sábado, 25 de abril de 2009

Experiencias fuera del cuerpo en la era de la física y el cuanto



Citas del libro de Michael Talbot: Más Allá de la Teoría Cuántica, capítulo 4 (¿qué es la conciencia y dónde está?):


Cuando yo era adolescente, tuve una noche un sueño inusitadamente vívido. Al empezar, me encontré flotando sobre mi cuerpo y mirándome a mí mismo dormido en la cama. La experiencia era desconcertante, porque todo lo que había en el sueño, mis percepciones de mí mismo todavía en la camay de los familiares muebles y cosas de mi dormitorio parecían espectralmente reales. De cualquier manera, seguí convencido de que era un sueño y me dispuse a disfrutar de mi flamante libertad.

Salí flotando ingrávido de mi dormitorio y pasé a la sala, siempre maravillándome de que todas las cosas de la casa parecieran idénticas a como las conocía en mi estado de vigilia. No había distorsión espacial en el tamaño de los cuartos. Todos los objetos y los muebles conocidos estaban allí. Nada cambiaba o fluía en estado líquido hacia algo distinto, como tienden a hacer las cosas en la mayoría de los sueños normales ...

... comprobé que iba directamente hacia una gran ventana al exterior con la cual chocaría. Pero antes de que tuviera tiempo de asustarme, pasé a través de ella ... Continué un trecho, mirando hacia abajo, donde veía el paso húmedo de rocío pasar debajo de mí como la superficie de alguna extraña luna, hasta que de pronto, posado en el pasto, vi un libro.

Floté lo bastante cerca como para ver su título y vi que era un volumen de cuentos del autor francés Guy de Maupassant, del siglo XIX. Tenía conciencia de quién era Maupassant, pero él no ocupaba en mi vida ni en mis intereses un lugar tan importante como para que su aparición en sueños tuviera algún sentido. Tomé ese hecho como prueba positiva de que estaba soñañdo, porque allí estaba por fin, en el paisaje, esa cosa absurda que uno llega a esperar en tales visiones nocturnas ...

Al día siguiente estaba en camino a la escuela cuando me detuvo una vecina. Me dijo que había estado caminando por los bosques cercanos a mi casa y creía que durante esa excursión podía haber perdido accidentalmente un libro. Me explicó que era un volumen de cuentos de Guy de Maupassant y me preguntó si lo había visto. Asombrado, le relaté mi experiencia de la noche anterior, y juntos caminamos hasta el lugar donde yo había visto el libro en sueños. Y allí estaba, posado en el pasto tal como lo había visto mientras flotaba perezosamente.


* * *


En un estudio efectuado en 1982, el psiquiatra Fowler Jones, de la Universidad de Kansas, preguntó a 420 personas elegidas al azar si habían tenido alguna experiencia fuera del cuerpo, y 339 contestaron que así había sido [Tom Kovach: "Out-of-Body Survey", Omni 4, Nº 11, agosto de 1982, pag. 94]

Jones pone de relieve que las EFC [experiencias fuera del cuerpo] son experimentadas por personas normales, saludables e inteligentes. No cree que se trate de meros sueños. Si lo fueran, agrega, resultaría imposible explicar por qué tantos hechos presenciados durante uan EFC resultan ser reales. En el curso de su estudio Jones entrevistó a un hombre cuya mente abandonó su cuerpo y viajó a un lugar donde varias personas estaban planeando su asesinato. Después de que su mente hubiera retornado al cuerpo, el hombre se enfrentó con uno de los complotados, una mujer, y la hizo admitir el plan.

. . .

En Recollections of Death, libro que publicó en 1982, Sabom [Michael B. Sabom, cardiólogo y profesor de medicina de la Universidad Emory, que realizó un estudio sobre las EFC] concluye: "Si el cerebro humano está realmente compuesto por dos elementos fundamentales -la 'mente' y el 'cerebro'- ¿podría la crisis que se experimenta cerca de la muerte desencadenar de alguna manera, enn muchos individuos, un distanciamiento transitorio entre la mente y el cerebro? (...) Mis propias creencias acerca de esta cuestión se inclinan en ese sentido. Se trata de que, simplemente, la hipótesis de la experiencia fuera del cuerpo es lo que mejor se ajusta a los datos disponibles" [p. 183-184 de su libro].

... En su libro Star Wave: Mind, Consciousness, and Quantum Physics, el físico Fred Alan Wolf sostiene que "la mente no será encontrada en ningún modelo físico de nuestro cerebro material" [Star Wave: Mind, Consciousness, and Quantum Physics, Nueva York, Macmillan, 1984, p. 134] Wolf cree que la materia última de la conciencia se encuentra en el mundo espectral e incorpóreo del cuanto mismo. En vista de que hoy existen convincentes pruebas de que ese mundo [el mundo de las partículas cuánticas, subatómicas] es no local, bien puede ser que la conciencia, tal como el cuanto, no posea absolutamente ninguna localización única y precisa. A veces parece estar dentro de nuestras cabezas. Otras veces, por el camino de la cualidad infinitamente interconectada del paisaje cuántico, parece revolotear sobre un ejemplar extraviado de cuentos de Maupassant. Pero lo cierto es que nunca "va" a ninguna parte. Simplemente tiene acceso a cualquier perspectiva que desee en el universo por el camino del reino no local desde donde opera.

miércoles, 22 de abril de 2009

Imágenes del Sagrado Corán


Revelación de Dios el Todopoderoso en el Sagrado Corán, Sura del Trueno (aleyas 12-13 y 15-16):

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo

"Él es quien os hace ver el relámpago, motivo de temor y de anhelo; Él es quien forma los nubarrones.

