos como los más originales. Deben distinguirse esos textos de las cartas y doctrinas paulistas y de las doctrinas y cultos perfilados y surgidos con posterioridad inclusivo al propio Nuevo Testamento.

En este escenario, aparece el profeta Muhammad, ṣallallāhu ʿalayhi wa-sallam. 

Su misión sin duda no queda restringida a los árabes:

«Di: “¡Humanidad! Ciertamente, soy el Mensajero de Allah para todos vosotros” [...] Creed, pues, en Allah y en Su Mensajero, el Profeta iletrado, que cree en Allah y en Sus palabras, y seguidlo para que seáis guiados».
Corán 7:158

El versículo anterior ya había descrito a quienes:

«siguen al Mensajero, el Profeta iletrado, a quien encuentran escrito junto a ellos en la Torá y el Evangelio [...] Quienes creen en él, lo honran, lo auxilian y siguen la luz que fue descendida con él, ésos son los triunfadores».
Corán 7:157

Podríamos esperar que la secuencia terminara allí: Moisés, Jesús y, finalmente, Muhammad, ṣallallāhu ʿalayhi wa-sallam; las comunidades anteriores habrían cumplido su función y desaparecerían del horizonte religioso.

Pero la aleya inmediatamente siguiente dice:

«Y entre el pueblo de Moisés hay una comunidad que guía mediante la verdad y mediante ella establece justicia».
Corán 7:159

Y hay todavía algo más. El Corán describe a ciertos cristianos que, al reconocer la verdad de la revelación recibida por Muhammad, ṣallallāhu ʿalayhi wa-sallam, lloran por aquello que reconocen en ella:

«Encontrarás que los más cercanos en afecto a los creyentes son quienes dicen: “Somos cristianos” [...] Cuando escuchan lo que fue descendido al Mensajero, ves sus ojos desbordarse de lágrimas por la verdad que reconocen. Dicen: “Señor nuestro, creemos; inscríbenos entre los testigos” [...] Allah los recompensó por lo que dijeron con jardines bajo los cuales corren ríos».
Corán 5:82-85

Y finalmente, el propio Corán nos obliga a recordar que la diversidad humana no constituye simplemente un accidente que debamos eliminar:

«¡Humanidad! Os hemos creado de un varón y una mujer y os hemos hecho pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros. Ciertamente, el más noble de vosotros ante Allah es quien posee mayor conciencia de Él».
Corán 49:13

¿Qué ocurre si, antes de introducir todas nuestras categorías posteriores, dejamos simplemente estas aleyas juntas sobre la mesa?

Aparece una imagen: una única fuente divina; la Torá [el Pentateuco] como «guía y luz»; el Evangelio como «guía y luz»; el Corán confirmando y ejerciendo autoridad; el Profeta Muhammad como Mensajero para toda la humanidad; la obligación real de reconocerlo y seguir la luz que trae; y, al mismo tiempo, comunidades diferenciadas, «una ley y un camino» para cada una, miembros rectos de la Gente de la Escritura y, sorprendentemente, una comunidad mosaica que todavía es descrita —inmediatamente después de 7:158— como guiando mediante la verdad y estableciendo justicia.

Y hoy sabemos cosas que vuelven todavía más interesante este escenario.

Los Rollos del Mar Muerto nos permiten comparar manuscritos bíblicos anteriores y contemporáneos aproximadamente a la época de Jesús con la Biblia hebrea transmitida posteriormente.

Hay variantes entre los manuscritos, ciertamente, pero el alcance de las variaciones es muy frecuentemente inocuo, de detalles, o no contradictorios (lo mismo que en el caso de las recitaciones coránicas canónicas ente sí).

Fuera de ello, numerosos manuscritos de Qumrán son extraordinariamente próximos al posterior texto masorético de la Biblia judaica, y los manuscritos de las cuevas de refugiados del siglo II muestran ya una fuerte estabilización hacia ese texto.

