martes, 24 de diciembre de 2013

El entrenamiento en la tariqa naqshbandi, la Shariah en serio y Shah Mardan

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo



EL ENTRENAMIENTO EN LA TARIQA NAQSHBANDI, LA SHARIAH Y SHAH MARDAN

Audubillahi min ash shaytanir rajim

Bismillahi Rahmani Rahim

Medet ya Sheykh Medet

Por nosotros mismos no sabemos nada; por nuestros shaykhs sabemos algo.  Nuestro shaykh enseña, y enseña suficiente, suficiente para que el niño aprenda a caminar, suficiente para que el ‘alim encuentre su fe, suficiente para que el wali encuentre un océano que no conoce aún.

Ellos saben, nosotros no.  Por tanto, nos compete aprender.  Aprender ¿para qué?  Para encontrar nuestra propia órbita, nuestra misión en este mundo, la complacencia de Allah y el servicio que es apto para nosotros. 

No lo que es apto para nosotros con la propia idea que tenemos de nosotros mismos.  No.  Si no, digámoslo así por un momento, según la idea que Allah tiene sobre nosotros.  Nuestro Creador.

Alhamdulillah, Allah nos ha hecho acceder a la compañía de uno de sus awliya, Sheykh Abdul Kerim Kibrisi, el khalifa otomano del Sultan de los Awliya.  Si viviéramos 40 años justo en la casa de enfrente del propio Maulana, atendiendo a sus sohbets, no conoceríamos ni de cerca ni de lejos lo que Maulana Shaykh ha abierto de conocimiento para este wali.  

Lo digo así de claro.  Porque conocer no es registrar sohbets, ni siquiera ver hechos de la vida de alguien cuando éstos ocurren.  El conocimiento es una luz, una guía, un tesoro, y el que lo porta es una antorcha viva. 

Alhamdulillah wa shukrulillah.  Ese manantial no se agota.  Para beneficio nuestro, no se agota, sino que continúa, y allí está el khalifa de Sheykh Abdul Kerim, Lokman Effendi, con el apoyo de Maulana y por designio del propio Shaykh Abdullah (qs), y nuestro Sheykh sigue en su misión.  Todas palabras de  Shaykh Maulana mismo.  Amana wa sadaqna.  Y es una realidad para quien quiera ver.

Un proceso de aprendizaje: el aroma de la fe

Aprender es un proceso de etapas.  Un día somos bebés, nos cambian el pañal, otro día somos niños, nuestros padres nos enseñan algunas cosas, pero aún no tenemos responsabilidad legal, un día somos adultos, y debemos asumir nuestras responsabilidades.

En lo que es conocimiento de tariqa, nadie salvo la gente del Diwan de Maulana Shaykh es adulto, y en ese Diwan, en el Diwan del Rasul mismo (saaws), está nuestro Sheykh.  Fuera de las gentes del Diwan de Maulana, todos somos niños, bebés inclusive.

Pero en los hechos, somos adultos, a la vista de la shariah, hemos pasado los 16 años hace muchos años, unos más y otros menos.

Y Allah nos ha dado el regalo del Islam, alhamdulillah wa shukrulillah.  Allah dice en el Sagrado Corán que Él lleva a los creyentes de las tinieblas a la luz.  Nos sacó de la jahiliyya, de la ignorancia preislámica, y nos llevó a la luz.  Y el Rasul (sallallahu ‘alayhi wa sallam) nos enseña cuándo podemos esperar decir en verdad, conforme a otra aleya del Sagrado Corán, que habremos pasado de ser quienes se someten a Allah, los muslimin, a los que tienen el regalo de la fe, los mu’minin.

Ese hadiz nos enseña el paso de la infancia a la adultez.

Rasulullah, sallalahu ‘alayhi wa sallam, dijo que solo tendría el aroma de la fe aquel que reúna tres cualidades: la primera, que Allah sea lo más importante en su vida, sin duda; la segunda, que después de Allah, el Mensajero sea más importante que su propia vida, sus propiedades, su familia, su trabajo, este mundo y todo lo que contiene.  Y la tercera es que no tendrá el aroma de la fe, el sabor de la fe, la delicia de la fe, mas que aquel creyente que detestaría regresar a la jahiliyyah más que nada, a su ignorancia anterior al Islam, al punto de dar su vida para salvar su fe si fuera necesario.  Allah, Allah.

¿Y quién no quiere el aroma de la fe?  El sabor que día a día nos haga avanzar, admirar, contemplar, actuar, resolver, orar.