Por temor a Él, el trueno celebra Sus alabanzas, y los ángeles también.

Él envía los rayos y hiere con ellos a quien Él quiere, mientras ellos discuten sobre Al-lah, pues Él es Fuerte en Poderío".







Ante Al-lah se prosternan mañana y tarde los que están en los cielos y en la tierra, de grado o por fuerza, así como sus sombras.

Di: «¿Quién es el Señor de los cielos y de la tierra?» Di: «¡Al-Lah!»







Dar 'bayat' o seguir a un Maestro





Una persona dando bayat o pacto de lealtad:


Para seguir a un maestro espiritual en el Islam (o Shaykh), es decir, para formar parte del grupo de sus estudiantes (ingresar en la tariqa o la Vía del sufismo), uno da 'bayat’ al shaykh.

El Bayat, pacto de lealtad, es una sunna o costumbre que nos viene recogida positivamente desde la época del Profeta del Islam, sallallahu alayhi wa sallam, y está reconocida además en el propio sagrado Corán.

En el año 4 después de la Hijra, es decir, después de que él migrara a Medina, el Mensajero (que la bendición y la paz de Dios sean con él - BP) fue con un grupo de Compañeros de Medina con dirección a la Meca para hacer el Hajj o la Peregrinación a la Meca, y los mecanos, en ese momento enemigos de los musulmanes, los detuvieron. Hubo varias negociaciones en Hudaybiyyah, parecía que los mecanos podrían declarar una guerra contra los musulmanes allí mismo, y el Profeta (BP) recibió bajo un árbol el juramento de lealtad y seguimiento de sus Compañeros que estaban con él.  Juraron que le seguirían y le serían leales contra todo obstáculo y en toda circunstancia. El valor del bayat, de ese pacto de reconocimiento como líder, fue tal que Allah el Altísimo hizo descender un versículo del Sagrado Corán al respecto:

"Realmente Allah quedó complacido con los creyentes cuando te juraron fidelidad bajo el árbol y supo lo que había en sus corazones e hizo descender sobre ellos el sosiego y los recompensó con una victoria cercana". (Sagrado Corán, Sura 48, ayat 18).

A la muerte del Profeta (BP), cuando Abu Bakr as-Siddiq recibió la investidura como Califa, recibió también el bayat o pacto de lealtad de los musulmanes. Y desde ese entonces en adelante, cuando un Califa o Sultán ha recibido su investidura, ha tomado bayat de las gentes.

Allah dice en el Corán:

"Oh Vosotros que creéis, obedeced a Allah, al Mensajero y a aquellos de autoridad entre vosotros". (Corán, Sura de las Mujeres, 4, ayat 59)

Por tanto, en el caso del tasawwuf, en el camino de la espiritualidad islámica, cuando se da bayat a un Shaykh, cuando uno, reconociendo que necesita un guía en el camino hacia Dios, libremente se compromete a ser leal seguidor de un Maestro espiritual, es decir, seguidor de un wali o amigo íntimo de Allah, eso se hace en cumplimiento del versículo mencionado: "obeceded ... a aquellos de autoridad entre vosotros".

La autoridad puede ser espiritual, temporal (es decir, política), o ambas a la vez.

La autoridad de ambas a la vez la tuvo el Profeta (BP) y, después de los primeros cuatro califas del Islam, los Califas ostentaron la autoridad temporal o política mientras que los grandes awliya (los amigos de Allah, los santos-gnósticos del Islam), han recibido primacía en el campo de la autoridad espiritual. Estas últimas personas, los awliya, también son llamadas los sadiqun (los veraces) o los salihin (los rectos), siendo estos tres términos, consagrados en el Sagrado Corán.

Por eso, tradicionalmente, se ha dado bayat al Sultán y adicionalmente, cuando uno ha buscado seguir una vía de espiritualidad, se ha dado bayat, asimismo, a un shaykh de una tariqa o Vía sufi.

En tasawwuf, en el sufismo, eso significa que uno confía en el maestro al que se ha acercado, que desea aprender de él, que pide ser aceptado humildemente como discípulo, que pone sus asuntos espirituales en las manos de un guía experto en asuntos espirituales y que recibe, asimismo, la bendición del shaykh para poder avanzar en el camino hacia Dios de manera ordenada y sincera.

La diferencia entre quien da bayat y quien sigue sólo 'por lecturas', o 'de lejos' a un shaykh, es la diferencia entre uno que tiene un compromiso sincero y reconocimiento con el shaykh y pasa a ser parte de la comunidad del shaykh y uno que sigue intentando aprender, en último término, sólo por sí mismo, y, por tanto, a merced de su propio ego.

Cuando uno da bayat a un maestro, se empieza a crear un lazo entre uno y otro, y uno puede acudir más íntimamente a exponerle problemas internos al shaykh para escuchar su consejo (nasiha). Y después de todo, como dice un conocido dicho (hadiz) del Profeta (BP): Din an-nasiha, la Religión (el Islam) ES consejo. Por tanto, es buscar consejo y saber recibirlo, es ponerse en actitud de recibir consejo de quien tiene autoridad espiritual para ello.

Los consejos que curan los corazones son los consejos y guías de un siervo de Allah sincero que ha seguido el camino de la purificación del corazón a través del dhikr o Recuerdo entusiasta de Dios.