Por tanto, no estamos ante una Torá antigua cuyo contenido esencial nos sea desconocido y otra completamente diferente aparecida muchos siglos después.

Podemos conocer con considerable precisión el Pentateuco [la Torá] que circulaba alrededor de la época de Jesús y compararlo con la Torá conservada hoy por el judaísmo.

Algo semejante, con una historia textual distinta, ocurre con los Evangelios (entiéndase, la transmisión dada a Jesús, la paz sea sobre él, que no es igual que todo el Nuevo Testamento, sino solo una parte de éste): la tradición manuscrita conserva variantes y no poseemos los autógrafos, pero los Evangelios canónicos -en particular los sinópticos, Mateo, Marcos y Luca, no Juan, que son los más cercanos a las ideas originales de la comunidad jesuítica primera- están ampliamente atestiguados mucho antes del siglo VII.

No es históricamente plausible imaginar que el contenido esencial de Mateo, Marcos o Lucas conocido por los cristianos cuando apareció el Islam fuese una obra radicalmente diferente de los Evangelios que podemos reconstruir hoy.

El panorama así se hace más interesante.

¿Qué significa entonces que el Corán confirme la Torá y el Evangelio «que están con ellos»? ¿Qué significa que ordene a la gente del Evangelio juzgar mediante lo revelado en él, que reconozca distintas leyes y caminos, y al mismo tiempo proclame a Muhammad Mensajero de toda la humanidad y ordene seguirlo?

¿Es posible que hayamos identificado demasiado rápidamente universalidad profética con uniformidad jurídica, y seguimiento con abandono necesario del pacto anterior?

Es aquí donde comienza el entendimiento multipactista. Una Fuente para varios Pactos simultáneos.

Seguiremos profundizando en este aspecto en un escrito posterior, inshallah.


lunes, 30 de octubre de 2023

El buscador, la pluralidad de religiones y el Islam

En el Nombre de Dios,
el Misericordioso, el Compasivo

Para los buscadores espirituales, almas inquietas que quieren un camino espiritual, pero que encuentran frente a sí tantas religiones, cómo saber cuál es la indicada.