Niños y adultos en la tariqa

Somos niños pequeños, o menos inclusive en tariqa.  De allí que todos demos en nuestras vidas malos ejemplos de lo que es la tariqa.  Pero en cierto momento debemos comprender que parte de avanzar es precisamente querer avanzar.  Como cuando tu hijo te dice: déjame comer solo papá, y es un pequeño, bien pequeño, pero ya quiere agarrar el cubierto solo, ya no le das con la cuchara en la boca, no siempre al menos, aunque sigues a su lado.

Pero hay definitivamente en la tariqa quienes sí han avanzado, quienes hace edades atrás, hace largas épocas tras, en el cómputo real del tiempo, quienes hace mucho tiempo atrás dejaron de ser infantes, y han avanzado.  Y Maulana Shaykh los ha llevado de ser infantes a ser niños, muchachos, adolescentes, adultos, hombres hechos y derechos, prohombres, sabios, awliya, gente de su Diwan y gente del Diwan del Rasulullah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, gente del fana y del baqa, shaykhs murids del Sultan de los shaykhs.  Y el Sahib us Sayf, nuestro shaykh, es uno de ellos.

No queremos ser walis, qué va, sólo queremos servir, no servirnos a nosotros sino algún día servir de verdad, insha’Allah. 

Pero precisamente por eso, por el mandato del servicio, por la necesidad del servicio, es que tampoco podemos querer ser siempre bebés de pecho.  Y hay un tramo muy muy largo que avanzar, y la ruta ha estado siempre allí: de la shariah a la tariqa, de la tariqa a la haqiqa, de la haqiqa a la ma’rifat, de la ma’rifat a lo azamat. 

No nos compete ni de lejos hablar más que de lo primero, posicionarnos en nuestro nivel de aprendices, una y otra vez regresar a ver nuestra realidad y huir de las ensoñaciones, ilusiones y alucinaciones.  Como murids, estamos tantas veces en menos zero.

La shariah y las justificaciones del murid

Así que lo que nos corresponde, donde estamos en el mejor de los casos, es en shariah.  Es el paso 1.  Y tras nuestro bayat, asumir la shariah en serio significa que queremos dejar de ser niños para asumir nuestras responsabilidades.

Que Allah nos libre de querer siempre justificarnos, de querer siempre quedarnos en el mismo punto muerto, de querer retener con nosotros la carga que portamos todavía con nosotros después de la shahadah, que es la carga de la jahiliyya. 

En esta época, es más grave aún, pues la carga de la jahiliyya hoy es la carga del sistema del Dayyal.  Y es demasiado peligroso como para no reaccionar lo antes posible ante ello.

¿Cuánto tiempo queremos ser tratados como niños?  No queremos shariah, en el fondo queremos solo haqiqa, ¿no? 

Con esa clase de fe, como diría Sheykh Effendi, no vamos  a pasar el sirat. 

El siratal mustaqim es más delgado que un cabello, y está tendido encima de lo más temible que pueda haber, tan temible que su sonido hará que el padre olvide al hijo que tiene al lado, y el hijo al padre que tiene al lado.  Astaghfirullah.

¿Queremos sólo la cereza y no el trabajo, no el compromiso, no el servicio?  Con esa clase de fe, incluso si pasas con fe a la otra vida, no vamos a pasar el sirat.

No sólo eso: con esa clase de fe, no estaremos del lado del Mahdi (as). 
A todos en la tariqa nos gusta hablar del Mahdi.  Pero nuestra religión no está hecho para servirnos, para que nos digan: su Majestad, reciba usted esto y esto, y como ha dado usted bayat, le damos las gracias y encima reciba esto y esto más. 

¿Qué Profeta ha enseñado esto? ¿Cuándo?

Nuestro Din es distinto.  Hay que trabajar, los Sahabas dejaron su sudor, su familia, sus propiedades y su propia sangre inclusive para trabajar por el Islam.  Sayyidina Abu Bakr as Siddiq, Sayyidina Ali el León de Allah Shah Mardan, nombren a quienes quieran, no hay uno solo, uno solo, que se haya separado de esto. 

Ninguno dio shahadah porque quería recibir haqiqa, dieron shahadah porque tenían temor de Allah y porque veían que el Mensajero (saaws) los llevaba ni más ni menos que de las tinieblas de la jahiliyyah que los rodeaba … a la luz del iman.  Y escogieron su camino, y dieron su vida en ello.

Y hoy nos toca a nosotros hacer nuestro mejor esfuerzo.