Hoy en día, en esta era de individualismo, de precjuicio materialista contra lo espiritual, en la que se cree que no puede haber nadie superior a nosotros y en la que la sabiduría se confunde con la mera posesión de montañas de información, muchos musulmanes han abandonado la tradición de seguir a un Maestro, abandonando el Camino de los Compañeros del Profeta (BP) y, por eso mismo, muchos han empezado a interpretar y seguir el Islam 'según sus propios criterios', es decir, en el fondo, según los deseos de sus egos.

Todos los fenómenos recientes de malinterpretación del Islam se originan sutilmente en esto: todos creen tener derecho a decir qué es el Islam, y todos los que actúan así han abandonado seguir a un Maestro espiritual, que es aquel que recibe autoridad en el dominio espiritual para comprender en cada época la mejor forma de seguir el Islam en nuestras vidas.

Afortunadamente, el virus del individualismo egoísta no está aún muy extendido, y existen aún maestros a los que uno puede seguir humildemente y con profundo respeto y amor, pues ellos son los testimonios vivos, en cada época, de la inmensa amplitud y perfección del Camino del Mensajero de Dios, Sayyidina Muhammad (BP): los testimonios vivos de sus pasos.



 



lunes, 13 de abril de 2009

Profecías en la Biblia acerca del Islam - 1


Empezamos aquí nuestra serie de posts acerca de las profecías de la Biblia acerca del Profeta del Islam, nuestro Sayyidina Muhammad, que la bendición y la paz de Allah sean con él.

Mencionemos en calidad de nota previa que, como musulmanes, la Revelación del Sagrado Corán nos informa que los textos que conforman lo que se denomina la Biblia han sido alterados. Conocemos esto 1,400 años antes de que los estudios de crítica histórica de la composición de la Biblia hayan mostrado por su parte -cosa que conocen y admiten hoy los teólogos, incluyendo los teologos y los obispos católicos- que en efecto el texto actual de la Biblia ha sufrido interpolaciones, interposiciones o 'correcciones' convenientes de manos interesadas. Estos hechos son ampliamente conocidos, desde hace varias décadas, enrre los círculos de estudiosos de la Biblia.

Sin embargo, reconocemos no obstante ello que incluso el texto actual de la Biblia contiene, con todo, muchas verdades originales.

En ese sentido, pasamos a mostrar cómo la Biblia actual, a pesar de las distorsiones que se le han introducido, no deja de señalar el advenimiento de un gran profeta, el cual es descrito de una manera que coincide singularmente con el Profeta del Islam.

* * * * *

(Del libro: Una Breve Guía Ilustrada para Entender el Islam, con leve edición de nuestro equipo de redacción)

Las profecías bíblicas sobre el advenimiento del Profeta Muhammad son evidencia de la verdad del Islam para las personas que creen en la Biblia.


En Deuteronomio 18, Moisés afirmó que Dios le dijo:

Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que Yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en Mi nombre, Yo le pediré cuenta. (Deuteronomio 18:18-19 RVR1960). (1)


Concluimos de estos versos que el profeta a ser mandado por Dios debe reunir las siguientes tres características:
1) Él será como Moisés.
2) Él será de entre los hermanos de los israelitas; o sea los ismaelitas.
3) Que Dios pondrá Sus palabras en la boca de este profeta y que éste declarará lo que Dios le ordene.

Examinemos las tres características más a fondo:

1) Un profeta igual a Moisés:

Difícilmente han existido dos profetas que hayan sido tan parecidos como Moisés y Muhammad, la paz sea con ambos.

- Ambos recibieron una legislación sagrada con un código de vida, pero ése no fue el caso de Jesús.
- Ambos se enfrentaron a sus enemigos y obtuvieron una victoria visible sobre los ejércitos enemigos, pero ése no fue el caso de Jesús.
- Ambos fueron aceptados como profetas y fueron profetas-gobernantes y hombres de estado, mas ése no fue el caso de Jesús.
Otra similud fundamental entre Moisés y Muhammad, la paz sea con ambos, es que ambos nacieron fruto de la bendita unión de sus respectivos padres y madres, a diferencia de Jesús, la paz sea con él.

Por ello, el Profeta Muhammad es más parecido al Profeta Moisés que Jesús, la paz sea con todos ellos, con relación a los puntos anteriormente mencionados.

Uno también se da cuenta al leer el evangelio de Juan que los judíos estaban esperando el cumplimiento de tres distintas profecías. La primera era la llegada de un Mesías. La segunda era la venida de Elías. La tercera era la venida del Profeta. Esto se hace claro debido a las tres preguntas que le fueron hechas a Juan el Bautista:


... Los Judíos de Jerusalén habían enviado donde Juan algunos sacerdotes y levitas para que le preguntaran: "¿Quién eres tu?". Juan acepto decírselo y no lo negó. Declaró: "Yo no soy el Cristo". Le dijeron: "Entonces, ¿quién eres?, ¿Elías?" Contestó: "Yo no soy Elías". Le dijeron: " ¿Eres el Profeta?". Contestó "No". (Juan 1:19-21)


Si buscamos en una Biblia que tenga referencias encontraremos en las notas marginales que las palabras 'el Profeta' en Juan 1:21, se refieren a la profecía de Deuteronomio 18:15 y 18:18. (2) Concluimos de todo esto que la profecía de Deuteronomio 18:18 no se refiere a Jesús sino a Muhammad.

