Salatul fatih

Salatul fatih
Oh Allah bendice a nuestro Maestro Muḥammad, el que abre lo que está cerrado y sella lo que le ha precedido, aquel que hace triunfar a la Verdad por la Verdad, el guía hacia el camino recto, y a su familia, conforme a lo que merece su categoría y su inmenso alcance

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martes, 15 de septiembre de 2026

La Luna: ¿Se partió o no en dos?

En el Nombre de Dios,
el Misericordioso, el Compasivo

 

La Luna partida en dos en el Cielo de la Meca


¿La Luna se partió verdaderamente en dos?

A los musulmanes se nos enseña normalmente que durante la vida del Profeta Muḥammad (ﷺ) ocurrió un milagro extraordinario: la Luna se partió en dos ante quienes estaban presentes y después volvió a reunirse.

El punto de partida es el comienzo de Sūrat al-Qamar:

ٱقْتَرَبَتِ ٱلسَّاعَةُ وَٱنشَقَّ ٱلْقَمَرُ ۝ وَإِن يَرَوْا۟ ءَايَةًۭ يُعْرِضُوا۟ وَيَقُولُوا۟ سِحْرٌۭ مُّسْتَمِرٌّۭ

Iqtarabati l-sāʿatu wa-nshaqqa l-qamar. Wa-in yaraw āyatan yuʿriḍū wa-yaqūlū siḥrun mustamirr.

«La Hora se ha acercado y la Luna se ha partido. Y si ven un signo, se apartan y dicen: “es una magia persistente”.»
(Qurʾān 54:1-2)

La expresión árabe inshiqāq al-qamar significa “la partición de la Luna”.

A esto se suma un importante ḥadīṯ de ʿAbd Allāh b. Masʿūd recogido por al-Bukhārī:

حَدَّثَنَا مُسَدَّدٌ، حَدَّثَنَا يَحْيَى، عَنْ شُعْبَةَ، وَسُفْيَانَ، عَنِ الأَعْمَشِ، عَنْ إِبْرَاهِيمَ، عَنْ أَبِي مَعْمَرٍ، عَنِ ابْنِ مَسْعُودٍ، قَالَ: انْشَقَّ الْقَمَرُ عَلَى عَهْدِ رَسُولِ اللَّهِ ﷺ فِرْقَتَيْنِ، فِرْقَةً فَوْقَ الْجَبَلِ وَفِرْقَةً دُونَهُ، فَقَالَ رَسُولُ اللَّهِ ﷺ: «اشْهَدُوا».

«Ibn Masʿūd relató: Durante la vida del Profeta Muḥammad (ﷺ), la Luna se partió en dos partes: una parte estaba por encima del monte y la otra al otro lado de él. Entonces el Profeta Muḥammad (ﷺ) dijo: “Sed testigos”.»

Ṣaḥīḥ al-Bukhārī, 4864, Kitāb al-Tafsīr, comentario de Sūrat al-Qamar.

Muslim transmite también varias versiones del episodio.

No estamos, por tanto, ante una historia que pueda descartarse simplemente diciendo que apareció muy tarde. Existe una tradición antigua y seria según la cual algo extraordinario relacionado con la Luna fue visto durante la vida del Profeta Muḥammad (ﷺ).

La pregunta es otra:

¿qué fue exactamente lo que ocurrió?

Hay tres formas principales de entenderlo.

Primera posibilidad: la Luna física se partió en dos

Ésta ha sido la explicación más extendida: el cuerpo mismo de la Luna se habría dividido materialmente en dos grandes partes y después habría vuelto a quedar unido.

Que Allah pueda hacer semejante cosa no ofrece ninguna dificultad para un creyente. Allah es Todopoderoso.

El problema es que esta explicación, sencilla en apariencia, abre inmediatamente muchas consideraciones difíciles de evitar incluso para quienes no tenemos ningún inconveniente en aceptar la posibilidad de milagros, que nos pueden hacer repensar si estamos entendiendo bien el relato.

Hoy tenemos mapas extraordinariamente detallados de prácticamente toda la superficie lunar. No se conoce ninguna estructura geológica global que indique que la Luna entera se separó en dos grandes mitades en un pasado relativamente reciente y posteriormente volvió a unirse.

Podría decirse que Allah la volvió a unir sin dejar ningún rastro. Naturalmente puede hacerlo.

Pero entonces ya no estamos hablando solamente de un milagro. Añadimo otro: la reunificación sobrenatural, no solo la partición sobrenatural. Y en realidad más.

Habría que suponer que dos enormes partes de la Luna pudieron separarse sin producir una destrucción gigantesca; que después pudieron volver a reunirse; que esa reunión no dejó una enorme marca; que no quedaron restos de semejante acontecimiento; y que todas las consecuencias físicas normales de romper y volver a unir un cuerpo de ese tamaño fueron también evitadas o borradas.

Nada de eso aparece ni en la aleya ni en el ḥadīṯ.

Es posible por el poder de Allah. Pero resulta una explicación mucho más complicada de lo que las fuentes realmente nos obligan a afirmar.

A esto se añade una dificultad histórica.

Una separación física de la Luna habría sido un acontecimiento cósmico inmenso, en escala mucho mayor que, por ejemplo, la apertura del mar para Mūsā (Moisés, la paz sea con él), que ocurrió en un lugar concreto de la Tierra.

Si la Luna física hubiera aparecido dividida en dos grandes cuerpos, sería razonable esperar una memoria mucho más amplia del acontecimiento, tanto entre los árabes como entre otros pueblos que observaban cuidadosamente el cielo.