Caligrafía de texto coránico


EL BUSCADOR, LA ESPIRITUALIDAD Y LAS GRANDES RELIGIONES

1) PRESENTIMIENTO: Puedes tener el corazón "contento" o en todo caso tenerlo muy distraído con el mundo (sea en felicidad o en sufrimiento), y no buscas más allá de éste.
O puedes sentir que hay algo más hondo, más valioso, más sutil.
2) ESPIRITU: Si eres de los últimos, puedes dejarte percibir eso Otro de vez en cuando, como un espectador eventual, esporádico. O puedes interesarte en serio, buscar más de Eso. Querer vivir de modo consustancial con Eso, que intuyes que da sentido nuevo a todo lo demás que ya conoces.
3) BUSCADOR: Si eres de los últimos, podrías querer descubrir cómo adentrarte a vivir a la luz de Eso por ti mismo, descubriendo todo por ti mismo, suponiendo que no hay peligros o rutas falsas o zonas oscuras, o zonas que te regresan a lo mismo, y pensando así que podrías caminar si quieres hacerlo todo por ti mismo de cero. Es decir, pensando que todo sólo podría salirte de maravillas (a pesar de que sería como querer viajar a una tierra lejana desde tu ligar sin mapa ni conocimiento más que de tu propio lugar, sin saber siquiera la distancia o los riesgos en el camino).
O .... podrías pensar que quizá en la historia amplia de la humanidad, de tantos siglos y tantos y tantos millones de seres, ya ha habido otros que han iniciado ese recorrido antes que tú, y quizás hayan avanzado en conocimientos de la mano de otros antes que ellos, de modo que en vez de querer descubrir la pólvora de nuevo (sin conocimientos de química siquiera), podrías querer investigar si hay caminos de conocimiento para adentrarse en serio en Eso.
4) SENDEROS DE MAESTROS: Si eres de los últimos, podrías darte cuenta pronto que ha habido grandes genios de la espiritualidad en la historia de la humanidad, y varios caminos.
Y entonces:
4.1.- Podrías ser de quienes dicen: todos esos caminos son todos iguales en tanto que todos tienen parte de verdad, o de plano puedes decir más bien que todos son en el fondo íntegramente verdaderos (a pesar de las evidencias claras de que enseñan cosas muy distintas e incompatibles). Y si eres de quienes piensan así entonces, al fin y al cabo, aunque no tengas conciencia de ello, te das la curiosa categoría de un aprendiz que se coloca a juzgar el grado de conocimientos de los más variados maestros. Es decir, aprendiz que juzga a los caminos y los maestros como maestro de maestros.
Eso es en el fondo: o hacer tu propio camino, con un poco de todos (sincretismo), a diferencia de todos esos maestros, que no actuaron así.
O podrías terminar diciendo: elijo un camino, pero cualquiera es verdadero y podría haber elegido cualquier otro (perennialismo).
En cualquier caso, en rigor, si eres sincero, verías que ningún maestro ni camino actúa así. Así que te quedas sin camino real y sin maestro real, contrario a tu finalidad inicial.
4.2.- O si tu sed de lo Otro te ha llevado a conocer que hay maestros y caminos, y no actúas con la ingenuidad u orgullo escondido del sincretista o del perennialista, entonces podrías ser un buscador que se plantee cuál es el mejor camino disponible, el más auténtico, y te hagas la pregunta de cómo orientarte para una posible elección dentro de los múltiples senderos.
5. MAESTROS FALSOS, MAESTROS MÁS AUTÉNTICOS
Si eres de los últimos, entonces podrías investigar y cuidar más de tu intuición interna (t, de seguro, en este punto, buscar auxilio de Eso para que te oriente en tu caminar), y advertirías que si bien hoy se habla de muchos maestros y senderos, hay básicamente dos grandes tipos: los que surgen de caminos New Age (de la llamada Nueva Era), todos históricamente muy muy nuevos. Y los que está en caminos de siglos de tradición espiritual.
Algunos quedan admirados de maestros de luces de neón, luces artificiales, modernas.
Otro investigan y perciben (no es difícil notarlo en realidad) que esos maestros de la Nueva Era, en todos sus tipos, te ofrecen otra vez ... más mundo y mundo, sea para adquirir fama espiritual, a través de poderes ocultos, o para tener bienestar asegurado, o para tener un distintivo social que te marque como de una supuesta "élite" de así llamados iniciados, etc.