2) De entre los "hermanos" de los israelitas:

Abraham tuvo dos hijos, Ismael e Isaac (Génesis 21). Ismael se convirtió en el padre de la nación árabe, e Isaac se convirtió en el padre de la nación judía. El profeta del que habla Deuteronomio no proviene de entre los judíos mismos; sino de entre sus hermanos; o sea los Ismaelitas. Muhammad , un descendiente de Ismael, es de hecho este profeta.

También Isaías 42:1-13 habla sobre el siervo de Dios, Su "Siervo" y "Escogido" quien habrá de traer una Ley.


"No se desanimará ni desfallecerá hasta que haya establecido en la tierra la justicia, y su ley esperarán las costas" (Isaías 42:4 LBLA)


El versículo 11 conecta a ese esperado mensajero con los descendientes de Cedar. ¿Quién es Cedar? Según Génesis 25:13, Cedar fue el segundo hijo de Ismael, el ancestro del Profeta Muhammad .

3) Dios pondrá Sus palabras en la boca de este profeta:

Las palabras de Dios (el Sagrado Corán) fueron verdaderamente puestas o colocadas en la boca de Muhammad. Dios envió al Arcángel Gabriel para que le enseñara a Muhammad las palabras exactas de Dios (el Sagrado Corán) y le ordenó que las dictara a la gente tal y como las había oído. Las palabras no son, por lo tanto, suyas. Estas no provenían de sus propios pensamientos, sino que fueron puestas en su boca por el Arcángel. Durante la vida del Profeta Muhammad, y bajo su supervisión, estas palabras fueron memorizadas y escritas por sus compañeros.

También, esta profecía en Deuteronomio menciona que este profeta hablará las palabras de Dios en el nombre de Dios. Si damos un vistazo al Sagrado Corán, encontraremos que todos sus capítulos, excepto el Capítulo 9, están precedidos o empiezan con la frase, "En el nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo."

Otra indicación (aparte de la profecía en Deuteronomio) es que Isaías relaciona al mensajero conectado con Cedar con un nuevo cántico (una escritura en un nuevo idioma) que ha de ser cantado al Señor (Isaías 42:10-11).

Esto se ve mencionado más claramente en la profecía de Isaías: "y en lengua extranjera, El hablará a este pueblo" (Isaías 28:11 LBLA).

Otro punto relacionado, es que el Sagrado Corán fue revelado en diferentes lugares y por partes a lo largo de un período de 23 años. Es interesante comparar esto con Isaías 28 que habla sobre lo mismo:


"Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá." (Isaías 28:10 RVR1960).


Note que Dios dijo en el verso anterior a la profecía en Deuteronomio 18:18, "Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta". (Deuteronomio 18:19 RVR1960). Esto significa que quien cree en la Biblia debe creer en lo que este profeta dice, y este profeta es Muhammad .

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NOTAS DEL TEXTO

(1) Algunos de los versos en este capítulo han sido tomados de la Biblia Reina-Valera de 1960 (RVR1960); y otros han sido tomados de La Biblia de las Américas (LBLA) .
(2) Ver las notas marginales sobre el versículo 1:21 del evangelio de Juan en cualquier Biblia con referencias.

jueves, 9 de abril de 2009

Hadrah y Zikr en la dergah de Shaykh Abdul Kerim


Hadrah (que significa 'presencia' en árabe) es una de las formas de zikr o recuerdo de Dios en el sufismo, por el cual se revitaliza nuestra conexión con el Señor de todo cuanto existe.  En este caso, el hadrah se hizo con ocasión del nacimiento del Profeta del Islam, la bendición y paz de Dios sean con él, esto es, con ocasión del Mawlid, agradeciendo a Allah el Todopoderoso el regalo de habernos enviado al último y más amado de Sus Mensajeros.

La celebración del Mawlid y la práctica del hadrah forman parte de las prácticas consideradas meritorias por la jurisprudencia del Islam tradicional y han marcado profundamente el mantenimiento del espíritu islámico clásico por siglos.

De formas nuevas, acordes con los pueblos y las épocas según el criterio de los siervos santos de Dios que las fomentan entre los creyentes de cada época, estas celebraciones no obstante recuperan el vigor y la originalidad de nuestra conexión con el amor a Allah y el amor a Su Mensajero, en imitación estricta del lazo de amor de nuestra primera comunidad, es decir, re-conectan con el centro vital y la exigencia interna primera de la Revelación Islámica.  De allí que hagan gozado en los tiempos clásicos del favor tanto de los eruditos (ulema) como de las gentes.


Qawwali en Chipre


Video de un qawwali (música tradicional islámica de Pakistán e India) en Chipre, de la dergah de Mawlana Shaykh Nazim, durante la visita de Shaykh Abdul Kerim a Mawlana.

Democracia y Capitalismo


Robert Kurz, pensador alemán contemporáneo, realiza un análisis acerca de los orígenes y fundamentos de las democracias occidentales.  Sus palabras forman parte del cúmulo de pensadores contemporáneos que, desde Occidente, despiertan de la ilusión de la democracia.  La misma democracia y aparato estatal que se pretende exportar a Oriente.  Democracia: el engaño más grande.

De su texto El origen destructivo del capitalismo, citamos lo siguiente:

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Fue el historiador de la economía alemán Werner Sombart quien de forma aguda, poco antes de la Primera Guerra Mundial, en su estudio «Guerra y Capitalismo» (1913), abordó minuciosamente esta cuestión. Sólo en los últimos años los orígenes técnico-armamentistas y bélico-económicos del capitalismo han vuelto a estar en el orden del día, como por ejemplo en el libro «Cañones y peste» (1989), del economista alemán Karl Georg Zinn, o en el trabajo «La Revolución militar» (1990), del historiador norteamericano Geoffrey Parker. Pero tampoco estas investigaciones encontraron la repercusión que merecían.