Sin embargo, no encontramos una cantidad de testimonios que corresponda siquiera mínimamente a algo de esa enorme magnitud.

Incluso dentro de la tradición musulmana, el número de posibles testigos presenciales conforme a los hadices es reducido.

El relato de Ibn Masʿūd muestra que su narración tiene raíces tempranas y no puede ser descartada fácilmente (por si alguien se pregunta en relación a la autenticidad del ḥadīṯ). Pero eso prueba con mucha mayor fuerza que se vio algo, no necesariamente la conclusión adicional de que la Luna física se fracturó realmente en dos cuerpos.

Hay además otro silencio llamativo: Ibn Isḥāq, cuya obra constituye la base de la biografía antigua del Profeta Muḥammad (ﷺ) conservada posteriormente por Ibn Hishām, no incluye este episodio. Ibn Ḥajar mismo señaló esa ausencia. ¿Si se hubiera tratado de un evento físico de partición gigantesca, sería esperable que este episodio hubiera sido omitido?

Por separado, ninguno de estos problemas demuestra que la interpretación física sea falsa.

Juntos, sin embargo, hacen razonable preguntar si estamos entendiendo el relato de una manera demasiado material.

Segunda posibilidad: la aleya habla del final de los tiempos

El propio versículo comienza diciendo:

«La Hora se ha acercado». La Hora es una referencia inequívoca al Día del Juicio.

Esto permite entender la partición de la Luna dentro del escenario y la época de los grandes cambios del universo que el Corán relaciona con el final de los tiempos.

El Corán describe el Sol, la Luna, las estrellas, las montañas y el cielo mismo perdiendo el orden que ahora conocemos.

Por eso no es necesario entender Q 54:1 como si fuera ante todo la crónica de un milagro ocurrido varios años antes de la hijra.

La aleya puede estar diciendo que el orden tierra - Luna (en contexto, el universo que conocemos) llegará a su fin.

Tampoco debemos convertir eso inmediatamente en una fotografía anticipada de la astronomía del último día y afirmar:

«La Luna física se partirá exactamente en dos mitades».

Puede ser así, pero el texto no nos obliga a precisar el mecanismo.

La imagen de una Luna partida puede expresar poderosamente que el orden regular del cielo se habrá quebrado.

Esto tiene particular importancia porque Allah hizo del Sol y de la Luna medios para medir el tiempo:

«Él es Quien hizo al Sol resplandor y a la Luna luz, y determinó para ella fases, para que conocierais el número de los años y el cómputo».
(Qurʾān 10:5)

Shaykh Imran N. Hosein ha insistido particularmente en este aspecto: la Luna y sus fases forman parte del sistema de tiempo establecido por Allah, y el calendario lunar coloca al ser humano dentro de ese orden. En The Qurʾān and the Moon desarrolla ampliamente esa relación entre Luna, tiempo y vida religiosa.

Por eso resulta razonable relacionar la ruptura del orden lunar al final de los tiempos con que el sistema mismo mediante el cual el ser humano reconoce días, meses y años habrá dejado de funcionar como ahora funciona.

Qué aspecto exacto tendrá eso, solo Allah lo sabe.

La expresión «la Luna se ha partido» puede describir una alteración física, una forma bajo la cual ese gran cambio será percibido, o ambas cosas.

A mi juicio, ésta es la lectura fundamental de la aleya: habla del final de los tiempos y de la ruptura del orden cósmico.

Pero esto no obliga a negar que durante la vida del Profeta Muḥammad (ﷺ) pudiera haberse mostrado anticipadamente algo relacionado con esa realidad futura.

Y aquí aparece la tercera posibilidad.

Tercera posibilidad: se mostró realmente una Luna partida, sin que la Luna física se rompiera

Para comprender esta posibilidad necesitamos recordar algo presente desde hace siglos en la tradición espiritual islámica.

El mundo físico que tocamos y vemos no agota toda la realidad.

Los maestros sufíes y varios filósofos musulmanes hablaron de distintos planos de existencia. De hecho, una geografìa de la realidad total de la existencia que muestra diferentes planos o niveles de existencia es una constante en las grandes tradiciones espirituales del mundo.

Hay un mundo corporal como el nuestro, un mundo espiritual, y entre ambos un nivel en el cual las realidades espirituales pueden aparecer bajo formas visibles.

A este nivel intermedio se lo llamó en el sufismo ʿālam al-mithāl, y Henry Corbin utilizó para traducirlo la expresión latina mundus imaginalis, «mundo imaginal».

La palabra "imaginal", sin embargo, tiene un significado preciso que debe precisarse o, si no, puede confundir. No significa imaginario, falso, inventado ni una simple imagen psicológica.

Corbin escogió precisamente otra palabra porque «imaginario» normalmente significa algo que no existe. Él estaba hablando, en cambio, de un orden real de existencia y de percepción.

Para decirlo de forma sencilla: es un mundo intermedio en el cual una realidad espiritual puede tener forma, ser vista y ser experimentada, sin convertirse por ello en un objeto material como una piedra o un árbol.

En adelante podemos dejar de utilizar el término técnico y hablar simplemente de una manifestación real procedente del mundo espiritual.

El Corán proporciona un ejemplo extraordinariamente claro.

Cuando Yibrīl (el Arcángel Gabriel) se presenta ante Maryam (la Virgen María), dice:

فَتَمَثَّلَ لَهَا بَشَرًا سَوِيًّا

«Se le manifestó bajo la forma de un hombre perfectamente constituido».
(Qurʾān 19:17)

La Virgen María (la paz sea con ella) vio realmente un hombre.