Y podrías percibir que más confiables, menos mundanos, menos bulliciosos, más cálidos, son los maestros que vienen desde caminos que parten desde la antigüedad.
6. RELIGIONES
Si eres de los últimos, verás que hay caminos del pasado y caminos que siguen aún hoy existiendo. Como te has puesto la meta de encontrar un camino practicable con maestros accesibles, de poco te servirá los logros que se narren de un camino de la antigüedad que no tenga prolongación real hoy en día.
Y entonces te preguntarás: ¿qué gran camino espiritual, que viene de la antigüedad, con historia de genios espirituales en su historia, existe hoy?
Y te darás cuenta que eso es lo que se llaman las Grandes Religiones.
Y querrás investigar de ellas, familiarizarte con ellas lo suficiente como para el objetivo de tu caminar con el horizonte de la Eternidad rodeándote.
Y aquí, puedes advertir que, miradas desde la distancia, con perspectiva, en realidad son muy pocas:
  • Islam, Cristianismo, Judaísmo, por un lado, más entrelazadas entre sí,
  • Y más al Oriente: Hinduismo, Budismo, Taoísmo (el confucianismo es más una moral filosófica que una gran religión).
7. CARACTERÍSTICAS DE UNA GRAN RELIGIÓN
Llegado a este punto, podrías advertir que la razón y la intuición parten de que hay un Uno, un Otro, un Principio, del que depende todo, superior a todo, no material, no aprisionado ni en el tiempo ni en el espacio, Eterno, los Perfecto sin mancha alguna. Llamémoslo por ello mismo Dios.
Y aunque puedas notar, en tus conocimientos, que las grandes religiones tienen varios elementos en común, unas más que otras entre sí, tendrás que constatar que el Principio de todo debe ser por su naturaleza misma el principio y fin de tu búsqueda y tu camino.
Y entonces puedes advertir que:
  • El budismo no tiene a Dios como centro, ni inicio ni fin. Y aunque haya muchas cosas que admirar en ese camino, y muchos maestros de renombre, podrías pensar que hay una carencia, una falta de base, en su estructura misma, que no pone a este camino como el más directo o el más afinado si este camino no conoce a Dios.
  • El hinduismo, aunque tiene muchas formas, tiene a su vez muchos dioses, cientos de ellos, entre ellos varios dioses mayores, y varias escuelas del hinduismo no concuerdan cuál es el dios mayor de los mayores. Incluso la versión más "intelectual" del hinduismo llamado monista, que dice que en el fondo hay solo 1 gran Dios, acepta rezar y hacer culto externo a múltiples dioses, como todas las demás tendencias del hinduismo. Al notar esto, podrías pensar entonces que, incluso cuando haya muchos caminos de renombre allí, debe haber una carencia o un defecto de fondo que atraviesa toda la estructura de la vivencia hindú. Y es que el politeísmo (a nivel práctico, de culto, incluso teológico, hasta en el caso de su pretendido monismo del advaita vedanta) es la negación, el olvido o la supresión de la realidad única que le debe corresponder por su naturaleza únicamente a Dios, el Único.
  • El taoísmo, aunque tiene diferencias con el hinduismo y el budismo, en realidad comparte con el hinduismo el politeísmo.
Si adviertes lo anterior, podrías decir entonces que por mucho que haya cosas que admirar en esas religiones del Lejano Oriente, la gran religión debe ser aquella que vive por y para Dios Único, del modo más espiritual y a la vez razonable y practicable. Y voltearías tu mirada a las llamadas Religiones del Libro o Religiones Monoteístas o las Grandes Religiones del Cercano Oriente, por orden de aparición: el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam.
8. EL ENCUENTRO CON DIOS
Llegados a este punto, hay muchas cosas admirables sin duda en estas tres Grandes Religiones Monoteístas. Pero es indudable también que no es posible que las tres sean ciertas a la vez, ya que hay hay algunas enseñanzas fundamentales en cada una de ellas que son incompatibles con las otras dos.
Y si investigas, si, en este punto, además de tu investigación, acompañas tu caminar decidido con la oración a Dios buscando ayuda, podrías percibir, si Dios lo quiere, que:
  • Texto sagrado: en relación a sus textos sagrados, en el caso del Judaísmo y del Cristianismo, hay un hecho de gran trascendencia en relación a la Torá y el Evangelio que existen en las biblias (y que muchos de sus seguidores no conocen, a pesar de que es algo ampliamente conocido entre los especialistas en la historia de la aparición del texto bíblico):