Como es evidente, el mundo occidental moderno y sus ideólogos sólo a regañadientes aceptan la visión de que el fundamento histórico último de su sagrado concepto de «libertad» y «progreso» debe ser encontrado en la invención del diabólico instrumento mortal de la historia humana. Y esta relación también vale para la democracia moderna, pues la «revolución militar» permanece hasta hoy como un motivo secreto de la modernización. La propia bomba atómica fue una invención democrática de Occidente.

Por obra de las armas de fuego, se modificó profundamente la estructura de los ejércitos. Los beligerantes a no podían equiparse por sí mismos y tenían que ser abastecidos de armas por un poder social centralizado. Por eso la organización militar de la sociedad se separó de la civil. En lugar de los ciudadanos movilizados en cada caso para las campañas o de los señores locales con sus familias armadas, surgieron los «ejércitos permanentes»: nacieron las «fuerzas armadas» como grupo social específico, y el ejército se convirtió en un cuerpo extraño dentro de la sociedad. El oficialato se transformó de un deber personal de los ciudadanos ricos en una «profesión» moderna. A la par de esta nueva organización militar y de las nuevas técnicas bélicas, también el contingente de los ejércitos creció vertiginosamente. «Las tropas armadas, entre 1500 y 1700, casi se decuplicaron» (Geoffrey Parker).
...

Industria armamentista, carrera armamentista y mantenimiento de los ejércitos permanentemente organizados, divorciados de la sociedad civil y al mismo tiempo con un fuerte crecimiento, llevaron necesariamente a una subversión radical de la economía. El gran complejo militar desvinculado de la sociedad exigía una «permanente economía de guerra». Esta nueva economía de la muerte se extendió como una mortaja sobre las estructuras agrarias de las antiguas sociedades.

Como los armamentos y el ejército ya no podían ampararse en la reprodución agraria local, sino que tenían que ser abastecidos con recursos de envergadura y dentro de relaciones anónimas, pasaron a depender de la mediación del dinero. La producción de mercancías y la economía monetaria como elementos básicos del capitalismo ganaron impulso en el inicio de la era moderna, por medio de la liberación de la economía militar y armamentista.

Este desarrollo produjo y favoreció la subjetividad capitalista y su mentalidad del «hacer-más» abstracto. La permanente carencia financiera de la economía de guerra condujo, en la sociedad civil, al aumento de los capitalistas usureros y comerciales, de los grandes ahorradores y de los financiadores de guerra. Pero también la nueva organización del propio ejército creó la mentalidad capitalista.

Para poder financiar las industrias de armamentos y las fortalezas, los gigantescos ejércitos y la guerra, los Estados tenían que arrancar hasta la sangre de sus poblaciones, y esto, en correspondencia con la materia, de una manera igualmente nueva: en lugar de los antiguos impuestos en especie, la tributación monetaria. Las personas fueron así obligadas a «ganar dinero» para poder pagar sus impuestos al Estado. De este modo, la economía de guerra forzó no sólo de forma directa, sino también indirecta, el sistema de la economía de mercado. Entre los siglos XVI y XVIII, la tributación del pueblo en los países europeos creció hasta un 2.000%.

Obviamente, las personas no se dejaron introducir de manera voluntaria en la nueva economía monetaria y armamentista. Sólo se las pudo obligar por medio de una sangrienta opresión. La permanente economía de guerra de las armas de fuego dio lugar durante siglos a la permanente insurrección popular y, siguiendo su huella, a la guerra permanente. A fin de poder arrancar los monstruosos tributos, los poderes centralizados estatales tuvieron que construir un aparato monstruoso de policía y administración. Todos los aparatos estatales modernos proceden de esta historia del comienzo de la era moderna. La autoadministración local fue sustituida por la administración centralizada y jerárquica, a cargo de una burocracia cuyo núcleo se formó con el respaldo de la tributación y la opresión interna.

Las propias conquistas positivas de la modernización siempre llevaron consigo el estigma de esos orígenes. La industrialización del siglo XIX, tanto en el aspecto tecnológico como en el histórico de las organizaciones y de las mentalidades, fue heredera de las armas de fuego, de la producción de armamentos de los inicios de la modernidad y del proceso social que la siguió. En este sentido, no es de asombrar que el vertiginoso desarrollo capitalista de las fuerzas productivas desde la Primera Revolución Industrial sólo pudiese ocurrir de forma destructiva, a pesar de las innovaciones técnicas aparentemente inocentes.

La moderna democracia de Occidente es incapaz de ocultar el hecho de que es heredera da la dictadura militar y armamentista del inicio de la modernidad –y ello no sólo en la esfera tecnológica, sino también en su estructura social.

Bajo la delgada superficie de los rituales de votación y de los discursos políticos, encontramos el monstruo de un aparato que administra y disciplina de manera continua al ciudadano aparentemente libre del Estado en nombre de la economía monetaria total y de la economía de guerra a ella vinculada hasta hoy.

En ninguna sociedad de la historia hubo un porcentaje tan grande de funcionarios públicos y de administradores de recursos humanos, soldados y policías; ninguna despilfarró una parte tan grande de sus recursos en armamentos y ejércitos.