El estado de cosas en la tariqa

¿Cómo hay murids que tienen años de años en la tariqa y no saben siquiera hacer bien su salat? ¿Cómo hay murids que han vivido tiempo con Maulana Shaykh y siguen aferrados con uñas y dientes a su propia carga de la jahiliyyah? 

Dilo tú, hablo de murids de tiempo eh, no de quienes han dado bayat hace no mucho: uno anda por allí canturreando ‘zikrs’ de los hindús, om, om; otro, dizque shaykh, anda impartiendo iniciaciones hindús de su maestro gurú; otro cree en la reencarnación; este vegetariano, aquel gurdieffjiano.  Todos somos bebés en la tariqa, pero ¿cuántos años nos seguiremos justificando?  

¿Qué Profeta o qué wali nos enseña a justificarnos?  A ver si mencionan alguno.  ¿Quién?  Nadie.  Nadie.  ¿Shaykh Maulana sí? ¿En verdad? 

No confundamos su misericordia gigantesca con lo que él espera de nosotros, y menos aún con su enseñanza, que es, valga la redundancia, lo que espera de nosotros.  Y menos por favor con su entrenamiento. 

No tenemos derecho a hablar de su entrenamiento si pensamos así.  Él te entrenará en la medida en que quieras ser entrenado, en que queramos dar un paso, dos pasos, tres pasos, caminar, hacernos hombres, asumir nuestras responsabilidades, servir.  

De otro modo, él será solo un espejo de lo que somos, a la espera de que si le escuchamos en serio algún día, comprendamos cuánto hay que cambiar en lo que somos.

¿Quién pues enseña a irnos justificando?  Ningún profeta ni wali.  Es otro.  Cuando cometió su error, Allah le hizo ver el error y se entercó y se justificó.   Y se perdió para siempre.  Así es, el shaytan.

Y hay wakiles o representantes en la tariqa, que deberían precisamente entrenar, y que parece que no han advertido algunos asuntos elementales.
¿Quién tiene derecho a decir cómo es el entrenamiento?  Aquel que fue entrenado de principio a fin por Maulana Shaykh, y por el favor inmerecido de Allah hemos encontrado a uno de ellos en el Sahib us Sayf Sheykh Effendi Hz.

Nuestra posición es aprender la shariah.  Empezar por el paso 1.  Dejar de verlo inclusive como un ‘paso’ hacia otra cosa.  Nos basta con saber que es algo de Allah y del Mensajero (saaws) para darle el valor más elevado.  No es el paso 1, no.  Es lo que es y es Divino, ya Rabbi alhamdulillah.

Y tiene sin duda el valor más elevado. 

La condición Rabbani y los yogis

Rabbani.  Hoy hablamos mucho de ser rabbanis, rabbanis esto, rabbanis lo otro.  Y hay quienes con el pretexto de lo rabbani dicen: no más énfasis en el Islam hermano, la cosa anda por ser rabbani.  La hawla wa la quwwata ila billah.

El Imam Rabbani, un rabbani, sí.  Nadie menos que él, qadasallahu sirruh, decía que tras atravesar todas las estaciones, los maqamat, las visiones, sueños, secretos, aperturas, tajallis, tras atravesar todo el inmenso camino, el wali, él habla por experiencia propia, aprecia el inconmensurable valor, sí, de la shariah de Allah, de esa que dejamos de lado, de esa de la que nuestro Sultan, Maulana Shaykh, habla reiteradamente con el pecho repleto de admiración ( y qué inmenso pecho es el suyo): la shariah ahmadi, la shariah muhammadi, la shariatullah, al punto de decir inclusive: “no queremos más que esto”. 

El Imam Rabbani decía: los yogis, los gurús, los ascetas hindús, son capaces inclusive de advertir, algunos de entre ellos, en sus visiones y experiencias del No Visto, rasgos del Tawhid, cierto.  Pero lo que no advierten es la sumisión a Allah, continúa, y para ellos las luces del Tawhid no les benefician en nada, y se convierte para ellos simplemente en istidraj, es decir contentamiento falso, engaño divino, que Allah nos proteja de ello.  Decía: no han captado que todo Tawhid y todo conocimiento es para someterse como siervos a Allah, el Altísimo, y eso es precisamente Shariatullah.  Subhan Allah.