- Moisés, la paz sea con él, según la Biblia, falleció en lo que se denominaría hoy día el siglo XIII antes de Jesús, la paz sea con él. Trece siglos antes de Jesús, es decir: hace ¡34 siglos atrás!.
Y sin embargo, el ejemplar completo de la Torá más antiguo que se ha conservado es de apenas ocho siglos de antigüedad (escrito entre los años 1155 y 1225 después de Jesús). Y si se toma en cuenta los fragmentos más antiguos (no la Tora completa, sólo fragmentos), los más antiguos que se conservan llegan hasta el siglo III antes de Jesús.
Es decir, incluso los fragmentos más antiguos tienen MIL AÑOS de distancia de la vida de Moisés, la paz sea con él.
No hay escritos por esos mil años, ni hay cadena ininterrumpida, conocida y fiable de transmisores orales, si acaso, de esos diez siglos (40 generaciones de transmisores faltantes y/o desconocidos, cuando menos).
Eso quiere decir que nada garantiza que la Torá que se conoce hoy, incluso la que podía haber en el siglo III antes de Jesús, fuera efectivamente la Torá que se dice que recibió por revelación Moisés, la paz sea con él.
Eso explicaría además algunos hechos, pocos pero ciertos y chocantes, que se han introducido en las escrituras judías (como al supuesta orden de Dios a Moisés, claramente falsa sin duda, de ordenar un genocidio a perpetuidad de un pueblo, el cananita - Números 31-).
En el caso del Cristianismo, nunca se ha tenido el Evangelio de Jesús según Jesús. Sólo se tiene el evangelio de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Pero el autor del evangelio de Juan no es tampoco Juan el apóstol, sino un griego. Y los historiadores del texto de la Biblia están todos de acuerdo en que el evangelio de Juan es el más tardío en aparecer.
El problema del texto del Nuevo Testamento, por otro lado, es que hay fragmentos y manuscritos antiguos, pero hay diferencias entre ellos y es de sobra conocido entre los especialistas del texto bíblico el problema de fiabilidad del texto que esto presenta. Tomamos el siguiente extracto de una obra de un autor que a su vez compendia el parecer de expertos en este campo:
"Bart D. Ehrman: “Posiblemente es más fácil poner el asunto en términos comparativos: hay más diferencias en nuestros manuscritos que palabras en el Nuevo Testamento” [Cita tomada de su libro: The New Testament: A Historical Introduction to the Early Christian Writings [El Nuevo Testamento: Una introducción histórica a los primeros escritos cristianos]. p. 12..]
¿Cómo ocurrió esto? Registros pobres. Deshonestidad. Incompetencia. Prejuicios doctrinales. Elija lo que quiera.
Ninguno de los manuscritos originales ha sobrevivido desde el período de los primeros cristianos. Como resultado, “jamás estaremos en capacidad de declarar algún conocimiento sobre lo que el texto de ningún escrito bíblico fue con exactitud” [Cita tomada del libro: Funk, Robert W.; Hoover, Roy W. y el Seminario de Jesús. The Five Gospels: The Search for the Authentic Words of Jesus (Los Cinco Evangelios: La búsqueda de las palabras auténticas de Jesús). p. 6] "
(Fragmento de texto Tomado de: Dr. Laurence B. Brown. "¿Desviados? Explicación Sobre la Guía y la Desviación en las Religiones Abrahámicas", p. 255. Disponible para descargarse gratuitamente de: https://d1.islamhouse.com/.../ih.../single/es_misgoded.pdf).
A diferencia de la Torá y la Biblia en general, la Revelación del Sagrado Corán ha sido extraordinariamente preservada, desde hace 14 siglos atrás, desde la recitación del Corán que salió de la lengua bendita del Profeta del Islam, el amado de Dios, nuestro maestro Muhammad, la bendición y la paz de Dios sean sobre él.
Sir. William Muir, especialista del orientalismo y particularmente de la historia de los principios del Islam, autor de números libros sobre el Islam, escribió sobre el Corán: "Probablemente no existe en el mundo otro libro que haya conservado la pureza del texto durante 14 siglos".
Y el profesor Nicholson, dice en su libro, Historia literaria de los árabes:
"Aquí en el Corán tenemos materiales de autoridad única e incontestable para rastrear el origen y el desarrollo temprano del Islam, materiales que no existen en el caso del budismo o el cristianismo o cualquier otra religión antigua".