Las dictaduras burocráticas de la «modernización tardía» en el este y en el sur, con sus aparatos centralizadores, no fueron las antípodas, sino los imitadores de la economía de guerra de la historia occidental, sin, con todo, poder alcanzarlas. Al fin de cuentas, las sociedades más burocratizadas y militarizadas son, desde el punto de vista estructural, las sociedades occidentales. También el neoliberalismo es un hijo extemporáneo de los cañones, como demostraron el gigantesco armamentismo de la «Reaganomics» y la historia de los años 90. La economía de la muerte permanecerá como el inquietante legado de la sociedad moderna fundada en la economía de mercado hasta que el capitalismo-kamikaze se destruya a sí mismo.

domingo, 5 de abril de 2009

Seguir La Ley Sagrada o estar 'a la altura de los Tiempos'



¿Qué es la Ley Sagrada?

La Ley Sagrada o Sharî‘a es el modelo que el último de los Mensajeros de Dios, Sayyidina Muhammad, que la bendición y la paz de Dios sean con él, trajo como encargo de Dios y desde la Palabra de Dios para la vida de las personas, las comunidades y las naciones.

Esta Ley tiene por función vincular al pueblo musulmán mundial, a la reunión de los creyentes, formando una sola comunidad. Es la encarnación de la Voluntad Divina en términos de enseñanzas específicas cuya aceptación y aplicación le garantiza al ser humano una vida armoniosa en este mundo y la felicidad en el más allá.

En el Islam, la encarnación de la Voluntad Divina no sólo es un conjunto de enseñanzas generales sino concretas. A diferencia de lo que ocurre en el cristianismo, al hombre se le dice no sólo que sea caritativo, sino cómo serlo en circunstancias particulares de la vida. No se le dice tan sólo que sea justo, sino cómo serlo en relación a las muy diferentes esferas de la vida. No se le dice que sea tan sólo buen esposo o padre, sino cómo serlo en concreto.

La Sharî‘a contiene los mandamientos de la Voluntad Divina en su aplicación a cada situación de la vida. Es la Ley que Dios quiere que siga el musulmán en su vida. Por lo tanto, es la guía de la acción humana y abarca todas las facetas de la vida humana. Al vivir según la Sharî‘a, el hombre coloca toda su existencia en "manos" de Dios. La Sharî‘a, al tener en cuenta todos los aspectos de la acción humana, santifica la vida entera y le da un significado religioso a las actividades que podrían parecer más mundanales.


La diferencia en la comprensión de la Ley - Islam, Cristianismo y Occidente


En el mundo occidental no se entiende el significado de la Sharî‘a debido a su naturaleza concreta y global. El judío que cree en la Ley Talmúdica puede entender lo que significa la Ley Divina, mientras que para la mayoría de los cristianos, y, por lo tanto, también, para los secularistas, ateos, agnósticos o gentes de religiosidad escasa provenientes de un entorno social con historia cristiana, comprender por qué los musulmanes damos tanto valor a la Shari'a es difícil, precisamente porque en el cristianismo no hay una distinción clara entre la ley y el camino.

Al respecto, hay una diferencia muy grande entre la concepción semítica, y más particularmente la islámica, de lo que es la ley y la concepción moderna y occidental de lo que es la ley y el 'imperio de la ley'.

La concepción compartida por el judaísmo y el Islam ve la ley como una encarnación de la Voluntad divina, como una realidad trascendente que es eterna e inmutable, como un modelo según el cual son juzgadas las perfecciones y deficiencias de la sociedad humana y la conducta del individuo, como la guía gracias a la cual el hombre obtiene la salvación y, al rechazarla, se arriesga a la condenación y la destrucción.

En la civilización cristiana, la ley que gobernaba a la sociedad humana no disfrutaba de la misma sanción divina que las enseñanzas de Jesús. De hecho, esta falta de Ley Divina en el Cristianismo habría de desempeñar un papel nada despreciable en la secularización que tuvo lugar en el Renacimiento y la revuelta gradual y cada vez más acelerada en las esferas políticas y sociales que a través de sucesivas etapas se produjeron en la historia de Occidente dejándolo en un abandono auto-aceptado, institucionalizado y 'legalmente protegido' de la conexión tradicional de los gobiernos y las sociedades con Dios, o, como se pasó a denominar, la separación de iglesia (religión) y estado.

El cristianismo, al pretender -erróneamente- que Jesús, la paz sea con él, tal como decía Pablo, había cancelado la Ley Sagrada que vino con Moisés, la paz sea con él, y al entender que se había inaugurado la independencia del espíritu frente a la ley, permitió que las leyes y los gobiernos mantuvieran en potencia un alto grado de divorcio con respecto a la Revelación. Ese precedente histórico de la mentalidad europea moderna y contemporánea es una de las causas más importantes de que los occidentales, así como muchos musulmanes europeizados, americanizados o en general 'modernizados', no entiendan el sentido ni el papel de la Sharî‘a.

En el Occidente cristiano la ley fue, pues, desde el principio, una cosa de origen humano que hacer y revisar según las necesidades y circunstancias de los tiempos. La actitud occidental hacia la ley está determinada totalmente por partir de una religión que no tenía una ley revelada propia.

La noción de los Profetas, por ejemplo los de Israel, y, contrariamente al cristianismo, del propio Jesús el Cristo, la paz sea con ellos, fue muy distinta.

Por ende la concepción islámica de la ley participa de ese mismo modo de evaluar las cosas. (Ya tendremos ocasión de escribir en este blog cómo Jesús nunca tuvo el propósito de instaurar ni una nueva religión, ni menos aún derogar la Torah judaica o la Ley Sagrada traída por Moisés, la paz sea con ellos. Diversos estudios históricos contemporáneos sobre el cristianismo primitivo han venido a mostrar lo que Revelación Islámica afirmó siempre, en este aspecto, acerca del Mesías Jesús).