Pero Yibrīl no dejó por ello de ser un ángel ni tuvo que convertirse biológicamente en un ser humano.

Algo espiritual se manifestó de una manera visible.

La conocida aparición de Yibrīl ante el Profeta Muḥammad (ﷺ) y sus Compañeros bajo la forma de un hombre ofrece otro ejemplo.

Shaykh Mullā Ṣadrā desarrolló esta idea explicando que ese nivel intermedio de la realidad no es una ficción mental: pertenece realmente al orden de la existencia, aunque no sea material como nuestro cuerpo físico.

Ibn ʿArabī y la propia Luna

Lo más importante es que Ibn ʿArabī plantea esta cuestión precisamente al comentar la partición de la Luna.

En el capítulo 330 de su célebre obra al-Futūḥāt al-Makkiyya (las Iluminaciones de la Meca), después de recordar el lenguaje de la partición de la Luna y el mandato «sed testigos», escribe:

وما لهم إلا ما ظهر، وهل هو ذلك الواقع في نفس الأمر أو في نظر الناظر؟ هذا لا يلزم

Es decir:

«Ellos no tuvieron sino aquello que se les manifestó; si aquerllo ocurrió así en la realidad misma o en la mirada del observador, no es necesario [determinarlo]».

Es decir: para Ibn ʿArabī, aceptar que los testigos realmente contemplaron la señal no obliga a afirmar necesariamente que el cuerpo físico de la Luna sufrió exactamente aquello que apareció ante sus ojos.

Ésta es una distinción extraordinariamente importante.

Los presentes pudieron haber visto realmente una Luna dividida.

No estaban necesariamente imaginando o alucinando. El milagro podía ser perfectamente real pero de ello no se sigue que el satélite físico tuviera que haberse quebrado.

Shāh Walī Allāh al-Dihlawī llegó a una conclusión muy semejante por otra vía.

En su obra Taʾwīl al-aḥādīth fī rumūz qiṣaṣ al-anbiyā (Interpretación de las narraciones [hadices] sobre los símbolos de los relatos de los Profetas) escribe:

ليس يجب انشقاقه البتة انشقاقاً لعين القمر

«No es en absoluto necesario que la partición fuese una partición del cuerpo mismo de la Luna».

Y continúa comparando el modo en que hablamos de ciertos fenómenos visibles —humo, astros fugaces, eclipses y otros fenómenos perceptivos— con expresiones lingüísticas que no requieren que el objeto celeste haya sufrido literalmente la transformación aparente.

Su comparación con eclipses y otros fenómenos visibles apunta precisamente a distinguir lo que aparece ante nuestra vista de una transformación física del objeto observado.

No debemos atribuirle sin más que haya explicado este episodio específicamente mediante el mundo espiritual intermedio pero al menos un crítico suyo ciertamente así entendió sus palabras, en el marco de las elaboraciones de Shāh Walī Allāh al-Dihlawī con relación al mundo intermedio. 

En efecto, Muḥammad Zāhid al-Kawtharī, al criticar precisamente esta idea de Shāh Walī Allāh, lo acusa de resolver -segun su punto de vista- narraciones problemáticas mediante su doctrina del ʿālam al-mithāl, y menciona específicamente su interpretación de la partición lunar como:

ترائيه كذلك للأنظار

«su aparecer así ante las miradas».

Esto demuestra que al menos un importante lector tradicional entendió esa interpretación dentro del marco más amplio de la doctrina del mundo intermedio de Shāh Walī Allāh,

En cualquier caso, la conclusión básica de Shāh Walī Allāh coincide con la de Ibn ʿArabī: lo visto no obliga a una fractura material del astro.

Una comparación útil: Fátima

Puede ayudar aquí un ejemplo procedente de otra tradición religiosa.

El 13 de octubre de 1917, durante las apariciones de Fátima relacionadas con la Virgen María (la paz sea con ella), una gran cantidad de personas afirmó haber contemplado un fenómeno extraordinario en el Sol.

Algunos dijeron que el Sol parecía girar. Otros vieron cambios de colores. Otros describieron que parecía precipitarse hacia la Tierra. Los relatos no fueron todos exactamente iguales.

Y, sin embargo, bajo la comprensión del siglo XX, nadie. ni entre los asistentes ni entre las autoridades religiosas afectadas, necesita sostener que el Sol físico abandonó realmente su lugar en el sistema solar y comenzó a caer sobre Portugal.

La Iglesia católica posteriormente consideró dignas de crédito las apariciones de Fátima. Eso tampoco significa que declarara que el astro físico hubiera realizado literalmente todos los movimientos que describieron los testigos.

La comparación tiene solo una finalidad comparativa. No prueba por sì sola qué ocurrió en Fátima ni demuestra automáticamente qué ocurrió en La Meca.

Pero sirve para comprender algo:

muchas personas pueden percibir realmente un signo celeste extraordinario sin que el cuerpo astronómico tenga que realizar físicamente todos los movimientos que ellas contemplan.

Desde una visión religiosa de la realidad, tampoco es inconcebible para un musulmán que la Virgen María (la paz sea con ella) pueda tener un papel providencial dentro del plan de Allah y que determinadas apariciones puedan servir para llamar nuevamente a las personas hacia Dios y la fe. Esto no obliga a un musulmán a aceptar cada aparición atribuida a ella ni todas las interpretaciones doctrinales que posteriormente se hayan dado de esas experiencias.

Simplemente significa que no necesitamos descartar de antemano la posibilidad de una intervención providencial relacionada con la Virgen María (la paz sea con ella).