Es fácil comprobar la preservación del Sagrado Corán, lo que singulariza al Islam dentro de las Religiones Monoteístas con un privilegio esencial (Puede verse al respecto: https://www.newmuslims.com/.../la-preservacia-n-del.../)
  • Figura Principal: En cuanto a las figuras centrales de cada una de estas grandes religiones, como hemos dicho, hay más del diez siglos de distancia entre los primeros escasos fragmentos antiguos de la Torá y la vida de Moisés, la paz sea con él. Y el Nuevo Testamento no ofrece un testimonio seguro sobre la vida y las palabras de Jesús, la paz sea con él, y aun así sólo narra unas pocas páginas de su vida -sobre todo de 3 años de su vida- si se juntan los relatos de los cuatro evangelios.
En el caso del Profeta Muhammad (la bendición y la paz de Dios sean sobre él y sobre todos los Enviados de Dios) se ha preservado el conocimiento detallado de su vida, de sus 63 años de vida, incluyendo 23 años como Profeta (desde sus 40 años en adelante). Tenemos de él información que, en comparación con las otras dos religiones monoteístas, es claramente bastante más amplia y mucho mejor transmitida
¿Qué cristiano no querría saber con detalle la vida diaria de Jesús, la paz sea con él?.
Nosotros conocemos el ejemplo extraordinario y abundante de la vida del último de los Enviados Divinos, además del texto del Libro Sagrado que le fue revelado.
Dos bendiciones extraordinarias que singularizan al Islam.
Hay otro aspecto adicional que alguien puede constar en las tres grandes religiones de que hablamos:
Los judíos no reconocen la luminosidad espiritual que tuvo Jesús, la paz sea con él, el Auxilio Divino que tuvo. Y los cristianos, a su turno, no reconocen el brillo espiritual extraordinario que vino con el último de los Enviados Divinos: Muhammad, la bendición y paz sean con él.
El Islam es más abarcante: reconocemos las luces y el auxilio divino, la misión extraordinaria y los milagros que vinieron con los Profetas de Israel y con Jesús, la paz sea con ellos, y a su vez reconocemos que el Sello de los Enviados fue destinado a nacer y enseñar en el mundo, después de los anteriores, precisamente por los problemas que se habían introducido en algunos de los textos y algunas de las doctrinas de los caminos que dejaron los Enviados anteriores por culpa de omisiones, fallas o desperfectos de quienes los siguieron en los siglos posteriores a ellos.
  • Monoteísmo: En cuanto al monoteísmo, hay un muy serio problema con la Trinidad y la Encarnación divina. Ni los enseñó el Jesús histórico, ni siquiera el Jesús de los Evangelios, sino que fue una doctrina posterior ingresada en los cristianos. Tampoco fue enseñada por los Profetas de Israel. Es un monoteísmo casi tri-teísta, se diría, un monoteísmo por un lado que habla de 3 verdaderas personas divinas distintas entre sí. Eso no es propiamente monoteísmo.
Frente a ello, el Judaísmo y el Islam se mantienen claramente monoteístas.
Pero el Islam sí tiene las doctrinas y los textos conservados desde su origen, con vocación universal.
El Islam no se niega a reconocer las luces anteriores, pero las otras religiones se han quedado aferradas a sus épocas previas, sin reconocer el Auxilio Divino renovado que vino tras ellos, para bienes de todos, confirmando lo recto que venía de antes, corrigiendo errores que se mezclaron con las enseñanzas venidas de los profetas anteriores, y abriendo nuevas formas más adaptadas a los nuevos tiempos por venir en adelante.
El Islam es una religión que por su potencia vital ha alumbrado varias civilizaciones distintas en 14 siglos. Ampara la multiculturalidad y diversidad humanas bajo el marco común de los grandes preceptos del sendero profético y divino.
Y mantiene viva hasta hoy una extraordinaria historia de espiritualidad sublime, grandes maestros espirituales que ransitan el Camino del Sello de los Enviados, la paz sea sobre él, descubriendo qué es vivir en armonía e inmersos en el contacto con el Único, el Uno, de quien venimos, y a quien volvemos.
Que Dios nos auxilie en nuestro caminar y perdone nuestras faltas.
Que nos alumbre con Su Amor y nos lleve a Su Presencia.