La concepción islámica es una noción religiosa de la ley, una noción en la que la ley es un aspecto integral de la religión. De hecho, para al musulmán, la religión trae de modo natural una Ley Divina, que incluye no sólo principios morales universales sino detalles de cómo el hombre debería dirigir su vida y relacionarse con su prójimo y con Dios; cómo debería comer, procrear y dormir; cómo debería comprar y vender en el mercado; cómo debería rezar y realizar otros actos de culto.

Incluye todos los aspectos de la vida humana y contiene dentro de sus principios la guía con la que el musulmán puede dirigir su vida en armonía con la Voluntad Divina. Conduce al hombre a comprender la Voluntad Divina, indicándole qué acciones y objetos son, desde el punto de vista religioso, obligatorias (wâŷib), cuáles son meritorias o recomendadas (mandûb), cuáles están prohibidas (harâm), cuáles son rechazables (makrûh) y cuáles son indiferentes (mubâh).

Mediante este criterio se le da a conocer al hombre el valor de las acciones humanas desde el punto de vista de Dios de manera que aquél puede distinguir entre el "Camino Recto" y el que lo extraviará. La Sharî‘a le proporciona el conocimiento de lo correcto y de lo incorrecto. Es mediante su libre albedrío como el hombre debe escoger qué senda seguir.

Tal Ley es el proyecto a partir del cual se construye la vida humana ideal. Es una ley transcendente que a la vez se aplica a la sociedad humana, pero que nunca se realiza de forma plena a causa de las imperfecciones de todo lo que sea humano. La Sharî‘a corresponde a una realidad que transciende el tiempo y la historia.

Más bien, en una sociedad musulmana, cada generación intentaría volver a adecuarse a sus enseñanzas y a aplicarla a las condiciones en las que resulta encontrarse. En cada generación, el proceso creativo no consiste en rehacer la Ley sino en reformar a los hombres y a la sociedad humana para que se adecuen a la ley. Según el punto de vista islámico no habría que reformar la religión para adecuarla a la naturaleza humana, siempre cambiante e imperfecta, sino que las personas habrían de reformarse para poder vivir según los principios de la revelación. De acuerdo con la naturaleza real de las cosas, es lo humano lo que debe adecuarse a lo Divino y no lo Divino a lo humano.


La Renovación frente a la Reforma de la Ley


La actividad de reforma a lo largo de la historia del Islam, como los grandes jurisconsultos o los 'mujaddidis' (calificativo concedido a una personalidad de suma importancia religiosa en su tiempo en virtud a su carácter renovador) ha consistido en intentar volver a crear y a darles forma a las actitudes humanas y a las instituciones sociales para armonizarlas con la Sharî‘a.

Más que reforma, pues ningún ser humano tiene poder de reformar la Palabra de Dios y la autoridad que Dios le concedió al último de Sus Profetas, en rigor deberíamos hablar aquí de una actividad de 'renovación'.

Es una actividad que ha consistido en revivificar y revitalizar la sociedad humana impregnando continuamente su estructura de los principios de la revelación recibidos providencialmente para su guía y que son el único criterio de que dispone para apreciar su propio valor.

Hay, a diferencia de ello, algunos movimientos modernos dentro de los musulmanes en Occidente o en zonas urbanas del Medio Oriente fuertemente influenciadas por un fenómeno de occidentalización, que intentan reformar la Ley Divina en vez de reformar la sociedad humana. Estas tendencias, que los cristianos o la sociedad europea post-cristiana aceptan de modo tan natural al no tener una Ley Sagrada ni concebir que ésta sea posible, son, desde el punto de vista del Islam, una anomalía en todos los sentidos.

Esos movimientos reformistas proceden en gran parte no sólo del debilitamiento de la fe religiosa en ciertas personas sino también del hecho de que la mentalidad moderna, procedente del Occidente de trasfondo cristiano, no puede concebir una Ley inmutable como guía de la sociedad humana y de acuerdo con la cual el ser humano busque modelar su vida individual y social.

Algunos modernistas han intentado a lo largo del último siglo cambiar la Sharî‘a, renunciando al marco de la autoridad de las escuelas de derecho y jurisprudencia islámicas, con la finalidad de incorporar prácticas modernas dentro de la Ley y limitar la validez de la Sharî‘a a los asuntos personales.

Quienes son conquistados por esa mentalidad quieren que la Sharî‘a "se adapte a los tiempos", es decir, a los antojos y caprichos de los hombres y a la naturaleza humana siempre cambiante productora de "los tiempos". No se dan cuenta de que es la sociedad la que debería ser modelada de acuerdo a la Sharî‘a, no a la inversa.

La presencia de la Sharî‘a en el mundo se debe a la compasión de Dios hacia sus criaturas por la cual ha enviado una Ley que lo engloba todo para que la sigan y por la cual alcancen la beatitud tanto en esta vida como en la otra. La Sharî‘a es, pues, el ideal a alcanzar para la sociedad humana y el individuo. Dota de sentido a todas las actividades del hombre y le da una dimensión integral a su vida.


Estar a la altura de los Tiempos


Hoy en día a menudo se nos dice que tenemos que estar a la altura de los tiempos. Raramente se pregunta a la altura de qué deben estar «los tiempos».