Y el ejemplo ayuda a comprender la partición de la Luna.

Puede haber ocurrido una manifestación real en la cual algunos presentes contemplaron verdaderamente una Luna dividida en dos, aun cuando el cuerpo físico de la Luna nunca se hubiera roto.

Las diferencias entre distintas narraciones —una montaña aquí, dos partes allí, diferentes ángulos de observación— tampoco serían necesariamente extrañas en semejante experiencia.

Entonces, ¿qué pudo haber ocurrido?

Las tres posibilidades deben distinguirse claramente.

La primera sostiene que la Luna física se quebró literalmente en dos grandes partes y después fue recompuesta. Es posible para Allah, pero obliga a añadir numerosos acontecimientos extraordinarios que las fuentes no mencionan y plantea importantes dificultades históricas y físicas.

La segunda entiende que Q 54:1 habla principalmente del final de los tiempos. La Luna aparece como parte de la ruptura del orden cósmico que anunciará el final de este mundo. Cabe entender que ésta es la lectura fundamental del versículo coránico. Pero no sabemos si la imagen significa una fractura material exacta de la Luna o una forma visible bajo la cual se manifestará esa gran alteración.

La tercera posibilidad no contradice la segunda.

Durante la vida del Profeta Muḥammad (ﷺ), Allah pudo haber mostrado anticipadamente a determinados testigos una imagen verdadera de esa futura ruptura del orden cósmico.

Ibn Masʿūd habría visto realmente lo que dijo haber visto.

El Profeta Muḥammad (ﷺ) habría podido decir con pleno sentido:

«Sed testigos».

Pero lo contemplado habría sido una manifestación real procedente de un plano espiritual de la realidad, hecha visible ante ellos, y no necesariamente una fractura geológica del astro.

Esta tercera explicación parece la más razonable para comprender los aḥādīth, mientras que la segunda explica mejor el sentido principal de la aleya.

No necesitamos elegir entre ambas.

El Qurʾān puede estar hablando del gran desorden cósmico del final de los tiempos y, al mismo tiempo, una imagen real de ese acontecimiento futuro pudo haberse mostrado ya como signo durante la vida del Profeta Muḥammad (ﷺ).

Así podemos tomar en serio el Qurʾān, tomar en serio el ḥadīṯ y tomar también en serio lo que hoy sabemos acerca de la Luna, y no hay lugar a las observaciones críticas mencionadas para la interpretación puramente fisica habitual en nuestros relatos.

Allah sabe más.


Nuruddin Cueva

sábado, 28 de octubre de 2017

Un maestro máximo de la kabbalah - de cerca

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo



Al hablar de cábala, nos referimos aquí a ese conjunto de conocimientos que de ordinario la gente llamaría como místicos, esotéricos o espirituales que el judaísmo autodenominado ortodoxo reclama poseer. Y que deslumbra a muchos buscadores espirituales afanados en cultivar el conocimiento de los asuntos del No-Visto.


Para evitar malentendidos, nos referimos aquí a esa cábala o kabbalah, la de los Sefirot y el conocimiento así llamado esotérico de la Torah, hebraica, judaica, cultivada por linajes de rabinos durante siglos, y no a la vulgarización o a la divulgación o a pseudo-cábala o a la cábala a lo Hollywood.


Sorprenderá de seguro a algunos buscadores espirituales conocer de cerca a uno de sus más grandes exponentes relativamente contemporáneos, admirado en todos los muy cerrados círculos de esta cábala como un genio y exponente inusualmente dotado de este campo.


Sorprenderá ver con ojos de Haqq lo que de otro modo en esta época del sistema del Dayyal sería tenido muy de otra forma.


En este campo, donde ha habido tanta confusión, el esclarecimiento es necesario:




viernes, 13 de marzo de 2015

Misericordia ante un llamado

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo



Bismillahi Rahmani Rahim

El erudito y wali de Allah, Shaykh Yusuf an Nabhani [1849-1932], quien representara la última generación de ulama otomanos en la Nación del Islam, menciona la siguiente historia.

Una mujer Sayyidah, es decir, descendiente de sangre del Profeta del Islam (la bendición y la paz de Dios sean sobre él), vivió en Baghdad y su condición física la tenía en cama por 15 años.

Una noche, la situación se volvió intolerable para ella y lloró toda la noche a causa de su condición y dijo: "Oh Señor, la muerte o el alivio".

Cuando se quedó dormida, vio al Amado de Dios, su ancestro el Noble Profeta (la paz sea con él), quien la tomó de la mano y le dijo:

"Hija mía, ¡levántate!" y en el sueño vio que se levantaba.

Cuando despertó, estaba totalmente curada.


Oh Allah bendice y concede paz a tu siervo y profeta Muhammad y a su bendita Familia.



viernes, 19 de julio de 2013

El acto de adoración más amado

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo

Shaykh Abdullah ad-Daghestani (qs) [izq] con Shaykh Nazim [der]


LA ADORACIÓN MÁS AMADA

Nuestro Gran Shaykh [Shaykh Abdullah ad Daghestani, qs] hablaba acerca de las buenas maneras [el adab] y decía que eran lo más importante en nuestro camino y en todas las religiones.

A través de los actos de adoración, la gente puede aproximarse al Paraíso, pero a través de las buenas maneras, adab, la gente puede aproximarse a su Señor.  Y sin duda estar cerca de la Divina Presencia es mejor que tan sólo la adoración.  La adoración si adab es como el cuerpo sin un espíritu, ya que el adab es el espíritu de la adoración.