Wakiles y shaykhs en la tariqa

Pero vamos más.  Hay, no ya murids antiguos, sino inclusive gente con responsabilidad en nuestra tariqa, wakiles o hasta así llamados shaykhs, que deberían practicar cuando menos el nivel más básico de la orden de Allah de recomendar lo bueno y rechazar lo reprobable, al nivel más básico que les compete al menos si no tienen mayor estación, pero más bien contribuyen a la confusión y a la contravención de la Shariah de Allah.  Hablode wakiles o shaykhs, nuevamente, no cuando se trata de recién conversos, sino de comunidades con tiempo.

¿Cómo es que puede parecerles extraño a muchos murids, por ejemplo, algo tan simple como el hecho de que en los zikrs y sohbets, en la dergah, los hombres y las mujeres se sientan aparte? Y les parece lo más normal que se sienten en un mismo círculo.  ¿O cómo pueden haber mujeres en un mismo círculo con hombres y hacen ellas la danza derviche y ellos las miran? ¿Qué es lo que ellos ven? Hmm.

¿Qué crees que es lo que va a traer el Mahdi?  Todos hablamos de los secretos, ja, como si fuéramos de los merecedores.  Pero el Mahdi traerá la Shariah, y la Shariah olvidada también, y este mundo temblará con sus ejércitos y sus Leones. 

Nos guste o no, y mejor que sí, Shaykh Maulana es otomano, lo ha dicho múltiples veces, y los otomanos regresarán, y el Califato regresará inclusive antes del Mahdi (as), y esperamos algún día ser considerados dentro de la gente de los nuevos otomanos, insha’Allah .

Allí veremos a los yaran del Shah Mardan.

Prácticas enrarecidas

Pero no, en vez de ir acumulando en nuestras baterías, en vez de ir avanzando en la sabiduría de la shariah, en el cimiento de todo trabajo, tantas veces nos perdemos en eneagramas, en transpersonalidades, en elucubraciones guenonistas algunos.  Todos asuntos fuera del Islam.

¿Cuándo ha enseñado Maulana el eneagrama?  ¿Cuándo? 

¿Y de cuándo aquí la experiencia ‘transpersonal’ ha sido la meta de una tariqa?  ¿Acaso la experiencia transpersonal es algo que tener por valioso en el corazón como punto de partida y/o como sueño de llegada?  ¿Qué no lo era más bien el servicio a Allah?  La obediencia a Allah. 

¿Y qué hacemos como guenonistas justificando el kufr de las religiones distintas al Islam? ¿O cuando menos coqueteando con ellas?

Retomando al Imam Rabbani, que los yogis busquen la experiencia transpersonal; que el musulmán busque complacer a Allah. 

Lo que recibe uno, actuando a lo Ken Wilber, el budista Ken Wilber, o actuando a lo Stanislav Grof, el psicodelista del LSD, actuando a lo tal o cual, nómbralos tú, son solo intermitentes y fastidiosas luces de neón, y montañas de ilusiones y alucinaciones. 

La situación del mu’min, del creyente, es distinta.  Él se esfuerza en ser murid por Allah.  Sheykh Effendi explicaba incluso que un murid debe terer por haram para sí mismo siquiera querer ver algo extraordinario.   Y que cuando algo llega, viene en serio sin esperarlo, ocurre cuando debe ser y si Allah así lo quiere.  Lo que se recibe así no tiene precio ni comparación.  Y siempre viene con una montaña encima, pero de nuevas responsabilidades.

¿Cómo vamos a ir avanzando?  A algunos nos gustan sólo cuentos y poemas.  Sin duda, cuando están en su ambiente propio, son flores dentro del cuerpo entero.  Y causan admiración.

Pero cuando cortas aquí y allí, cuando cortas con la Shariah, lo que dejas fuera lo reemplazas por lo que se ajusta al ego.  Y entonces lo que dejaste dentro, esa historia del Masnavi o la anécdota de un wali, pierde su valor originario pues lo has asociado con un compañero muy extraño en lugar de la shariah.  Y entonces tu lectura del Masnavi, si la haces así, sólo le hace el juego a lo que se ajusta a tu ego.  Eso ya no es Masnavi.

¿Cuándo seremos murids responsables? 

La Navidad

En nuestros países los cristianos están a algunas horas de celebrar su Navidad, la noche más emblemática de su kufr.  Es una noche muy lejana a nosotros, cuando menos por tres razones.

Sea por su doctrina, la encarnación, el niño dios, la madre de dios, y cuántas otras falsedades de ese tipo. 

O sea por ser el ejemplo supremo de su recalcitrante amor por el show, por la imaginería, por el disfraz, por la sensiblería de mentira que no les permite levantar la mirada hacia Haqq. 

