jueves, 28 de marzo de 2013

El entrenamiento en la tariqa

En el Nombre de Allah,
el Misericordioso, el Compasivo

Maulana con Sheij Abdul Kerim


EL ENTRENAMIENTO DE UN MURID EN LA TARIQA



Pregunta:

A veces el Sheij dice algo acerca de un murid para enseñar a ese murid por razones que solo él conoce. El puede decirlas enfrente de otros y ellos escucharon. Pero esas cosas permanecen por años con aquellos que las escucharon y quizás ese murid ha cambiado desde entonces. ¿Cuál es la mejor forma de avanzar cuando tú sabes que otros piensan lo peor de ti?

Respuesta:

No te debe importar. ¿A quién tratas de complacer?

ALLAH. Importa lo que ALLAH piensa.

¿A quién tratas de complacer? Su Profeta. Importa lo que su Profeta piensa.

¿A quién le va importar? A tu Sheij. Importa lo que tu Sheij piensa.

Otros te malinterpretaron, que importa. De otra forma tu vas a vivir complaciendo gente a la que no le importas. Tú sabes a lo que me refiero.

Antes de tomar bayat (iniciación) con Sheij Effendi, esa era la forma en que vivíamos nuestras vidas. Toda nuestra vida estamos complaciendo a todos excepto por ALLAH y su Profeta asws, excepto por los Awliya ALLAH (Santos). Nosotros complacimos a nuestros enemigos. Nosotros complacemos a gente que nos odia. Complacemos a gente que odiamos. 

Nosotros tratamos de complacerlos, al vestirnos como ellos, hablando como ellos, usando sus palabras, sus ideas, comiendo su comida. Haciendo las cosas que ellos hacen, imitándolos sin saber porque no tenemos modelos ejemplares.

Nosotros no sabemos a quién seguir y a quien complacer. Ahora que has encontrado uno, concéntrate en él.

Así que algo ocurrió, un Sheij puede decir algo a un murid y los demás están escuchando. Pero en una tarika real hasta donde yo sé- voy a hablar desde mi experiencia-, en esta asociación yo sé que si un Sheij le dice a otro murid: “Eres un idiota, no sabes nada, en toda tu vida has sido bueno para nada”.

Yo sé, número uno, ése no es mi asunto. El Sheij le está hablando a ese, no está hablando conmigo. No debo juzgar a ése. Es entre él y Sheij Efendi.

Toma un paso más allá, yo escuché esas palabras y las tomo para mí. Yo escuché esas palabras y me pongo a mí mismo, me fuerzo a estar en una posición donde Sheij Efendi me está retando. Si él está diciendo idiota, él me está diciendo idiota a mí. Yo no sé cuál es la situación, nada, pero él está hablando conmigo y le digo a mi ego: “Sí, tú eres ese burro, sí, tú eres ese idiota, sí”

Intenta eso, será bueno.

Pero si te vas a sentar aquí, o alguien se va a sentar aquí y juzgar lo que sea que esté ocurriendo entre ese Sheij y ese murid, entonces te has perdido también.

Y como decimos en tarika, un día arriba, un día abajo. Uno arriba, uno abajo. Adelante, atrás. Tu siempre estas continuamente en flujo, en cambio y tienes que estar así. Porque en Tarika un día caliente, un día frio.
Tarika no es para que el Sheij te elogie, para que tú estés confortable. No. 

Si el Sheij te elogia, ten cuidado. Ten mucho cuidado. El Sheij quiere algo de ti, él quiere algo tuyo.

Una Tarika es para convertir un metal que no tiene valor, en oro. Pero tú tienes que pasar por fuego, tienes que pasar por hielo, y tienes que pasar por ser forzado, para que ese valor salga fuera.

Es como una espada. Sí, antes de que se convierta en una espada, es un metal sin valor, para que se convierta en una espada tiene que ser puesto en el fuego, tiene que derretirse, luego lo sacan y tiene que ser golpeado, y luego tienen que ponerlo en agua y golpearlo de nuevo. Puesto en el fuego y golpeado. Puesto en el agua y golpeado.