miércoles, 12 de febrero de 2014

El Mandamiento más importante de Jesús

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo

El lugar donde descenderá Jesús en su segunda venida,
conforme a la profecía islámica 

EL MANDAMIENTO MÁS IMPORTANTE SEGÚN JESÚS


El hombre era un maestro. Enseñó la Ley de Moisés.  Le impresionó ver a Jesús responder las preguntas de hipócritas y herejes con sabiduría:

“Uno de los maestros de la ley vino y les oyó debatir.  Notando que Jesús les habían dado una respuesta buena, él le preguntó: ‘De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante?’”

Sentía que era su oportunidad de preguntarle a Jesús, el Gran Maestro, cuál era el mandamiento más importante, cómo podría salvarse, entrar en la vida y el Reino de Dios.

Ahora, nosotros necesitamos dejar de lado todos nuestros prejuicios, todo lo que nosotros hemos aprendido en las escuelas de catequesis, y todas las enseñanzas de hombres mortales.  Todos los que aman a Jesús deben permitirle hablar:

“El más importante - dijo Jesús - es: ‘Oye, Oh Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es Uno’.  Amen al Señor su Dios con todos su corazón y con toda su alma y con toda su mente y con toda su fuerza.”

Una gran respuesta a una gran pregunta: acepta al Señor nuestro Dios que es Único, ámalo, y ríndele culto sincero sólo a Él.

Jesús no había concluido.  Él tenía más para enseñar.  Obviamente Jesús estaba enseñándole todo lo que él necesitaba para entrar al Reino de Dios.  Jesús agregó:

“… El segundo es: ‘ama a tu prójimo como a ti mismo’.”

El Gran Maestro aclaró aún más:

“No hay mandamientos más importantes que éstos.”

El hombre que preguntó a Jesús repitió los mandamientos para asegurarse que los había  aprendido bien:

“Bien, maestro”, el hombre contestó.  “Tienes razón diciendo que Dios es Uno y no hay ningún otro dios excepto Él…” (Marcos 12:32)

Jesús vio que el hombre había aprendido correctamente el mandamiento más importante y le dio las buenas noticias:

“Cuando Jesús escuchó que había contestado sabiamente, le dijo: ‘No estás lejos del reino de Dios.’” (Marcos 12:34)

Hay algunas lecciones significantes en esta historia:

PRIMERO, Jesús enseñó al hombre más de lo que este preguntó, sin embargo, no dijo que él es el hijo de Dios, o el Salvador enviado a redimir a la humanidad de sus pecados.  No dijo nada ni remotamente similar a lo que algunas personas dicen al repetir que han ‘nacido de nuevo’ en Cristo: “Usted debe recibirme individualmente, acépteme como el Hijo de Dios, su Señor personal y Salvador que morirá en la cruz por sus pecados y seré resucitado.  Permita que el Espíritu santo lo llene…”

Tome usted lo que Jesús dijo y saque lo que las personas que vinieron después han agregado.

SEGUNDO, la salvación depende de este mandamiento.  Jesús lo dijo claro cuando otro hombre se le acercó para aprender de él (Marcos 10:17-29).  

El hombre se hincó ante sus rodillas y dijo:

“‘Buen maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?’”  Jesús contestó: ‘¿Por qué me llama bueno?  Nadie es bueno, excepto Dios (exclusivamente).’” (Marcos 10:17-18)

TERCERO, Jesús confirmó que no hay ningún mandamiento más importante que éstos.  En caso de que, alguien pudiera pensar que el más grande de los  mandamientos cambió después, Jesús nos dijo:

“Ciertamente, yo les digo: cultiven el cielo y pasen por la tierra sin temer, que ni una jota ni un punto cambiarán de la ley que todos deben cumplir.  Quien quiera que rompa uno, aunque sea el menor de estos mandamientos, y lo enseña a los hombres, se llamará el menor en el reino del cielo; pero quien quiera que los cumpla y los enseña, él se llamará grande en el reino del cielo.” (Mateo 5:17-19)