O sea, para los ‘no religiosos’, porque es el finalmente Id del consumismo de la religión del capitalismo, su verdadera religión. 

Como sea, de seguro no es una noche con Rahma, de seguro Allah no está precisamente contento con lo que hacen.  Lee lo que nos informa Allah en el Sagrado Corán respecto a lo que dicen y a cómo los Cielos y la tierra están a punto de rasgarse por lo que dicen.

Pero, en cambio, hay musulmanes, murids, que se aprestan a ir con sus familias o amigos a celebrar esta noche con ellos.  Gente que tienen tiempo en la shahadah, en la tariqa, que no están obligados a la fuerza a hacerlo.  ¿Cómo?  Ahir Zaman

¿Acaso no había cristianos alrededor del Mensajero (saaws) o alrededor de los sahaba que fueron a los territorios nuevos del Islam durante los khulafa e Rashidin?  ¿Acaso no hubo cristianos que se convirtieron al Islam y se volvieron sahabis, o tabiin, o tabi-tabiin?  ¿Cuándo hemos escuchado que ellos celebraban la Navidad con sus vecinos cristianos?  ¿Dio Shah Mardan alguna vez una fatwua diciendo que los conversos celebraran la Navidad? 

¿Te atreverías en serio a hacer eso si estuvieras en el califato de Sayyidina Abu Bakr o de Shah Mardan?  Sabes la respuesta.  Pero te atreves a hacerlo como murid de Maulana, ¿no?  Bien.  Muy bien.

Él no te dirá nada.  No es así.  Pero quizá envíe a uno de sus Leones a que te lo diga.  Sheykh Abdul Kerim lo ha dicho, ha sido insistentemente claro en este punto.  Y Lokman Effendi su khalifa nos lo recuerda.  No hago más que decirte lo que he escuchado.  Por si acaso hiciera falta.

¿Navidad?  Lakum dinukum wa liyad din.  Su asunto es de ellos, el nuestro, nuestro Din, es asunto nuestro. 

Y mejor hacerlo nuestro en serio y correr a ponernos debajo de la lluvia de la misericordia.

Los locos en la tariqa

Se acerca la dhul fiqar, y se acercan los yaran de Shah e Mardan.

Y ya regresan los otomanos.

Mejor alistarse ahora, aunque seas considerado loco dentro de la tariqa, que quedar fuera cuando llegue el momento.

Hoy, en Ahir Zaman, tantas veces lo blanco es negro y lo negro blanco.  Si hemos dado bayat, no debería ser así.  De a pocos pero sin dormirnos, no debería ser ya así.

Pero si sigues pensando que sigues a Shaykh Maulana y ves lo blanco negro y lo negro blanco, hay un gran problema.  Se ha metido en medio nuestro ego.  Para hacer el Maulana que se adapte a nosotros, el Maulana a la medida.

Pero el GranShaykh Sultan al Awliya no es un asunto de juego, que Allah bendiga su secreto. 

Y para hacérnoslo saber con toda la claridad necesario, su León, Sheykh Abdul Kerim Kibrisi Hz., trabajó toda su vida sin comprometer jamás su fe.  Incluso cuando fue visto, tantas y tantas veces, como un loco en la tariqa. 

Alhamdulillah, nos enseñó a no intentar hacer el Maulana de nuestra imaginación, el que justifica nuestro ego, sino que nos mostró a Shaykh Maulana Sultan al Awliya, aquel que lo entrenó firmemente contra su propio ego.  Nos lo mostró al menos en la medida de nuestra corta capacidad.  Y esa fuente no se ha ido.  Crece.  Que crezca siempre la percepción de nuestras faltas para enmendarlas.

A como andan las cosas, busca aquí o allí, alguien cuerdo, el que sea de tu agrado, pero no del agrado de tu ego, cuidado.  Busca al sincero.  Pégate a un loco en la tariqa.  Pégate a Haqq.

¿Quién sabe?  Eso vale más que vivir años al lado del Sultán si se pasa en ghaflat, justificándonos.  Porque eso, pegarse a un loco de su tariqa, es hallar el secreto para ti del Sultán.

No hay de qué asombrarse.  El mundo está al revés, y el mundo te verá al revés, pero es el mundo el que será enderezado, y no falta mucho, insha’Allah ar Rahman.

Pedimos de Allah lo mejor para todos y el perdón de nuestras faltas.

Wa min Allah Tawfiq.



Lima, 24 de diciembre de 2013

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