Nuestro Gran Shaykh era uno de los grandes que enseñaban las buenas maneras.  La Shari’ah enseña la adoración; la tariqa enseña el camino para mantener el adab con el Señor.

Nuestro Gran Shaykh habló una vez acerca de la más aceptable de todas las formas de adoración.  ¿Cuál es la más amada de todas esas formas?

Nuestro Gran Shaykh habla en nombre de todos los 7007 Shaykh Naqshbandis, cuyas características son que todos ellos alcanzaron la vida verdadera durante esta vida temporal y todos recibieron la certeza del conocimiento, la certeza de la visión y la certeza de la verdad.  Ellos hablan con la verdad exacta, como lo hizo Abû Bakr as-Siddîq. Podemos confiar en ellos sin duda y todos están de acuerdo en este punto, el de la adoración más amada.

Y ellos dicen que ésta es la oración del amanecer [fayr].

Y es tan importante porque en cada momento del alba [fayr] se envían poderes sagrados que se exhalan sobre cada criatura.  Una nueva vida llega a todas las criaturas y este período de tiempo debe atestiguado por todos.  Incluso los necios, los que están durmiendo [mientras pasa el período de la oración del alba] sus espíritus deben estar listos para esa ceremonia.

El Profeta Muhammad, la bendición y la paz de Dios sean sobre él, como el más distinguido de los representantes de Allah, le ordena a Bilal dar el Adhân [el llamado a la oración] en el primero de los Cielos (1).  Y todos los santos [awliya] y Profetas del Barzakh [la vida después de este mundo] deben acudir a la oración; es fard [obligatorio] para ellos.

Y para la mayor parte de la gente en el Barzakh que no fueron capaces de alcanzar en esta vida el nivel de las características del ser humano de verdad, esta oración no es fard sino sunnah [opcional]. 

Del mismo modo [explica aquí la diferencia jurídica de lo fard y lo opcional] que el Salât al-Juma‘a [la oración comunitaria semanal] es fard para los hombres libres de buena salud, mas no [por diversas razones legales] para las mujeres (2), los esclavos, los incapacitados o los ciegos.

El Profeta es el Imam [el que lidera la oración] y Bilal da el Adhân cada día en el Barzakh.  Y cualquiera de los de este mundo que escuche a Bilal debe acudir a esa oración.  Y de esta asamblea llegan luces a todos los Imames que encabezan la oración de fayr en la tierra.  Los representantes de esa Jamâ‘at son aquí solo como una figura; en realidad están orando allí.

* * *

Traducido de Mercy Oceans 2 [Océanos de Misericordia 2], una de las primeras recopilaciones de sohbets de Maulana Shaykh Nazim.

El libro en inglés puede descargarse aquí:


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NOTAS:
    
    (1) Sigue en la narración un conocimiento de realidades del Barzakh que se recibe, por aquel a quien Allah quiere abrirle dicho conocimiento y en la medida en que Allah le abra dicho conocimiento, a través del kashf o un acceso a la visión de realidades espirituales. 

Los wahabis / salafis y los así denominados ahle hadith niegan esta posibilidad, contrariando la enseñanza -¡y la reiterada constatación a lo largo de los siglos!- de Ahlus Sunnah wal Yamaah.

Sobre el particular, del artículo “La Enseñanza Islámica respecto al Conocimiento del No Visto por los Awliya”, mencionamos lo siguiente:

“Allah –swt- dice: “Él es el Conocedor de lo Oculto. A nadie le da acceso a Su Oculto a excepción de aquel mensajero que goza de Su beneplácito” (Qur’an 72:26-27).

Algunas personas utilizan esta aleya para desaprobar el conocimiento del Wali acerca de lo Oculto [Ghayb]. Sin embargo esta interpretación no es la sostenida por los comentaristas de Ahl as-Sunnah sino por la Mu’tazila (tales como Zamajshari en su Kashshaf). 

El Hafiz Ibn Hayar al-Asqalani explica esta aleya así: “Se sigue de esta aleya que los Profetas pueden ver algo de lo Oculto, y también lo pueden hacer los Awliya’ que siguen a un Profeta en particular, en tanto que cada uno toma desde su Profeta y es agraciado (yukram) con su conocimiento” (Ver Fath ul Bari 8:660). 

También cita las palabras del Imam Qurtubi que lo confirman: “El Musulmán sincero y virtuoso es aquel cuyo estado armoniza con el de los Profetas, por lo que se le concede algo de la misma clase de favores milagrosos que ellos tuvieron, y eso es la contemplación de lo Oculto…en tanto que no lo es para el incrédulo (kafir) ni el corrupto (fasiq)” (ver Fath ul-Bari 12:449). 

Imam Yalaluddin as-Suyuti cita al Sheyj Affiuddin al-Yafi’i, que escribió: “Y ha sido establecido que cualquier cosa que sea posible como milagro para un Profeta, de la misma forma es posible para el Wali como Karamat, con la condición de que no sea un desafío para el Profeta. Y nadie niega esto excepto un ignorante”.