Si tu Sheij está haciendo eso continuamente contigo, tienes que estar muy feliz. Él te está entrenando en ese momento. Si el Sheij sólo te elogia, y es gentil y bueno contigo, tú no puedes tomar ese entrenamiento.

Quizás seas un buen metal que alguien puede tomar y tirar y golpear a alguien, y quizás esa persona va a morir, pero nunca te vas a convertir en una espada. No lo harás.

Te hablo a ti directamente ahora. Esta Tarika se ha convertido en un juego. La gente entra ahora a Tarika solo para sentirse bien consigo mismo. Para confirmar que son altamente espirituales, gente de un gran Maqam (estación) y que están cerca de ALLAH. No, no es así. Tarika es para entrenar, y no estamos viviendo en el mejor de los tiempos. Estamos viviendo en el peor de los tiempos.

Así que no estoy diciendo que tenemos el cien por ciento del entrenamiento de nuestro Sheij. No, no lo tenemos.

Comparado con lo que los murids tenían que pasar cincuenta años atrás, cien años atrás, no podemos siquiera comparar. Ni siquiera podemos decirnos a nosotros mismos murids, no nos estamos comparando con eso en absoluto, nosotros fallaríamos.

Pero, al mismo tiempo, él no lo hizo muy fácil para nosotros aquí. Tú no lo crees, ven aquí, pregunta. Muro contra muro, años, muro contra muro, hasta que nos convertimos en musulmanes, sí. Una persona que tiene sumisión, en toda circunstancia tiene sumisión.

No solamente cuando está bien.

Claro que la gente va a tener sumisión cuando está todo bien, pero tú vas a tener sumisión cuando las cosas son muy terribles. Cuando las cosas son duras, ése es el momento cuando la mayoría de las personas corren, y ellos traicionan.

Sí, pero la gente no entiende esto. Ellos hablan. Sufismo se ha convertido en sólo conversar, conversación vacía.

¿Pero qué es lo que dice Sheij Efendi?

Ese murid, ese derviche, es como esto [señala un par que sirve para alimentar].

Es como una semilla de trigo. Es plantado en el suelo y es cubierto. Está muerto, está enterrado. Eso es un murid. El no se detuvo ahí. Luego crece y da siete, y cada uno diez, quizás de setecientos, no importa. Eso no importa, el cuchillo viene y corta. Primero tú mueres, luego cuando renaces eres cortado. Eso es un murid.

No se detuvo ahí. Tú eres trillado. Sabes que tú tomas el trigo, y golpeas hasta que el trigo sale del tallo. Tú recibes golpes. No se detuvo ahí. Tu eres machacado hasta que sales de la cáscara. No se detuvo ahí. Tú eres molido hasta que te conviertes en polvo, harina. No se detuvo ahí.

Tú te mezclas con agua y eres golpeado de nuevo, continuamente. No se detuvo ahí. Tú eres puesto en el fuego, tú has sido puesto en el fuego, tú ardes en el fuego. No se detuvo ahí. Tú eres sacado, te conviertes en pan, no se detuvo ahí. Tú eres comido. En ese momento se detuvo.

Derviche, murid, así se supone que tienen que ser nuestras vidas. ¿Qué tan lejos estamos de eso?

Que esa sea nuestra vida inshallah. Pero nosotros somos muy débiles. Nosotros además no estamos necesariamente pidiendo por eso, nosotros sabemos que fallaríamos, pero no deberíamos tener ninguna ilusión acerca de lo que significa ser un murid. Inshallah.

SelamAleykum warahmatullahi wabarakatuhu

Al-Fatiha

Hoja Lokman Efendi, khalifah of Shaykh Abdulkerim el Kibrisi (qs)

OSMANLI DERGAHI – New York

17 de Enero, 2013







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