Lo que hoy se llama «los tiempos» es en gran medida un conjunto de problemas y dificultades creados por la ignorancia en que está el hombre sobre su naturaleza real y por su terca determinación a «vivir sólo de pan». Así pues, tratar de adaptar la Ley divina a «los tiempos» equivale a un suicidio espiritual porque excluye los criterios mismos según los cuales pueden juzgarse objetivamente el valor real de la vida y los actos humanos.

En el espíritu de los musulmanes occidentalizados, existe un sentimiento de inferioridad de sus propias formas tradicionales con respecto a occidente que les empuja a seguir lo occidental ciegamente y a considerar su propia tradición con desdén o, en el mejor de los casos, con una actitud de aceptación llena de disculpas. En este estado de espíritu, por lo general intentan cambiar aquellos aspectos de su religión y su ley que no se ajustan a las modas del día, y para ocultar su propia debilidad intelectual y espiritual llaman a esto «ir a tono con los tiempos».

Por ejemplo, tomemos la cuestión de la poligamia, que dista de limitarse al Islam (recordemos que Carlomagno tenía muchas esposas). Muchos musulmanes modernizados se sienten turbados por este aspecto de la sharî’ah por la única razón de que el cristianismo finalmente la proscribió y de que hoy está prohibida un occidente. Los argumentos en su contra no son tanto lógicos como sentimentales y llevan principalmente el peso y el prestigio del occidente moderno. Ninguno de los argumentos que se dan, basados en el hecho de que la poligamia es el único modo de prevenir muchos males que existen hoy, tiene efecto alguno sobre aquellos para quienes la moda del día ha suplantado a la sunnah del Santo Profeta.

Se puede especular que, si el modernismo se hubiera originado en los Estados del Himalaya en vez de hacerlo en Europa (donde existe la práctica de una mujer con varios esposos), los apologistas musulmanes modernos acaso tratarían de interpretar las enseñanzas de la Sharî’ah en un sentido favorable a la poliandria, al igual que hoy las interpretan sólo en el sentido de la monogamia establecida en la práctica occidental.

Por supuesto, no proponemos que los musulmanes prescindan del mundo que les rodea. Con esto queremos decir que hay determinadas condiciones en la vida del siglo veinte que el mundo musulmán no puede alterar y con las cuales debe vivir, mientras que hay otras que pueden evitarse.

Toda la diferencia reside en la actitud que se tenga hacia el mundo orgullosamente autodenominado 'moderno'.

Se puede considerar una situación en la que sea difícil practicar plenamente la sharî’ah, no porque ésta sea imperfecta en sí, sino porque las circunstancias en que vivimos están por debajo de aquellos principios inmutables que en definitiva gobiernan necesariamente todas las cosas.

Todavía se puede practicar y seguir la Ley islámica en tales circunstancias viviendo las enseñanzas del Islam, pues el Profeta incluso permitió que las oraciones se dijeran a caballo en tiempo de guerra.

O, por el contrario, se puede, como es tan frecuente hoy, tomar el mundo como la única realidad y juzgar la validez de la sharî’ah según su grado de conformidad con este mundo. Esta actitud es totalmente antiislámica y supone trastocar la jerarquía de los valores. Tal actitud hace que el mundo y los imperfectos juicios del hombre que lo informan tomen el lugar de Allâh.

No se puede negar el mundo contemporáneo. Y una revitalización de las sociedades a través de su reforma para que se beneficien nuevamente de la Ley Sagrada no significa tampoco hacer retroceder el tiempo. Pero tampoco significa abandonarse a 'los tiempos'.

Siempre han existido en el Islam aquellos que, armados de un espíritu impecable, de un corazón purificado, y de un conocimiento alentado 'desde lo Alto', señalan a sus sociedades y sus épocas la manera de tratar con cada asunto contemporáneo bajo el esfuerzo de seguir la Ley Sagrada, es decir, aceptando en todo asunto la Voluntad de Dios según el punto de partida del aquí-y-ahora de cada persona e individuo concreto en su vía de retorno intermporal a Dios.
Son los siervos de Dios que viven cada época con todos los desafíos que presenta cada nueva circunstancia sin faltar a su compromiso con su Señor.

El Santo Profeta, que la bendición y la paz sean con él, nos dijo que en cada siglo de la historia de su nación, Allah dotaría a uno de Sus siervos de un poder de conocimiento por el cual dicho siervo podría volver a iluminar la sociedad bajo la Compasión de la guía del Señor de los Mundos.

Son a estos mujaddidis, o renovadores, a quienes hay que dirigirse y consultar acerca del modo islámicamente íntegro y puro de tratar con cada asunto nuevo. Pues los mujaddidis han dejado atrás el interés por sí mismos, y sirven, como musulmanes, a Dios en un grado del que hoy el hombre materialista de hoy y la sociedad contemporánea no parecen siquiera sospechar que es posible.


Shaykh Mawlana Nazim - Mujaddid de este siglo

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Este texto se compone en más de 90% de fragmentos y selecciòn de textos recogidos literalmente (pero bajo criterio nuestro) de la obra de Nasr, Ideals and Realities of Islam, si bien, como el lector de aquella obra sabrá apreciar, hemos introducido adicionalmente modificaciones importantes al sentido de lo allí expuesto, en el esfuerzo de presentar un texto lo más fiel posible al espíritu de la tradición islámica, a diferencia de ciertas concepciones introducidas por el autor original en su obra. El texto aquí presentado por ende debe asumirse como de responsabilidad única del comité de redacción.