Para mayores referencias, con aleyas y hadices expuestos por Ahlus Sunnah wal Yammah sobre este tema:


   (2) En cuanto a las mujeres, la Shar’iah, la Legislación Sagrada del Islam, les permite acudir a las oraciones en las mezquitas si lo desean, pero no les impone la carga de acudir a ellas.  La razón consiste en que la atención de las necesidades de la casa y de los hijos frecuentemente puede hacer difícil para ellas acudir a la mezquita dejando los hijos y la casa.  Y por tal razón, en el caso de las mujeres, que recen la oración en casa tiene una virtud y recompensa especial para ellas, como se observa de un hadiz de Profeta (sallallahu ‘alayhi wa sallam) al respecto.



jueves, 31 de mayo de 2012

Historia sobre el Alimento

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo


Mausoleo de Najmuddin Kubra (qs)



LOS TRES SHAYKHS Y EL MURID


El ' wali-tarash’  Shaykh Najmuddin Kubra (que Allah lo tenga en su misericordia) escribió:

"Frente a Khwajah Imam Yusuf al-Hamadani (que Allah lo tenga en su misericordia) [noveno Shaykh en la silsila o Cadena Dorada de maestros naqshbandis] un individuo mencionó con asombro que yo [Shaykh Najmuddin Kubra] estaba en la compañía del Shaykh Ahmad al-Ghazali (que Allah lo tenga en su misericordia) comiendo con otros hermanos.  Súbitamente, el respetado Shaykh falleció (del mundo físico).  Pocos segundos más tarde, cuando recuperó la conciencia, dijo: ‘Durante ese tiempo observé que el Mensajero de Allah (el Profeta Muhammad, que Allah le bendiga y le prodigue paz) colocaba comida en mi boca con su propia mano bendita’.

Shaykh Khwajah Yusuf Hamadani (que Allah lo tenga en su misericordia) escuchó esto y replicó:

Estos son pensamientos mediante los cuales los niños de este camino (tariqat) se nutren”.

Mirsad al Abad, página 193-4.






* * *

DOS NOTAS SOBRE SU VIDA




Fragmento a partir de:


“En el año 540 hijti/1145 era común, en Khwarazm, al sur del Mar de Aral, nació Abu-l-Jannab Najm al-Din Ibn Umar al-Kubra [Shaykh Najmuddin Kubra]. Desde muy temprana edad, desplegó una inteligencia superior.  En la escuela recibió el apodo de Kubra, que literalmente significa "el más grande". 
Después de completar sus estudios en ciencias religiosas islámicas, Najm al-Din dejó su ciudad natal para cursar estudios en otras tierras. Se fue a Persia para estudiar la ciencia del Hadiz y después a Egipto. En sus treinta y pocos años, su sed de temas espirituales le atrajo a la orden Suhrawardiyyah, donde fue iniciado por el Sheik Ruzbihan al-Wazzan al-Misri. 

Con el tiempo, se casó con la hija de su Shaykh.  Recibió permiso para enseñar y regresó a su propia tierra.

Najm al-Din returned to Khwarazm en algún momento entre el 582/1185 y el 586/ 1190 y permaneció allí por el resto de su vida, dedicándose al camino spiritual y a enseñar a discípulos.
 
Aunque tenía pocos discípulos, se ganó un epíteto por su tasa de éxito en la producción de maestros de gran elevación espiritual. El epíteto fue: Wali-tarash, "Escultor de los Santos." 

Escribió una serie de discursos, siendo el más importante Fawa'ih al-Jamal al-wa fawatih jalal (Aromas de belleza y Preámbulos de Majestad). En este texto se incluyen los registros de sus experiencias personales visionarias y orientación para la práctica del camino, una teoría detallada de la senda sufí para los iniciados.

Después de una fructífera vida, espiritual, Najm al-Din falleció en Urgench, cerca de Khwarazm, en el año 618/1221, durante la invasión de los mongoles, a la edad de 78 años. 

Se le ofreció protección en caso aceptara refugiarse con los mongoles; pero por el contrario, optó por luchar y defender la ciudad ya que esto resultaría en una muerte gloriosa como mártir en batalla.


Mazhar de Najmuddin Kubra (qs).  Fatiha por él.



jueves, 3 de mayo de 2012

El Wali y el Asceta del Yoga - 2

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo


EL WALI Y EL ASCETA DEL YOGA - 2


Sheikh Abdul Kerim Kibrisi Hz. y un sikh a su paso, en Hyderabad, India

En esta ocasión, de una vertiente distinta de la sabiduría islámica, y sin perjuicio de las discrepancias en materia de fiqh y tasawwuf que han ido alejando progresiva y a veces ácidamente a la escuela de que se cita aquí –deobandi- del tronco principal de los Ahlullah de Ahlus Sunnah wal Yamaah –por causas y situaciones contingentes que la han impactado indebidamente al punto de hacerla separarse del reconocimiento de los brotes distintos y superiores de las Gentes del Camino-, presentamos no obstante por su interés y por la sinceridad y belleza que nadie podría negar a quien realiza el relato, la siguiente narración.

Que Allah bendiga al autor de la narración y a quienes lo oyeron, y que bendiga a los salihun y ulama de taqwa de la escuela alejada, a fin de entroncar a sus gentes en el río principal de la savia dorada continua del Islam, para cubrir sus faltas y aumentar sus virtudes.

El texto en inglés, producido por al Islaah Publications por Ismail Mangera, del que se traduce aquí al español, es una traducción de las palabras espontáneas dichas por Hadhrat Maulana Muhammad Masihullah Khan sahib (que Allah esté complacido con su espíritu), durante su visita a Sudáfrica, en enero de 1983, Venue: Lenasia, Johannesburg.

El relato es un hecho ocurrido a Shah Hadhrat Abdul Quddus (qs) [1453-1537], un notable shaykh y wali de la silsilah chisti-sabiri, y descendiente del Imam Abu Hanifa (ra).