CUARTO, cualquiera que ama a Jesús y quiere entrar en la vida eterna, debe cumplir el mandamiento más importante de Jesús cuando él mismo dijo:

“Si tú me amas, cumple mis mandatos.” (Juan 14:15)

“Si quieres entrar en la vida eterna, obedece los mandamientos.” (Mateo 19:17)

Un cristiano sincero debe aceptar lo que Jesús dijo sin torcer sus palabras o buscar algún significado oculto en ellas.  Jesús enseñó lo que Moisés enseñó unos 2,000 años antes que él:

“Oye, Oh Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor es Uno.  Amen al Señor vuestro Dios con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma y con toda vuestra fuerza.” (Deuteronomio 6:4-5)

Jesús enseñó la misma verdad eterna que TODOS los profetas de Dios enseñaron a su gente: Dios es Uno, ríndasele culto sólo a Él.

“Temed sólo al Señor tu Dios, sírvelo sólo a Él y hagan vuestros juramentos en Su nombre” (Deuteronomio 6:13)
“No tendrán ningún otro dios además de Mí” (Deuteronomio 5:7)
Isaías 43:11 dice que “Yo soy vuestro Señor y además de Mí, no hay ningún Salvador.”
“Yo soy el Señor tu Dios que te sacó de Egipto.  Tú no reconocerás ningún Dios excepto a Mí, ningún Salvador excepto a Mí” (Oseas13:4)
“Oh, permítanos prosternarnos y rendir culto a Dios, permítanos arrodillarnos ante el Señor, nuestro Creador.  Porque nosotros somos las personas de Su creación y las ovejas de Su rebaño y Él es nuestro Dios” (Salmos 95:6-7)
Jesús dio énfasis a esta enseñanza también a Satanás:

“¡Fuera de mí, Satanás!  Porque está escrito: Rinde culto al Señor tu Dios, y sólo sírvelo a Él” (Mateo 4:10)
El Corán confirma el mandamiento más importante de Jesús.  El Corán nos enseña justamente que Dios envió a todos los Profetas con la misma enseñanza: rendir culto al Único verdadero Dios, exclusivamente.

“Y VUESTRO DIOS es el Dios Único: no hay deidad sino Él, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia.” (Corán 2:163)
“Tu Sustentador ha ordenado que no adoréis a nada excepto a Él.” (Corán 17:23)
“Y antes de ti no mandamos a ningún enviado sin haberle revelado que no hay más deidad que Yo, por lo tanto, habréis de adorarme sólo a Mí.” (Corán 21:25)
El Corán nos dice que Dios le preguntará a Jesús en el Día de la Resurrección:

“Y, HE AHÍ, que Dios dijo: “¡Oh, Jesús, hijo de María!  ¿Dijiste acaso a la gente: ‘Adoradme a mí y a mi madre como divinidades junto con Dios?’” (Corán 5:116)
Jesús responderá:

“¡Glorificado seas!  ¿Cómo habría de decir algo a lo que no tengo derecho?  ¡Si lo hubiera dicho, ciertamente Tú lo habrías sabido!  Tú conoces todo lo que hay en mí, mientras que yo no conozco lo que hay en Ti.  En verdad, sólo Tú conoces todo lo que está fuera del alcance de la percepción del ser humano.  No les dije sino lo que Tú me ordenaste: ‘¡Adorad a Dios, mi Señor y también vuestro Señor!’  Y fui testigo de sus acciones mientras permanecí entre ellos; pero desde que Tú me elevaste a los cielos, sólo Tú has sido su supervisor: pues Tú eres testigo de todas las cosas.  Si les castigas, en verdad, son Tus siervos; y si les perdonas ¡en verdad, sólo Tú eres Poderoso, realmente Sabio!” (Corán 5:116-118)

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