Relato previo:



Mezquita en Rudali, significativa de la tariqa chisti-sabiri


SHAH HADHRAT ABDUL QUDDUS (R.A.) 
Y EL GURÚ O MAESTRO DEL YOGA


Hadhrat Muhammad Masihullah Khan sahib estuvo hablando en dicha ocasión a los presentes acerca de que el Profeta (sallallahu ‘alayhi wa sallam) es luz, y fue enviado no obstante con cuerpo físico como cualquiera de nosotros, a fin de transmitir a la humanidad que le aceptara una influencia espiritual benéfica a nuestro propio nivel, que comprende el hecho de tener cuerpos que atraviesan las vicisitudes de cualquier cuerpo: hambre, sueño, etc.  

El cuerpo puede atravesar muchas condiciones.

Citamos:

“El cuerpo puede cambiar su forma.  Un ser humano, al adoptar ciertos ejercicios espirituales especiales (riyadhat) – comprendan, no por mujahadah (esfuerzo) sino por riyadhat – puede desarrollar un cierto refinamiento y exquisitez que se manifestará así en ciertas características extraordinarias.  Tal como el caso de Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.). 

Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) no nació en Gangoh, sino que era originario de un centro poblado en el distrito de Ambalah.  En la época en que vivió, los yogis hindús tenían tremenda ascendencia y poder sobre la población. Estos yogis llevaban a cabo tremendos ejercicios de auto-disciplina que daban por resultado que el cuerpo humano exhibiera algunas características asombrosas.

Ahora bien, Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) llegó a conocer (cuando aún estaba en Ambalah) de un cierto Yogi Hindú. El Yogi vivía en el distrito de Saharanpur en la población de Gangoh y estaba conduciendo a los musulmanes al camino erróneo mediante la exhibición de proezas increíbles que ocurrían a su orden. 

Hadhrat Maulana Thanwi (r.a.). nos narrow esta qissah [relato]. ¿Por qué?Para que estemos protegidos en nuestro iman (fe) y evitemos ser desviados por aquellos que nos quieren desviar. 

Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) fue a Gangoh.  Preguntó a la gente por el paradero de este Yogi.  La gente le dijo que el Yogi no permanecía en el pueblo, sino que vivía en algún lugar lejos del pueblo, en la jungla.  Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) fue al area donde se le indicó y llegó a un pequeña habitación hecha de ladrillos y barro.  Tratando de encontrar la entrada, recorrió los cuatro lados [las cuatro paredes] ¡pero no encontró la puerta!  ¡La estructura tenía cuatro paredes pero no había puerta a la vista! 

Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) se dio cuenta que había una persona sentada en la cercanía.  Fue donde esa persona y le preguntó: "¿Eres tú el Yogi que reside aquí?"  Esta persona le respondió: "No.  Soy simplemente su discípulo."  Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) preguntó: "En ese caso, ¿dónde está tu gurú?"  El discípulo respondió: "Él está en esa habitación." 

Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) le preguntó asombrado: "¿En esa habitación? ¡Pero acabo de rodearla y no veo ningún signo de una puerta por ninguno de los cuatro lados!  ¿Por dónde entra y por dónde sale?"  El discípulo le respondió: "¿Ve esa pared?  Tiene un pequeño orificio de luz en la parte superior.  Él entra y sale por allí."  Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) dijo: "¡Oh!  ¿En verdad entra y sale por ese pequeño orificio?  Muy bien.  Nosotros haremos lo mismo." 

Con un salto diestro, Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) alcanzó el pequeño orificio, entró por allí y se posó en el interior del cuarto.  En verdad, el Yogi estaba en el cuarto, pero estaba en tan profunda meditación que no estaba consciente que había entrado el visitante.  Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) se sentó a un lado y esperó. 

Cuando el Yogi finalmente salió de su meditación, solo entonces se dio cuenta de la otra persona sentada en su cuarto, alguien extraño y, a juzgar por su apariencia, alguien que no pertenecía a la religión del Yogi.

"¿Quién eres tú?" le preguntó. "Por mi apariencia, ¿qué parezco?" "Pareces un musulmán." "Soy un musulmán", respondió Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.). El Yogi preguntó: "¿Cómo ingresaste? " "Del mismo modo en que tú ingresaste." "¿A través de ese nicho de luz? " "¡Por ese mismo nicho!" 

El Yogi comprendió que ésta no era una persona ordinaria sino que era alguien de un elevado estatus.  Así que fue directo al punto:

“Janab, me doy cuenta bien de tu desafío.  Pero déjame decirte que hasta que tú no halles y adoptes nuestros caminos y no me hagas tu maestro en este asunto, nunca alcanzarás el estado de kamal (la perfección)."

Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) le preguntó: "Puedo preguntarte, ¿cuál es el punto más elevado de perfección que has alcanzado?"  

El Yogi respondió: "El punto más elevado de perfección es éste, que mientras estoy sentado aquí me puedo transformar a mi mismo en un pozo de agua."  Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) le dijo: "Muy bien.  Pruébamelo." 

El Yogi, mientras estaba sentado, súbitamente se transformó en un pozo de agua.  Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) cruzó la habitación, tomó algunas de las ropas del Yogi y las sumergió en el pozo de agua.  Y después puso estas ropas a un lado.  El Yogi se transformó de regreso a sí mismo a su cuerpo físico original. 

Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) le dijo: "Ciertamente, hemos visto cómo te has transformado en agua.  Muy bien, también nosotros nos transformaremos en agua.  Sin embargo, la petición que tengo es que sumergas algunas de mis ropas en el agua y después las pongas a un lado."  El Yogi dijo: "Haré eso." 

Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) también, mientras estaba sentado, se transformó a sí mismo en un pozo de agua.  El Yogi tomó algunas de las ropas de Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi's (r.a.), las sumergió en el pozo de agua y las colocó a un lado.  Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) regresó a su cuerpo físico original.  La competencia parecía haber tenido un resultado igual.  ¿Pero era así?

Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) se dirigió al Yogi:

"Evaluemos esto.  Entraste por el nicho en la pared y yo también lo hice"

"Lo acepto"

"Después me mostraste la más alta hazaña de que eres capaz, transformándote a ti mismo en un pozo de agua. Y yo hice lo mismo"

"Lo acepto"

"Puedo preguntarse, ¿remojaste mis ropas en el pozo de agua como te lo pedí? "

"Así es, lo hice"

"¿Dónde las has colocado?"

"Están allí"

Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) dijo entonces:

"Hice lo mismo con tus ropas y éstas son tus ropas que puse a un lado.  Ahora, huele primero tus ropas sumergidas en tu agua y después huele mis ropas sumergidas en mi agua, y después da tu veredicto." 

El Yogi hizo como se le pidió, se movió y olió ambas ropas.

Después dijo – y recuerden que él había pasado por un proceso de auto-disciplina, por lo cual decir mentiras era inconcebible -:

"He olido ambas ropas.  Percibo un mal olor que emiten mis ropas.  Y de tus ropas, percibo una dulce fragancia que se emite."

Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) dijo: "Bien, pronuncia ahora tu juicio."

El Yogi dijo:

"Ya tengo mi veredicto.  Fue mi creencia que tú no alcanzarías la perfección (kamal) hasta que no adquirieras lo que poseo.  Pero, es justamente lo opuesto: para que yo adquiera la perfección, debo adquirir lo que tú posees.  Por tanto, por favor hazme ingresar en tu religión."

Shah Hadhrat Abdul Quddus Gangohi (r.a.) le dijo:

"Recita la Kalimah Tayyibah [la Noble Palabra]: 

La illaha illa’Allah – No hay deidad digna de adoración salvo sólo Allah

Muhammad Rasulullah – y Muhammad (sallallaahu alaiyhi wassallam) es el Mensajero (Rasul) de Allah”. 

El Yogi recitó la Kalimah Tayyibah con un corazón sincere y puso iman [fe].  

La mayor parte de sus discípulos hizo lo mismo.

Éste es el modo en que el iman [la fe] se esparció en los tiempos antiguos. 

Para continuar [con lo que mencionaba antes de esta historia]: Decía que cuando la nur [la luz] se reviste de un cuerpo físico humano, el cuerpo físico mostrará las características del cuerpo humano.  Nosotros consideramos al Rasulullah (sallallaahu alaiyhi wassallam) como nur-run-ala-nur (luz sobre luz).  La opinión que se dice de que nosotros no consideramo al Rasulullah(sallallaahu alaiyhi wassallam) como nur [luz] es falsa. 

Hermanos, ¿me comprenden, o aún no? 

El punto a ser enfatizado es éste que nuestros hadharat akabir – aquellos antecesores piadosos que vivieron antes que nosotros – siempre han considerado a las hazañas que se adquieren a través de la riyadhat como un simple deporte.

Como resultado de ello, siempre han permanecido seguros y protegidos. 

En nuestra silsilah [chisti] [así como en la noble silsilah de los Maestros de la Naqhbandiyya y otras turuq], que florece en su última parte a través de Hadhrat Haji Imdadullah sahib (r.a.), se han tomado las más grandes de las precauciones en el asunto de ittiba'-e-sunnat – seguir la sunnat.

Vuélvanse absolutamente polvo, aniquílense a ustedes mismos, y dejen que el grado de la mayor humildad venga a ustedes. 

Para seguir leyendo:






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Babur Shah

LAS RECOMENDACIONES DE SHAYKH ABDUL QUDDUS GANGOHI AL EMPERADOR MUGHAL BABUR

Hadhrat Abdul Quddus (qs) escribió una carta a Zahir-ud-Din Muhammad Babur [1483-1530], descendiente de Timur y primer Sultán de la Dinastía Mughal.

Babur tuvo a su cargo el primer gobierno islámico en el Hindustán, y el Imperio Mughal debió establecer políticas públicas que regularan la coexistencia de las diferentes religiones en el Imperio.

Firme sostener de la Sharia y el criterio proféticamente establecido para la coexistencia pacífica en este aspecto, en su carta a Babur, el noble Shakh le pide al emperador que honre a los ulama, los imams a cargo de las mezquitas y los pobres.  

Pide que se designe muhtasibs en los pueblos y los mercados que hagan que se aplique la Sharia. 

Le recuerda que la jama’ debería ser conducida conforme a las tradiciones de los Khulafa-i Rashidun, los Cuatro Califas Rectos y los tabi’in.

Sólo gente piadosa debería ser designada como funcionarios del gobierno de modo tal que los ingresos del imperio puedan ser recolectados conforme a la Sharia.

Nadie que no tenga la shahadah debería ser designado para ningún puesto en el diwan de una capital islámica ni debiera recibir cargos tales como amirs o ‘amil.

El pago del impuesto a los dhimmis debería se practicado conforme a la Sharia respecto a dicha población, sin que los no musulmanes puedan obtener salarios del Baitul-mal, manteniéndose más bien de sus comercios y profesiones habituales.

El noble Shaykh escribió también una carta al Príoncipe Humayun recomendándole igualmente que honrara a los ulama y los awliya.  Humayun visitó la morada del Shaykh en Gangoh.

El 23 de Jumada II 944/ 27 de noviembre de 1537, el noble Shaykh murió.



Extensión progresiva del Imperio Mughal